¿Buenos Propósitos… de Año Nuevo?

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Hace ya algunos años que decidí no volver a marcarme “buenos propósitos de Año Nuevo”. Ya tengo suficientes obligaciones y deberes. Decidí elegir planes en su lugar. ¿Cuál es la diferencia? Veamos… los buenos propósitos implican que se fracasa si no se cumplen y conllevan responsabilidad, definición, aceptación, compromiso, evaluación y trabajo. Los planes implican diversión, pasos, flexibilidad, crecimiento, movimiento.

Los buenos propósitos son objetivos que nos marcamos para nosotros mismos. Como tales, incluyen plazos y medidas de éxito. A no ser que se mantengan y se persigan con cierta pasión, consideraremos (y los demás también) que hemos fracasado en nuestro empeño.

Los planes, por otro lado, son metas flexibles que tenemos en la cabeza y que implican una cierta dosis de aventura y flexibilidad. Cuando avanzamos hacia ellas, es posible que cambien nuestras circunstancias y que por ello decidamos abordarlas desde una perspectiva diferente o incluso cambiarlas completamente. Los buenos propósitos no se cambian. Son lo que son. Si se cambian se convierten en otra cosa. Déjame que te dé un ejemplo:

Mi propósito para este año puede ser dedicarme más tiempo. ¿Cómo sabré si lo estoy haciendo? Lo mediré con exactitud e incluso utilizaré un calendario para anotar los minutos que realmente me dedico cada semana. A no ser que alcance ese número, consideraré que he fracasado en mi propósito anual.

Si en lugar de un propósito tuviera que elegir un plan, tal vez optara por dedicarme más tiempo usando las siguientes estrategias: a) salir con más frecuencia con mis amistades, b) leer más libros por diversión, c) cuidar mi cuerpo mejor, d) pasar tiempo sola, y e) viajar a lugares distintos del mundo. Sin plazos ni medidas de éxito o fracaso, sino una tendencia general para el año. ¿No puedo viajar al extranjero este año? No importa. Organicemos viajes a lugares cercanos en su lugar. Como viajar es un plan y no un propósito, lo puedo adaptar a mi realidad y seguir manteniéndolo como plan sin sentir que he fracasado.

Los propósitos entrañan obligación. Los planes deberían ser un acicate para la diversión. Tú eliges.¿Cuál prefieres? Yo ya sé qué elijo 🙂

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart