5 trucos para superar el dolor

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La gente cree que nunca me siento triste, traicionada, decepcionada o dolida porque soy Coach en Optimismo pero no es así. La única diferencia es que yo lo suelto, lo dejo marchar. Te lo explico…

Cada vez que me duele algo hago lo siguiente:

  1. Dejo que el dolor me inunde, me llene del todo, completamente. Siento el dolor. Me doy permiso para sentir lo que sea que esté sintiendo y sentirlo del todo. En realidad, lo que estoy sintiendo es que he perdido algo. He perdido a la persona que amaba, la amistad que tanto valoraba, aquello con lo que soñaba… y como tal, debo completar una especie de luto por esa pérdida. La debo llorar. Y eso es lo primero que hago. Lloro por lo que he perdido.
  2. Pero también establezco un plazo para el luto y el llanto. Sí, fijo una hora o un día en el que dejaré de llorar y lamentarme. Me digo algo así como: “veamos, ¿cuánto tiempo necesito llorar esta pérdida, una hora, un día, tres días…?” Y ese es el plazo que me doy para llorar. Ni un minuto más.
  3. Una vez cumplo ese plazo, dejo de llorar y me busco una ocupación. Llamo a una amiga, organizo una salida o una actividad que me guste y me dejo arrastrar por la acción. Soy consciente de que aún siento dolor pero elijo centrar mi mente consciente en algo que se aleje de él.
  4. Una vez termino esa primera actividad, planifico otras divertidas o entretenidas por un plazo de tiempo equivalente al del luto: si lloré durante una hora, planifico actividades que me mantengan ocupada durante una hora; si lloré durante tres días, organizo un viaje de tres días o tres días llenos de cosas que me entretengan.
  5. Una vez se termina ese plazo de actividades, me doy permiso a mí misma para mirar atrás y pensar en todo lo positivo que me aportó la persona o la experiencia que he estado llorando. Imagínate que me dolía una traición… tal vez empiece a sentirme feliz porque esa persona ya no está en mi vida o por haber aprendido una valiosa lección. Si mi dolor se debía a que perdí a alguien, comenzaré a celebrar haber conocido y amado a esa persona. Puedo hacer este ejercicio por escrito, en voz alta o en mi mente. Busco todo lo bueno que haya habido y que todavía hay. Ya para este momento el dolor, la tristeza y el pesar siempre resultan más que soportables. Empiezo a sonreír.

Espero que estos trucos te ayuden a ti tanto como me sirven a mí

Disfruta de la vida… de toda ella, J.