El interruptor mental

SWITCHED ON BLUE

El Interruptor Mental, así es cómo llamo a esta pequeña técnica que nos sirve para enfrentarnos al miedo o a cualquier otro proceso mental negativo y superarlo. Usaré el miedo como ejemplo de cómo aplicar el Interruptor Mental. Como veras, se trata de una pequeña herramienta de uso inmediato y muy sencilla que nos ayuda a perder el miedo y a vivir una vida de mayor libertad.

El cerebro humano solo se puede concentrar en una sola cosa a la vez. Cuando se concentra en el miedo, ese miedo crece y crece hasta paralizarnos o bloquearnos.

El miedo nos llega a través de esa vocecita en nuestro cerebro que nos pregunta… ‘¿Y si…?’ (¿Y si me caigo? ¿Y si esa araña, ese ratón, ese perro… me salta encima? ¿Y si no puedo hacer esto? ¿Y si fracaso? ¿Y si…?) Esa voz nos plantea la primera pregunta “y si…” Esa pregunta provoca dudas e incertidumbre en nosotros. La segunda pregunta “y si” nos causa todavía una mayor inseguridad. Respondemos a nuestro cerebro intentando tranquilizarlo…  “todo va a ir bien, no hay ningún problema.” El cerebro nos contesta. “Claro que no, no va a ir nada bien, ¡algo terrible va a pasar!” El miedo crece. Y crece. La voz está cada vez más convencida del peligro y cada vez cobra más fuerza. Su expresión es cada vez más poderosa.

¿Has sentido alguna vez algo así? ¿Has pasado por algo parecido?

Tu conversación mental se parece a la conversación entre una madre y un niño pequeño. Cuando la madre se niega a darle algo al niño, el enfado del pequeño crece hasta convertirse en una auténtica pataleta.

Niño: Quiero chocolate.
Madre: Lo siento cariño. Ahora no puedes comer chocolate. Vamos a cenar.
Niño: ¡Quiero chocolate!
Madre: Ahora no, mi amor.
Niño: ¡¡¡Que quiero chocolate!!!!
Madre: Luego.
Niño: ¡¡¡Dame chocolate!!!! ¡¡¡Ahora!!!! ¡¡¡Quiero chocolate!!!! (gritando)

Tu cerebro hace algo parecido si le discutes su opinión.

Cerebro: Mira, una araña. ¿Y si me salta encima?
Tú: No te preocupes, no lo hará.
Cerebro: ¡Seguro que me salta encima! ¡Esa bestia me va a saltar encima y me va a hacer daño!
Tú: Relájate. Además, es muy pequeña.
Cerebro: Ni hablar, todas las arañas son malas. ¡Socorro! ¿Y si de verdad me salta encima? (El miedo crece)
Tú: Cálmate...
Cerebro: ¡No me quiero calmar! ¿Se está moviendo? ¿Estoy demasiado cerca? ¿Llega hasta aquí de un salto?  (El miedo te controla)

¿Qué puede hacer una madre para evitar esa situación? Es muy difícil calmar a un niño que está en mitad de una pataleta. De la misma manera, es muy difícil tranquilizar un cerebro dominado por el miedo.

Imagina ahora la misma situación.

Niño: Quiero chocolate.
Madre: Lo siento cariño. Ahora no puedes comer chocolate. Vamos a cenar.
Niño: ¡Quiero chocolate!
Madre: Mira, cariño, ¿has visto lo que hace ese gato?
Niño: (mirando alrededor y hablando de una manera más tranquila y centrada) ¿Qué gato?

La madre está apagando su interruptor. Está distrayendo al niño para que deje de centrar su atención en su deseo. De esa manera, su enfado no crece. La mala sensación no tiene la posibilidad de crecer y acumularse hasta llegar a dominar al pequeño. Así, ella tiene la oportunidad de manejarlo con más facilidad.

Tu cerebro puede funcionar de una manera parecida. El Interruptor Cerebral no es más que una herramienta mental que te permite distraer tu línea de pensamiento y evitar que el miedo, la rabia o cualquier otro pensamiento negativo te dominen. ¿Cómo lo apagas?

Prepara algo de antemano. Eso es MUY IMPORTANTE. No lo dejes hasta ese momento o no funcionará. Prepara un poema, una canción, una oración o un texto de cualquier tipo… algo que conozcas de memoria y que tenga una extensión mayor a cuatro frases. Por ejemplo, el estribillo de una canción. Ten ese texto presente en la cabeza. Cada vez que te llegue un pensamiento de miedo a la mente o te enfrentes de nuevo a la causa de tu temor, obliga a tu cerebro a concentrarse en ese texto. Recita las palabras de la canción. No la cantes, eso sería demasiado fácil. Repite las palabras a modo de poema. Eso hará que tu cerebro se aleje del miedo durante unos segundos. Tiempo suficiente para salir de la habitación o hacer lo que sea que necesitas hacer. Al concentrarte en tu texto, tu cerebro no lo hará en el miedo y el miedo no podrá crecer. El interruptor te dará el tiempo que necesitas para actuar.

La acción es el antídoto del miedo. Si tienes miedo de algo y ese miedo te paraliza o te bloquea, esos pocos segundos que ganas usando el Interruptor Cerebral te brindarán la pausa que necesitas para actuar: alejarte, comenzar a hablar, llamar a alguien… lo que sea.

Además (y esto también es importante) una vez consigas controlar tu miedo así durante unos segundos, celébralo. ¡Lo has conseguido! El miedo no te ha controlado. ¡Tú lo has controlado a él! Celébralo y siente tu poder. Disfruta de la buena sensación.

Si utilizas el Interruptor Cerebral varias veces, la causa de tu miedo perderá gradualmente su poder sobre ti.

Recuerda, sin embargo, que el cerebro es muy poderoso. Intentará volver a sus viejas rutinas. Para evitarlo, asegúrate que el texto que preparas tiene la suficiente extensión para darte unos segundos y lo suficientemente difícil como para exigirte que te concentres en él. Si solo te concentras a medias, tu cerebro se volverá a colar y a hablarte del miedo. El truco consiste en apagar el interruptor completamente y no dejar lugar alguno al miedo. El Interruptor Mental solo funciona cuando tu mente está COMPLETAMENTE concentrada en el texto.

Prepara tu texto y la próxima vez que el miedo, la ira o la desesperación intentan bloquearte, apaga tu Interruptor Mental. Libérate de esos sentimientos negativos.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart