¡Atesóralos!

 

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¿A qué se debe que tantas personas recuerden solo los momentos de tristeza o de dolor ? Los reviven una, dos, cien veces. Ocurre algo que les molesta o les altera. Sufren y sienten el dolor. Y a partir de ese momento, reviven esa situación en otras muchas ocasiones contándosela a otras personas (por lo habitual con gran despliegue de detalles) o simplemente dejando que sus pensamientos vaguen por el recuerdo a la par que analizan con minuciosidad cada uno de sus detalles y matices. ¡Zas, he ahí de nuevo el dolor, la frustración o la ira!

¿A qué se debe que tan pocas personas persigan y atesoren momentos de felicidad? ¿Por qué tan solo unos pocos de nosotros coleccionamos recuerdos felices y volvemos a ellos para reavivar las sensaciones buenas, positivas y alentadoras?

El motivo se encuentra en la historia. La nuestra ha sido la cultura del dolor y de la negatividad durante muchísimo tiempo. Han sido siglos de considerar que el dolor y el sufrimiento eran lo correcto y meritorio.

¿No es hora ya de cambiar? ¿Qué tiene de malo sentir alegría, júbilo, satisfacción o deleite y preservar esos sentimientos como hacíamos antes con el remordimiento, la culpa y el dolor? ¿No estamos ya preparados para ello?

Inauguremos una nueva era. Permitamos que la era del amor y de la felicidad tome el relevo a la de la oscuridad y el sufrimiento. Dejemos que la era de la esperanza y el optimismo nos eleven sobre las ciénagas de la tristeza.

Da un primer paso. Elige qué recuerdos vas a atesorar y recordar. Son tuyos; te los puedes quedar.

Tú decides, también, si vas a perseverar en la tradición del pasado o embarcarte en esta nueva aventura de la felicidad que se abre a un futuro aún desconocido.

Yo elegí disfrutar de la vida, de TODA ella. ¿Qué vas a elegir tú?

Jessica J. Lockhart – humanología