5 pasos para manejar el dolor

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¿Cómo manejo yo el dolor?

Estos son los cinco pasos que sigo para manejar el dolor. Te invito a probarlos:

1. Siéntelo

Para mí, este es el primer paso y tal vez el más importante de todo el proceso. Me doy permiso para sentir el dolor, sentirlo de verdad. Dejo que recorra mi cuerpo y se exprese durante todo el tiempo que necesite hasta que ya no sea lo que es. A menudo explico este paso comparándolo con la risa. Cuando alguien se ríe, la risa le domina. Apenas se puede contener e intentar dominarla solo provoca que se haga más fuerte. Creo que ocurre lo mismo con todas las emociones. Si intentamos ignorar o controlar el dolor, volverá a atacarnos con más ansias. Este es el motivo por el que siempre me doy a mí misma el tiempo (y el espacio) que necesito para sentir el dolor hasta que se agota.

2. Defínelo

Bien, el dolor ya se ha agotado pero amenaza con volver. Lo que queda es el pensamiento, esa vocecita persistente que nos repite una y otra vez lo que ha ocurrido para provocarnos ese dolor. Este proceso mental es la auténtica amenaza. Si permito que me arrastre, es posible que el dolor vuelva renacido de sus cenizas. Cada vez que esa vocecita me repite la historia, corro el riesgo de verme arrastrado a ella mentalmente y revivirla una vez más, provocando el dolor que estoy intentando manejar. Es por ello que debo enfrentarme de manera correcta a esa voz interior que tanto me repite lo que ha ocurrido.

Lo primero que debo hacer es identificar y definir qué estoy sintiendo realmente. Ponerle nombre. ¿Me estoy sintiendo triste, decepcionada, desesperada, ignorada, asustada, avergonzada, preocupada, culpable, ignorante…? Intento ser muy exacta porque saber qué estoy sintiendo de verdad me ayudará a encontrar qué lo está provocando.

3. Cuestiona la creencia base

Sí, es cierto que los sentimientos se producen cuando lo que espero y lo que recibo no son lo mismo, eso ya lo sé. No están producidos por lo que hagan los demás sino como resultado de mis propias creencias. Cada vez que ocurre algo, yo lo interpreto según mis experiencias en la vida, mis creencias y mi visión particular del mundo. Me digo a mí misma… “de acuerdo, así que esto es lo que estoy sintiendo realmente (añadir aquí el término que haya identificado en el paso 2). ¿Cómo he llegado a la conclusión de que esto es lo que realmente significa toda esta situación? ¿Qué es lo que creo para interpretar esta situación de una manera tan dolorosa?”

Una vez identifico la creencia que me ha llevado a esa interpretación, me pregunto a mí misma… “Y esto que creo, ¿me está dando poder o me lo está quitando? ¿Me está haciendo sentir bien o mal? ¿De verdad quiero seguir creyéndolo?” Si decido, por el motivo que sea, mantener esta creencia, lo haré sabiendo que las interpretaciones a las que me lleve podrían causarme dolores similares en el futuro. Si no la quiero mantener, busco otra creencia que me encaje mejor y que pueda sustituir a la que ya no quiero seguir teniendo.

4. Acepta la lección

He aprendido mucho con este pequeño ejercicio. ¡Ahora me comprendo mucho mejor a mí misma! Sé qué es lo que realmente me estaba causando ese dolor y qué creencias tenía (o tengo) y por qué. Estoy dispuesta a aceptar esta lección y seguir adelante con mi vida.

5. Déjalo marchar

Ya no queda dolor en mi interior. Se agotó, lo comprendí y lo acepté. Ahora lo dejo marchar del todo porque ya ha cumplido su función educativa. Me ha ayudado a crecer y a aprender. Le estoy agradecida por haberme ayudado.

Cuando completo el paso 5, el dolor ha dejado de existir.

Estos son mis 5 pasos para manejar el dolor. Espero que a ti también te sirvan.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com