Elige tu vida

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Me dijeron que estaría en silla de ruedas. Me dijeron que nunca sería capaz de volver a caminar bien.

Mira mi fotografía de los Alpes. Ayer estuve allí. Sí, es cierto que no escalé para subir, que utilicé el teleférico. Pero aún así. En mi opinión, recibí un gran regalo simplemente por poder estar allí. Sí, también es cierto que a ratos me tuve que sentar y que acabé el día cansada y con cierto dolor de espalda. Pero no me importa. Disfruté de cada minuto del día. Y aún con todo, fue un maravilloso regalo.

Cuando me dijeron los mejores doctores que estaría en silla de ruedas, que no me podrían medicar para quitarme el dolor y que no podían hacer nada para cambiar mi situación, me negué a aceptarlo y rendirme. Me di cuenta de que mantener mi mente ocupada me ayudaba a soportar el dolor. Así que continué trabajando. También me di cuenta de que el dolor no desaparecía cuando me quedaba en la cama, así que salía de casa aún cuando tuviera que ir cojeando y pareciendo una mala imitación del jorobado de Notre Dame.

Hubo bastantes días en los que, a pesar de todo, no me podía levantar. Entonces me quedaba en la cama e intentaba mantenerme ocupara para evitar pensar en mi situación. Pensar en ella no la cambiaba.

Hoy, los días en los que no puedo caminar son menos y me limito a disfrutar de los días en que sí puedo.

Entonces la gente me pregunta cómo lo hago y realmente creo que lo que me ayuda es no rendirme. Querer disfrutar de los días que puedo y decidir disfrutar de ellos. ¿Tengo momentos malos? ¡Por supuesto! ¿Sigo teniendo dolor? Sí, con bastante frecuencia. Pero puedo elegir centrarme en esos dos aspectos o en los días en los que sí puedo caminar y disfrutar, en los momentos en los que puedo reír y ser feliz, en los bellos lugares y seres humanos que la vida me está ayudando a descubrir, en mi maravillosa familia y en mis amigos… y en el millón de otras cosas, grandes y pequeñas, que hacen que la vida merezca la pena ser vivida.

Como suelo decir, es cuestión de elegir. Yo elegí ser feliz.

Disfruta de la vida… de toda ella,
Jessica J. Lockhart