¡Celebra!

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¿Cuántas veces te quejas de las pequeñas cosas malas de la vida? “Oh, no, otra vez no…” “Ya me aburre…” “¿Por qué siempre tengo que…?”

A menudo pasamos horas quejándonos a nuestras amistades porque hemos tenido un mal día, porque nuestro trabajo es muy duro o porque nuestro vecino es desagradable. Nos quejamos una y otra vez y analizamos la historia desde todos los puntos de vista posibles. Incluso les llamamos para contarles algo malo que nos ha pasado, por muy pequeño que sea: que alguien nos ha empujado en la calle, que la tarta se nos ha quemado o no ha subido en el horno, lo desagradecidos que son nuestros hijos cuando hacemos algo por ellos… lo que sea.

¿Cuántas veces celebras las pequeñas cosas buenas de la vida? “Sí, he podido…” “Qué bien, otra vez…” “Qué felicidad, puedo…”

¿Cuántas veces has pasado horas contando a tus amistades qué buen día has tenido, cuánto te ha gustado algo en el trabajo, o que tienes un vecino agradable?  Me apuesto lo que quieras a que no dedicas ni la mitad de tiempo que cuando te estás quejando. Y no te imagino llamando a tus amigos para contarles que te ha pasado algo pequeño pero bueno: alguien te ha abierto la puerta para que puedas pasar, la tarta te ha salido perfecta para la cena, por una vez tus hijos han recogido su habitación sin que se lo tuvieras que pedir.

Seguro que hay una gran diferencia entre ambos comportamientos, el que se queja y el que celebra.

¡Estamos tan acostumbrados a quejarnos! Nuestra sociedad nos hace creer que está bien quejarse pero que es de mala educación congratularse. Se nos permite lamentarnos por las cosas pequeñas pero se nos tilda de esnobs o jactanciosos si celebramos algo de ese mismo tamaño.

¿No tienes la sensación de que la gente odia que celebres algo demasiado? ¿Sabes qué te digo yo a eso? ¡¡¡PEOR PARA ELLOS!!! Déjales que sigan teniendo sus pequeñas vidas miserables y tristes. Pero tú, tú sigue celebrando las cosas pequeñas buenas de la vida.

Date una palmadita en la espalda cada vez que hagas algo bien; abrázate cuando alcances cualquier pequeña victoria; sonríe si se te trata bien; siente el calor en tu interior cada instante que disfrutes de tu trabajo o de tu familia… celebra cada una de las cosas, por diminutas que sean. La vida consiste en ser feliz y disfrutar.

Si, disfruta de la vida… DE TODA ELLA, J.