Todo es relativo

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Todo lo que vemos lo vemos a nuestra manera. Basándonos en nuestra propia visión del mundo, vemos lo que vemos y nuestra forma de verlo es singularmente nuestra. Nuestra visión del mundo se basa en nuestras experiencias personales y, como tales, nunca podrá ser exactamente igual a la de ninguna otra persona; no, ni siquiera a la de nuestros gemelos.

Además, vemos el mundo basándonos en nuestras experiencias anteriores. Mira las fotografías que he puesto en este artículo. Basándome en mi experiencia, yo diría que la primera muestra un banco normal. No sé demasiado sobre pájaros, por lo que sería incapaz de darme cuenta de lo anormalmente pequeños que parecen los de la foto 🙂 Mi visión del mundo no me permite ver nada más en esa imagen. Ahora mira la segunda. ¡Mi visión del mundo me engañó! Lo que significa que solo vemos lo que PODEMOS ver. No es que yo no quisiera ver el tamaño real del banco. Es más una cuestión de que no tenía la experiencia ni el conocimiento para verlo tal y como se ve en la segunda fotografía. (Por cierto, ambas imágenes son reales y tomadas con solo unos minutos de diferencia.)

Nuestras visiones del mundo nos engañan constantemente. Percibimos todo a nuestra manera, no solo en términos visuales sino en cualquier otro sentido. A menudo se nos olvida que los demás también tienen sus propias visiones del mundo, distintas de la nuestra. No solo ven las cosas de un modo diferente, sino que no las pueden ver de otra forma. Si su experiencia de vida es limitada, también lo es la nuestra.

Si recordamos que cada uno tenemos nuestras propias visiones del mundo, podremos demostrar más paciencia y comprensión. Yo hoy ya no siento que lo demás deban comprender o ver las cosas como las veo yo. Por ello, la vida se ha convertido en un lugar más fácil.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart