Ahora, de L.C. Melton

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Dando vueltas a un pensamiento en mi mente hoy, como un gato que juega con una bola de lana en una habitación, me he sentido impelido a la par que frustrado por no poder llegar a donde quería con mi idea… Por eso he decidido describir mi bola de lana y aprender lo que me tuviera que enseñar.

Estaba contemplando la imagen mental de un cielo de Maxfield Parish con sus colores pastel reflejándose en el océano y el sol lejano colgado sobre la línea donde el cielo se une al mar. El cielo aparece pintado en un espectro completo que va desde el púrpura al amarillo en las longitudes de onda más largas de la panoplia lumínica.

Un pesimista cargado se distingue de un optimista alegre por su respuesta a la pregunta, “¿está amaneciendo u oscureciendo en esta pintura?”

El pesimista contestará “oscureciendo,” y probablemente añada, “¡por supuesto!” subrayando su comentario negativo con una autoridad sin avales.

El optimista, aparentemente sin tan siquiera planteárselo, anunciará de forma directa que está amaneciendo y nos explicará sin detenerse que la noche está refrescando y los vientos se han calmado, que la atmósfera está más limpia y los colores más brillantes y llamativos con longitudes de onda más cortas, que son las que producen los amarillos en los cielos matutinos, añadiendo un apoyo científico a su comentario positivo.

La verdad es que en un cielo de Parrish, tanto sobre lienzo como en la atmósfera, ni amanece ni oscurece. Es lo que es, independientemente del momento o del lugar. No necesita un adjetivo que lo defina puesto que no hay palabras que lo puedan describir lo suficiente. Para mí, tal vez el atributo más brillante del pensamiento positivo sea aceptar, apreciar y sentirse agradecido por la grandeza o la belleza que existe en todo.

Y eso es lo que nos ofrece un cielo de Parrish… está ahí, indescriptible, indefinible, etéreo… eterno. “La belleza es excusa suficiente para ser” aquí, en el presente eterno.

A pesar de todo, alguien suspirará y gemirá “el ahora es lo que tenemos.”

Yo declararé con fuerza, “¡el ahora es lo único que necesitamos!”

La alegría de vivir

12/272015

El texto que os presento aquí lo escribió mi querido amigo L.C. Melton, del que ya os he hablado en varias ocasiones anteriores. Gracias, Melton, por tus maravillosos pensamientos. Y por dejarme que los comparta. Me encantan.

Sigue disfrutando de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart