¡Está demasiado lejos!

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Hace muchos años, una amiga mía quería perder una importante cantidad de peso. Se quejaba de que no se sentía bien y de que no se gustaba a sí misma. Anna no siempre había sido así. Engordó durante el embarazo y después no pudo dejar de comer por la ansiedad que le provocaba la maternidad. Recuerdo a Anna hablando de perder ese peso durante años y comentando sus diferentes dietas cuando nos juntábamos a comer. Siempre parecía estar haciendo alguna dieta. Pero nunca conseguía perder el peso.

Hará unos seis meses, volvimos a tener esa misma conversación. Anna me empezó a hablar de su última dieta y lo animada que estaba a adelgazar y a sentirse joven y saludable otra vez. Recuerdo haber levantado los ojos de mi plato y haber exclamado, “Anna, ¡despierta! Llevas años intentándolo. ¿No te parece que igual hay algo que estás haciendo mal?”

Anna me miró con sorpresa en sus ojos. Nunca antes la había cuestionado. “¿Qué quieres decir?” me preguntó.

‘”Mira,” respondí. “Llevo años oyéndote hablar de lo mismo. Dices que quieres perder cuatro tallas pero nunca mantienes tus dietas ni tus planes de ejercicio. Me temo que piensas demasiado a lo grande. Miras tu objetivo y no lo puedes abarcar porque es demasiado grande. ¿Por qué no te centras en algo más cercano, más fácil, más manejable? No sé, como quizá perder un poco cada semana o cada mes…”

Anna estaba atónita. Lo veía en su boca abierta y sus ojos que no parpadeaban. Pensé que había ido demasiado lejos. Estaba a punto de disculparme cuando me interrumpió, “¡Tienes razón! ¡Tienes toda la razón del mundo! ¡Ese es el problema! Lo he estado haciendo todo mal. Cuatro tallas me parecen imposibles. Sé, de verdad que sé a ciencia cierta, que no lo puedo conseguir. Pero si me planteo metas más pequeñas, tal vez sí lo pueda hacer. Venga, ayúdame a planificarlo.”

Y lo hicimos. Con un papel y un bolígrafo, allí mismo, nos dispusimos a redactar un plan que incluyera metas intermedias que ella sentía que sí podía alcanzar. ¿Y sabes qué? Ya ha perdido dos tallas y se siente motivada y feliz.

Si tu objetivo parece demasiado grande, demasiado lejano, demasiado inaccesible… plantéate otros intermedios. Elige metas que creas que puedes alcanzar y planifica plazos y pasos para llegar hasta allí. No permitas que tus metas te superen. Tú mandas.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart