Motivación instrumental o integradora

Dependiendo de su propio tipo de motivación, los seres humanos se dedicarán a su trabajo de maneras completamente diferentes. 


¿Dónde vas?

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Como madre a menudo me pregunto si lo estoy haciendo bien, si estoy guiando a mis hijos por el camino correcto. Y la duda me sobrecoge. ¿Y si los estoy guiando mal? ¿Y si no estoy haciendo lo correcto? ¿Y si mis decisiones están equivocadas?

Imagino todo tipo de desastres y consecuencias negativas por las decisiones que tomo y por lo que les transmito. Analizo cada decisión una y otra vez intentando estar segura de que es la correcta para evitar que mis hijos tengan complicaciones en el futuro.

Cada vez que me vienen a pedir consejo vuelvo a cuestionar mi conocimiento y mi capacidad para guiarlos. ¡Tengo tantas dudas!

Esto es lo que me contó una cliente durante una de sus sesiones de coaching conmigo. Como es habitual, su preocupación se transformaba en preguntas del tipo “¿Y si…?” que la paralizaban y hacían sufrir terriblemente. “Detengámonos un minuto y veamos dónde intentas ir tú,” fue mi respuesta. “¿Cómo puedes guiar a nadie si tú misma no sabes dónde vas?”

Juntas comentamos sus metas y sueños y, sobre todo, sus creencias. Descubrió que una de sus creencias más arraigadas es que debe tener respuestas para todo y que con ellas debe dirigir las vidas de sus hijos; precisamente el motivo que le empujaba con tanta fuerza a guiarlos de manera correcta en todo momento. De inmediato se dio cuenta de dónde venía esa creencia y cómo afectaba a su relación con su familia. Una vez comprendió que la creencia estaba dirigiendo su vida en lugar de ser ella quien guiara a sus creencias, mi cliente decidió que esa creencia en particular la limitaba en vez de darle poder con sus hijos y definió una nueva creencia más flexible para sí misma.

La nueva creencia le ayudó a comprender que no necesita tener todas las respuestas. Sabe qué quiere y dónde va en términos generales pero su camino no está esculpido en piedra. Ahora tiene espacio para mostrarse flexible y maniobrar, lo que también ha pasado a formar parte de su relación con su familia. Cuando hoy le preguntan sus hijos a veces puede responder con sinceridad, “no lo sé pero no importa” y sentirse bien con su respuesta. Comprendió que saber exactamente dónde va no es una obligación para educar a sus hijos, siempre que disfrute de dónde está en este momento y no tema al futuro.

No necesitamos todas las respuestas. No hemos nacido para ser la fuente de todo saber. Estamos aquí para caminar y crecer juntos. Y los destinos pueden cambiar por el camino. Disfruta de dónde estés yendo con aquellos que vayan contigo y ten la suficiente flexibilidad para cambiar de dirección cuando la vida te muestre una vía mejor.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


¿Cómo te presentas?

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Cuando alguien me pregunta quién soy, puedo responder de muchas maneras diferentes…

  • Soy Jessica.
  • Soy escritora.
  • Soy coach.
  • Soy un ser humano.
  • Soy madre, soy mujer…

Y siempre estaré contando una verdad a medias porque soy todo eso y mucho más. Dependiendo en quién esté haciendo la pregunta y las circunstancias que nos rodeen, tal vez elija una respuesta u otra. Por ejemplo, si quien me lo pregunta es un posible cliente, está claro que no responderé “soy una madre,” aunque esa sí sería mis respuesta si quien preguntara fuese el jefe de estudios del colegio.

Qué o quién soy no se limita a una única palabra ni a un puñado de ellas. Soy muchas cosas. Elijo mostrar o transmitir una o varias de ellas dependiendo de las circunstancias en las que me encuentre. Pero eso no significa que no sea las demás en ese momento. Las sigo siendo. Es tan solo que he elegido no compartirlas entonces. Eso significa que yo no soy las circunstancias que me rodean. Independientemente de cómo responda a esa pregunta, yo sigo siendo también todo lo demás.

A veces nos sentimos limitados y definidos por nuestras circunstancias: “soy un sintecho,” “soy pobre,” “soy depresivo.” El mero hecho de pronunciar esas palabras de alguna forma nos convierte en ellas. Cuando una persona dice “soy obesa,” está eligiendo esa definición cuando, en realidad, solo está mencionando las circunstancias en ese momento. Es persona es mucho más que “obesa.” Es mucho más que sus circunstancias.

Yo soy yo. Yo no soy mis circunstancias. Cuando me presento al mundo, siempre intento reflejar qué soy, no mis circunstancias. Si quiero hablar de mis circunstancias, siempre puedo decir algo parecido a… “En este momento tengo sobrepeso,” “en la actualidad padezco alguna enfermedad,” “ahora mismo no tengo dirección,”  en lugar de “soy obesa,” “soy un enfermo,” “soy un sintecho.”

Soy… refleja quiénes somos, no cómo nos sentimos o cómo nos vemos. Así que la próxima vez que te vayas a presentar, ten cuidado. Recuerda que de quien estás hablando es de ti 🙂

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com