Reseña del libro: ¿QUÉ PELÍCULA TE CUENTAS?

 ¿QUÉ PELÍCULA TE CUENTAS? es un libro práctico que te ayudará a conocerte mejor, crecer y desarrollarte como ser humano. Aplicando un símil cinematográfico y narrativo, ¿QUÉ PELÍCULA TE CUENTAS? te lleva a conocerte con tanta claridad que podrás elegir el tipo de vida que deseas vivir.

¿QUÉ PELÍCULA TE CUENTAS? es la llave de entrada a tu propio escenario. Escribe el guión que quieras, dentro del género que prefieras y concede a tus personajes los papeles que deseas que interpreten. Dirige tu propia película y conviértela en la que de verdad quieres vivir.

Opta por bienestar, serenidad, felicidad, lo que sea que te haga vibrar. Este libro te lleva hasta allí.

Humanología para parejas 2 – Las creencias personales

Este es el segundo artículo de mi serie: HUMANOLOGÍA PARA PAREJAS. Muchas personas me preguntan cómo abordar una relación para convertirla en sólida y estable. Estos artículos os brindan algunas ideas y perspectivas que espero os ayuden a comprender algunos de los aspectos importantes de las relaciones de pareja.

Cuando un ser human nace, nace sin creencias. Las creencias las deducimos de las experiencias que comenzamos a tener después de nacer: de lo que vemos, oímos o vivimos. Así, muchas de las experiencias que tenemos provienen de la infancia, de nuestro entorno o de nuestras familias. Por ejemplo, habiéndome criado en España, las voces altas y ruidosas eran para mí algo normal, que se aceptaba como parte de lo habitual, pero cuando viví en Rusia descubrí que allí esas mismas voces altas se consideraban de muy mala educación.

Todos los seres humanos necesitamos creencias. Las creencias son nuestros cimientos y nos llevan a ver el mundo tal y como lo vemos. Unas creencias fuertes denotan unos cimientos sólidos. Cuestionar nuestras creencias provoca incertidumbre, inseguridad y dudas. Existen creencias en todos los campos de la vida. Las podemos agrupar en conceptos temáticos:

  • Creencias familiares: las creencias compartidas por los miembros de una misma familia
  • Creencias sociales: las compartidas por los componentes de la clase o del grupo social en el que crecemos o vivimos
  • Creencias religiosas: las que se derivan de la religión que nos enseñaron en casa o en la escuela
  • Creencias culturales: las derivadas de nuestro entorno étnico o nacional
  • y muchas otras

Todo ser humano ve el mundo a través del filtro de sus creencias. Algunas de esas creencias ni siquiera somos conscientes de tenerlas; con el tiempo se convierten en subconscientes y simplemente asumimos que el mundo es tal y como lo percibimos. Las internalizamos tanto que se convierten en lo normal. Entonces, al establecer relaciones, el conjunto de creencias personales, religiosas, culturales y otras que tenga cada uno de los miembros de la pareja afectará al modo en el que se enfoque y mantenga esa relación. Así, si uno de ellos cree que la única manera de mantener la relación es de forma abierta y libre y la otra persona cree que solo se puede si hay absoluta devoción a tu pareja, antes o después tendrán dificultades.

Cuando las creencias no son obvias, algunas personas las ignoran y siguen adelante. Esto provoca problemas sin resolver en las parejas.

Para que una pareja sea sólida y estable, cada uno de sus miembros deberá conocer sus propias creencias y compartirlas con la otra persona a fin de facilitar la comprensión mutua. Saber qué opina tu pareja, aunque sea distinto de lo que tú creas, te ayudará a comprender sus posturas y sus opiniones. Eso no implica necesariamente que tu pareja se vaya a convencer de que tus creencias son las correctas, pero comprender de dónde venís es un primer paso adelante en el crecimiento en pareja.

¿Cómo puedes descubrir cuáles son tus creencias, si algunas de ellas son subconscientes? Yo recomiendo el siguiente ejercicio que se puede hacer de manera individual y después compartir sus resultados, o algunos de ellos, con la pareja.

Durante un par de semanas, lleva siempre contigo una libreta y un bolígrafo. También puedes usar el sistema de grabación del teléfono. Cada vez que te escuches diciendo alguna de las siguientes frases:

  • Creo que…
  • Me parece que…
  • Supongo que…
  • Puedo/no puedo…
  • Debería/no debería…
  • y todas las que se les parezcan,

anota lo que hayas dicho en tu libreta. También puedes anotar todos los pensamientos que tengas que comiencen por esas mismas frases. Después de dos semanas, repasa tus notas. Representarán muchas, si no todas, tus creencias.

Una vez conozcas tus creencias, comparte esa información a voluntad con tu pareja. Intenta encontrar en qué se diferencian sus creencias de las tuyas. Pero no las cuestiones. Como primer paso, limítate a reconocer tus creencias y las creencias de tu pareja. Comprender cómo vemos el mundo es un paso muy grande en el crecimiento humano. Comprender cómo lo ve tu pareja te puede explicar porqué a veces chocáis tanto.

Basándote en las creencias que has identificado, pregúntate entonces: ¿cómo espero comportarme en una relación? ¿Cuál es para mí el comportamiento “correcto”? ¿Cómo espero que se comporte mi pareja? ¿En qué difiere su comportamiento de mis expectativas? ¿Puedo vivir con esa diferencia y aceptar que mi pareja se está comportando según le parece correcto, según sus propias creencias? ¿Cómo me comporto yo que choca con las expectativas que mi pareja tiene de mí? ¿Puede mi pareja vivir con la diferencia que hay entre lo que espera y mi auténtico comportamiento? Las respuestas a estas preguntas te aclararán mucho dónde estáis tú y tu pareja en vuestra relación.

La mayoría de las creencias no se pueden cambiar a voluntad. Requieren de un proceso más complejo. Es por eso que te recomiendo que reconozcas tus creencias y las de tu pareja y que trabajéis juntos en aceptarlas. Si descubres una creencia en tu pareja con la que no puedes convivir, intenta explicarle tus motivos. Tu pareja los puede aceptar o no. Debatir abiertamente las creencias que están limitando vuestra relación podría llevaros a una comprensión más profunda del otro. Esa comprensión suele resultar suficiente para desbloquear una relación avance.

Si no resulta suficiente, esa creencia que está bloqueando vuestro desarrollo, sea una creencia tuya o de tu pareja, me temo que no va a desaparecer por sí sola. Siempre creará fricciones. Es muy importante ser también conscientes de esta realidad. Una vez lo sabéis, ambos deberéis decidir qué más queréis hacer. En este punto, os podría resultar de mucha utilidad contar con los servicios de un humanólogo. El trabajo al que nos dedicamos incluye ayudar a otros seres humanos a identificar, cuestionar y cambiar creencias de todo tipo.

En resumen, trabaja en tus creencias a la par que tu pareja trabaja en las suyas. Después compartidlas y comentadlas. Con eso tal vez sea suficiente. Si descubrís que seguís realmente atascados, solicitad a vuestro humanólogo que os ayude. Después de todo, toda creencia es personal y por ello complicada de manejar 🙂

Mientras tanto, recuerda disfrutar de la vida… de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart es humanóloga, autora de éxito y reconocida conferenciante internacional. Síguela aquí:

 


5 trucos para eliminar cargas del pasado

Ya ha llegado el nuevo año y con él 365 nuevos días de esperanzas, 365 nuevos comienzos, nuevas oportunidades y nuevas intenciones. Ninguno de los cuales te harán feliz, sin embargo, si sigues viviendo en el pasado y lamentando aquello que fue. ¿Dónde estás? ¿Estás allí, aquí o en algún momento del futuro? Si estás en el pasado, es más que probable que se deba a que no eres capaz de librarte de algunas cargas viejas que podrían adoptar la forma de culpabilidad, dolor, resentimiento o incluso traición. Permíteme que te ofrezca 5 trucos que tal vez te ayuden a replantearte las cosas y liberarte de una vez.

Por favor, considera las siguientes ideas antes de seguir sintiéndote mal por algo de tu pasado:

  1. El pasado no se puede cambiar. Tal vez parezca obvio pero deja que te lo pregunte, ¿realmente lo es? ¿De verdad aceptas que el pasado no se puede cambiar, lo intentes como lo intentes? Si lo haces, ¿por qué insistes en volver a él y repasar cada detalle minúsculo en un afán por encontrar una nueva manera de entenderlo o interpretarlo? Aunque lo consiguieras, ¿de qué te iba a servir? ¡No se puede cambiar!
  2. Lo hiciste lo mejor que pudiste y supiste. Cuando miramos atrás, la mayoría de nosotros somos capaces de encontrar la solución perfecta o una manera mejor de hacer las cosas. A menudo nos castigamos por no haber dado con la respuesta correcta en el momento en que ocurrió. Pero juzgarnos aplicando lo que sabemos hoy a algo que se produjo en el pasado no solo es injusto sino también inútil. ¡Hoy sabemos muchísimo más que entonces! Miramos atrás y creemos que deberíamos haber sabido resolverlo pero eso se debe a que hoy disponemos de mucha más información. Echa la vista atrás y revisa la situación realmente desde el conocimiento que tenías entonces. Estoy segura de que te esforzaste al máximo. También estoy segura de que hubo circunstancias que te llevaron a creer que lo que estabas haciendo era lo mejor. No conozco a nadie que elija la opción equivocada de manera voluntaria, a no ser que tengan un motivo ulterior, en cuyo caso la elección no sería entonces incorrecta. Así que hazte un favor y deja de juzgar tu pasado y tus decisiones basándote en tu conocimiento actual. ¡Tampoco así conseguirás cambiarlo!
  3. Las personas actuamos por dos motivos: para evitar un dolor o para obtener un placer. Todos nosotros lo hacemos. Plantéate cualquier situación con esta idea en la cabeza y ya verás cómo siempre se cumple. Pregúntate, entonces, qué dolor estabas intentando evitar o qué placer querías conseguir. Plantéate cuáles eran los motivos de tus acciones. Comprende a tu yo más joven desde esta perspectiva y analiza también los actos de cualquier otra persona que hubiese estado implicada en la historia, si es que la hubo. ¿Qué estaban intentando evitar u obtener?
  4. Los demás también lo hacen lo mejor que pueden y saben. No eres la única persona que está intentando hacerlo lo mejor que sabe. Todo el mundo lo hace. Cuando los demás actuaron en el pasado, lo hicieron para evitar algún tipo de dolor u obtener algún tipo de placer, lo mejor que supieron. Y como tú no eres ellos, no puedes saber realmente qué es lo que les llevó hasta allí o por qué decidieron actuar como lo hicieron. Aceptar que lo hicieron lo mejor que pudieron, sin embargo, tal vez te ayude a comprender que no estaban buscando hacerte daño. Aunque te lo hicieran. Decidieron utilizando al máximo las capacidades de que disponían en aquel momento. Por ejemplo, imaginemos que siempre he culpado a una vieja profesora que me hizo sufrir riéndose de mí ante mis compañeros en el colegio. Tal vez hoy comprendiera que me estaba intentando ayudar a cambiar de comportamiento o a aprender alguna lección. No sabía hacerlo de ninguna otra manera. Que sus actos provocaran que me sintiera aislada en la escuela es otra historia que tiene más que ver con mis propias interpretaciones. Pero los actos originales de la maestra ridiculizándome solo se pueden comprender de verdad si se analizan a través de las lentes del pasado y no desde la perspectiva del hoy. En el mundo de la educación se han conseguido grandes avances y ningún profesor actual reaccionaría como lo hizo aquella maestra entonces. Pero, en aquel momento, ella lo hizo lo mejor que supo.
  5. ¿Qué has aprendido y cómo lo puedes utilizar hoy? Cuando alguien decide finalmente que el pasado no se puede cambiar y elige aprender de él y seguir avanzando, aceptando las lecciones que le haya podido brindar esa situación, la carga desaparece de sus hombros y se libera. Ese es el auténtico truco para avanzar. Buscar la lección que entraña la situación. Dejar de preguntarse cuáles son los cómos, los porqués y los para qués y centrarse en encontrar las lecciones ocultas. ¿Cómo te pueden ayudar esas lecciones en el presente? ¿Qué nueva herramienta o perspectiva te aportó esa situación entonces que todavía puedes utilizar hoy? Una vez la encuentres, agradece a tu pasado que te haya enseñado esa lección en particular. La gratitud es la llave mágica que abre la puerta a un presente libre de cargas.
  6. Perdónate. Este sexto truco es un regalo que te hago. No lo incluyo entre los 5 originales porque tal vez no lo puedas usar, pero aquí va. Perdónate por lo que hiciste ya que lo hiciste lo mejor que supiste y pudiste. Y perdónate también por no haberte liberado aún de la carga y por haberte permitido tanto sufrimiento durante estos años. Al fin y al cabo, ¿quién sufre, si no tú?

Cuestiona tus recuerdos aplicando los cinco (o seis) trucos y comprueba cómo te sientes después. Y si todavía quieres avanzar más, consulta mi libro ¿Qué película te cuentas?  dónde encontrarás muchos más trucos e ideas 😊

Mientras tanto, disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com