8 motivos para dejar de preocuparte ya

Una de mis enseñanzas más comunes es la de dejar de preocuparse. Veo a multitud de amistades y clientes constantemente preocupados y les pregunto: ¿en qué te ayuda? La respuesta más común es que les permite planificar con antelación. Eso me desconcierta. ¿Planificar con antelación? ¿Realmente es posible planificar las cosas mejor poniéndote enfermo de preocupación? Si estuvieran PLANIFICANDO, es decir, de verdad estableciendo un plan que les ayudara a enfrentarse a una situación, estaría de acuerdo que tal vez pudiera resultar útil. Pero desafortunadamente, planificar y preocuparse no son sinónimos.

 

Preocuparse…

  1. Consume energía. Dedica toda esa energía a cuidarte en lugar de invertirla en crear y acumular adrenalina y cortisol.
  2. Provoca problemas de sueño. Necesitas descansar para enfrentarte a aquello que el futuro realmente acabe dándote.
  3. Se centra en el futuro. Estás tan centrado temiendo qué va a ocurrir en el futuro que no te queda tiempo para disfrutar el ahora.
  4. No conocemos el futuro. Eso quiere decir que estás centrado en algo que no existe. ¿Cuántas veces te has preocupado por algo que nunca acabó ocurriendo, por lo menos como temías que iba a ocurrir?
  5. Consume tiempo. Pasas muchas horas preocupándote. Para cuando puedes volver a centrarte en algo que no te preocupa, ha pasado mucho tiempo; tiempo que podías haber utilizado de manera más productiva o divertida.
  6. Te bloquea. Cuando intentas dirigir tu mente hacia otra cosa, tu mente vuelve al tema que te preocupa una y otra vez, bloqueándote y no permitiéndote hacer nada más.
  7. Te distrae. Al distraer tu mente de otros asuntos, no te puedes centrar realmente en ellos. El tema que te preocupa te distrae de otros más inmediatos.
  8. Produce ansiedad. Centrarse en algo que no tiene solución (y nada del futuro la tiene verdaderamente) solo produce un mayor nivel de ansiedad por la falta de resolución y por la incertidumbre.

La próxima vez que te encuentres preocupado, pregúntate qué estás consiguiendo. ¿No preferirías estar haciendo o pensando alguna otra cosa?

Si realmente necesitas PLANIFICAR, hay mejores maneras de hacerlo. A continuación te ofrezco algunas ideas que te puedes plantear a fin de planificar sin preocuparte:

  1. Establece un objetivo. ¿Qué es lo que necesitas planificar? ¿Qué te hará sentir que tu plan es sólido y válido? Define tu auténtico objetivo y los pasos que vas a dar para llegar a él.
  2. Establece tus límites. ¿Hasta qué nivel de detalle debes planificar? ¿Cuánta improvisación y adaptación te permitirás? Podemos planificar y planificar y seguir planificando, cada vez hasta un nivel de detalle más minucioso. Pero llega un momento en el que ese nivel de detalle deja de ser realista porque resulta más que probable que las cosas  no ocurran como las estamos imaginando. Por lo tanto, ¿hasta qué nivel de detalle vas a querer llegar?
  3. Concédete un plazo de tiempo determinado. ¿Cuánto tiempo te vas a dar para planificar? Establece un límite de tiempo determinado y no lo superes, aún cuando no hayas terminado de planificar. Si te hace falta más tiempo, decide cuándo te vas a conceder otro rato para seguir planificando, y durante cuánto tiempo lo harás. Entre ambos espacios de tiempo, prohibido seguir planificando. Planificarás solamente durante los ratos predeterminados.
  4. Y ahora, relájate. Una vez tengas un plan, acepta que la vida tal vez lo cambie. Al fin y al cabo, no somos capaces de ver el futuro y la vida tiene la costumbre de sorprendernos… Pero por ahora, ya tienes un plan. Es el mejor plan que podías imaginar. Sigue sus pasos y permítete algo de improvisación en el proceso. Durante el resto del tiempo, relájate. Cuando te vengan pensamientos de preocupación, recuérdate a ti mismo que ya tienes un plan.

Disfruta de la vida… de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart es humanóloga, autora y reconocida conferenciante internacional. Síguela aquí:
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