Terrorismo en el mundo

Muchas personas viven hoy aterrorizadas. Algunos provocan terror por diferentes motivos. Los hay que aterrorizan porque:

  1. necesitan sentirse mayores, más grandes, más fuertes que los demás
  2. creen que necesitan vencer a sus enemigos para realmente ser quienes son
  3. creen que el mundo les debe algo que nunca van a recibir
  4. es la única voz que creen tener

Por lo que, en esencia, quienes aterrorizan no son más que matones adultos, personas que se sienten inseguras y pequeñas y necesitan pisar a otros para sentirse de alguna manera más grandes. Necesitan golpear, matar, acosar o destruir y liberar su rabia para sentir que merecen la pena. Al final, solo son un puñado de seres humanos desgraciados, tristes, insatisfechos y amargados.

Si reacciono como ellos, si me vuelvo contra ellos y les doy violencia e ira, me convertiré en alguien como ellos. Devolveré el golpe para de alguna manera, sentirme más fuerte o más grande que ellos, o para vencerles o para cobrarme la deuda que siento que han adquirido conmigo al atacarme primero. Si mi reacción es como sus acciones, nada me diferenciará de ellos.

Por el contrario, yo me pregunto. ¿Por qué? ¿Cómo puede un ser humano sentirse tan triste, tan mal, tan poco amado para necesitar destruir a otros a fin de ser más grande, más fuerte o escuchado? ¿Qué estamos haciéndonos como especie que provoca tanta inseguridad, tantísimas creencias limitantes entre tantas personas? Porque eso es exactamente lo que está causando este terror: las creencias de algunos. Cuando los terroristas, los asesinos, los violentos y los matones vienen al mundo, no llegan cargados de odio, no tienen creencias destructivas. Pero algo ocurre en sus vidas que les hace creer todo lo anterior: necesitan ser más grandes, vencer a otros, y todo lo demás.

Si me vuelvo contra ellos y golpeo siguiendo su ejemplo, estaré confirmando sus creencias: ‘¿Ves? ¡Teníamos razón!’ es lo que sentirán y dirán.

Yo no quiero hacer eso. Así se ha estado comportando la humanidad desde hace muchos eones. Eso es lo que ha perpetuado esas creencias una y otra vez. Al revés, yo quiero ofrecerles una perspectiva diferente. Yo quiero demostrarles que existe otra visión.

Yo elijo dar mi amor al mundo, no mi odio. Elijo compartir mi apoyo a todos los seres humanos, a quienes ven y a quienes no, en lugar de devolver el golpe. Si nuestra especie se uniera contra todas las muestras de odio, si todos apoyáramos a quienes sufren, si todos compartiéramos amor en lugar de pisar a otros para ser nosotros más fuertes, si no aplaudiéramos a quienes están en la cima sobre otros… si todos compartiéramos amor y nos preocupáramos por los demás… los matones no existirían.

Os mando mi amor,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart es humanóloga, autora de 4 libros y reconocida conferenciante internacional. Síguela aquí:

Humanología para parejas 1 – Desarrollo personal

Mi marido y yo llevamos juntos más de 25 años y son muchas las personas que me preguntan cuál es nuestro secreto para seguir juntos y felices. Aquellos que nos conocen saben, además, que no lo hemos tenido fácil, y nos hemos enfrentando a unos cuantos obstáculos pesados por el camino. Pero aquí estamos, todavía juntos y sí, felices. Es por ello que he decidido escribir algunas de las cosas que a nosotros nos han funcionado y compartirlas contigo. Espero que a ti también te ayuden a mantener una buena relación llena de felicidad.

El elemento básico más importante en nuestra pareja es que nosotros ELEGIMOS compartir nuestras vidas y crecer juntos. Ambos DECIDIMOS caminar JUNTOS en esta vida.  Eso significa que los dos nos apoyamos el uno al otro en nuestra persecución de nuestras metas y sueños. En nuestro caso, no camina uno y el otro le sigue. Cada vez que surge algo nuevo en nuestras vidas, en su vida o en la mía, nos sentamos y lo compartimos. Entonces decidimos qué hacer. Sí, lo decidimos juntos.

Esto implica que nuestros caminos están constantemente alineados. Realizamos el esfuerzo y nos tomamos el tiempo para asegurarnos que ambos estamos sintonizados en nuestro avanzar. Mi marido, obviamente, tiene sus propias metas y sueños. Yo tengo los míos. Pero lo que hacemos es garantizar que la consecución de nuestras metas personales de alguna manera nos ayude a ambos o, por lo menos, no plantee un impacto negativo sobre el otro. Por ejemplo, en nuestro caso, ambos trabajamos. Intentamos organizar nuestros viajes al extranjero de tal manera que uno de nosotros siempre esté en casa, contribuyendo a que todo funcione como queremos. Cuando yo viajo, él se queda en casa y toma las riendas. Cuando él se va, yo me quedo y tomo las riendas. Mi marido comprende que mi satisfacción y mi desarrollo profesional es para mí tan importante como el suyo para él.

Mi marido suele decir que una relación no puede ser satisfactoria si la otra persona no se siente realizada y no tiene nada que compartir con su pareja. Con ello no quiere decir que todos debamos trabajar fuera de casa o perseguir metas profesionales. No. Lo que queremos decir es que ambos miembros de una relación deberían sentirse realizados en todos los aspectos importantes de sus vidas. Si alguien se siente feliz quedándose en casa y la pareja puede vivir así, sin dudarlo, adelante. Si ambos necesitan trabajar fuera porque el desarrollo profesional es importante para los dos, buscad la manera de que suceda. Las parejas sanas y sólidas se basan en seres humanos sanos y sólidos y, para serlo, cada uno de los miembros de una pareja deberá sentir que disfruta de una vida que le satisface. Si una de las dos personas se siente insatisfecha, desanimada, aburrida o desesperanzada, la pareja sufrirá sin duda y probablemente fracase .

¿Sabes qué quiere tu pareja? ¿Tienes claro que lo está obteniendo o por lo menos persiguiendo? Y tú, ¿sientes que tu vida te satisface, te llena, merece la pena? ¿Estás haciendo lo que quieres?

Habrá momentos en los que una de las partes de la pareja deba hacer algo para ayudar a la otra a alcanzar sus metas. Y eso está bien, siempre y cuando se haga por decisión común y no perpetúe ninguna desventaja ni infelicidad para quien se ha sacrificado. Sentaros juntos. Hablad de vuestros sueños. Escucharos el uno al otro. Intentad encontrar terrenos comunes y metas y sueños que compartir. Entonces, preparad un plan. Sí, tomad una hoja de papel y un bolígrafo y escribid un plan que os ayude a ambos a cumplir vuestros sueños juntos. O a que cada uno de vosotros cumpla los suyos pero en complicidad y apoyo mutuos, sin que el otro sufra. Buscad las sinergias que os puedan empujar hacia adelante. Si solo uno de vosotros avanza hacia sus objetivos, el plan acabará fracasando antes o después.

Cualquier pareja que quiera compartir una vida debería constituir un equipo de dos. Más adelante, quizá, el equipo tenga más miembros. En la equipo de la pareja, toda decisión debería adoptarse en conjunto, teniendo presente el bienestar tanto del equipo como de sus miembros. Si solo uno de los miembros del equipo es feliz, la pareja acabará rompiéndose. Así de sencillo.

Algunas personas me dicen, ‘Me encanta sacrificarme por mi pareja y asegurarme de que alcanza sus metas. Eso me hace feliz.’ Y yo respondo, ¿es eso cierto? Si ayudar a tu pareja a alcanzar sus metas te hace feliz y te satisface porque no tienes metas propias, es que falta algo. ¿TÚ qué quieres? Si ayudar a tu pareja a alcanzar sus metas te hace feliz y te satisface porque sientes su apreciación y amor y eso es lo que REALMENTE quieres, adelante, a por ello. Pero porque TÚ lo quieres.

Mi primera propuesta en este tema de las relaciones sanas y duraderas es que te asegures que ambas personas en la pareja viven vidas que consideran satisfactorias y plenas. Si para una de las personas no es así, sentaros y descubrir qué lo está provocando.

Vuelve en unos días para recibir más ideas sobre cómo mantener una pareja duradera y feliz. Publicaré más artículos sobre este tema en las próximas semanas. Compártelos si crees que pueden ayudar a alguien que conoces.

Y recuerda, disfruta de la vida… de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart es humanóloga, autora de 4 libros y reconocida conferenciante internacional. Síguela aquí:

 


¿Me estás juzgando? Cómo limitamos nuestra felicidad por los pensamientos de otros

Me pregunto… Siempre me pregunto si me están mirando. Estoy segura de que sí. ¿Qué estarán pensando? Nada bueno, claro. Solo me están juzgando. Juzgan mi cuerpo, cómo soy, cómo hablo, cómo me muevo. Y estoy segura que no les gusta lo que ven.’ Muchos de nosotros tenemos estos pensamientos u otros muy parecidos en nuestra mente durante gran parte del día. Cada vez que hay alguien más cerca, los pensamientos llegan y nos dominan. Nos preocupamos y nos sentimos inseguros.

Después de trabajar durante tanto tiempo como humanóloga, he aprendido algo que tal vez te resulte de ayuda. ¡Qué piensan los demás de nosotros es asunto suyo, no nuestro! Déjame que te lo explique…

Todos nosotros vemos el mundo (y a los demás seres humanos) de manera diferente. El mundo tal vez sea la misma realidad, pero cada uno la percibimos de una manera única que solo es nuestra. Y eso es así porque todos llevamos puestas unas gafas invisibles. Miramos al mundo a través de las lentes de nuestra visión del mundo. Esas lentes están formadas por todas las experiencias, lecciones, creencias y perspectivas que hemos ido acumulando en la vida. La visión personal del mundo es algo que desarrollamos al crecer y cambiar y no podemos evitar que sea como es. Simplemente forma parte de nosotros. Todos llevamos puestas gafas diferentes y personales.

Eso quiere decir, por lo tanto, que cuando los demás nos miran solo nos pueden ver a través de sus propias lentes. Cuando nosotros nos miramos, también nosotros nos vemos a través de nuestras propias gafas personales. Y lo que vemos y lo que ven ellos son realidades necesariamente diferentes. Los demás solo pueden verte a su manera personal y única, no a la tuya. Porque no son tú. Tú te miras y ves una persona. Ellos te miran y ven una persona diferente a la que tú ves. Y si eso es así, ¿cómo van a poder juzgarte de verdad? ¡Si ni siquiera te pueden ver tal como eres! Cada vez que sientas que los demás te están juzgando, recuerda que solo juzgan a la persona que ven. Y no olvides que la persona que ven no se parece a las que ven todos los demás. Nadie te ve exactamente de la misma manera. Eres un ser único para todo el mundo. Siendo así, ¿no crees que estaría bien dejar de preocuparse, si al fin y al cabo no importa? Nunca te verán como te gustaría y tú tampoco les verás a ellos como esperan que les veas. El mundo es así.

Puedes pelarte con él. O puedes aceptarlo.

Nadie está juzgando a la persona que realmente eres porque están viendo a una persona diferente. Por lo tanto, ¿por qué no te permites SER quien eres de verdad y te centras en ser la mejor persona que puedas según tu propia imagen, independientemente de lo que los demás crean ver en ti?

Disfruta de la vida… de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart es humanóloga, autora de 4 libros y reconocida conferenciante internacional. Síguela aquí: