Haz lo que te haga feliz, no lo que te guste

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Tengo una amiga, Lola, a quien le encanta tocar el piano. Y además se le da muy bien. Cada vez que toca, la gente deja de hacer lo que estén haciendo para escucharla. Pero Lola no es una profesional. Hace mucho que decidió que, aunque le apasiona el piano, no le iba a dar la felicidad. La vida del músico puede ser muy dura y su amor por la música no era lo suficientemente grande como para compensar el sufrimiento.

Hoy Lola trabaja como médico de familia. Eligió esa profesión en vez de tocar el piano porque le ofrecía lo que la otra no le podía dar: estabilidad y una sensación de equilibrio y contribución. Para ser feliz, Lola necesitaba unas pocas cosas: sentirse segura y una familia. De haber elegido el piano, habría tenido dificultades en ambas. Lola no podría haber sido feliz en una situación precaria. Odia la incertidumbre. Por eso, aunque puede pasar horas tocando el piano y disfrutándolo, eligió ser feliz en lugar de divertirse.

Mi otra amiga, Leila, eligió seguir su pasión: la jardinería. Trabaja para personas de toda la ciudad diseñando los paisajes más maravillosos. Pero Leila no es feliz. La jardinería no se paga demasiado bien y por eso tiene que compartir un apartamento con otras personas y apenas le queda dinero para nada más. Leila eligió hacer lo que le gustaba creyendo que eso le daría la felicidad en lugar de elegir ser feliz. Como consecuencia, hoy le faltan muchas cosas en su vida.

Leila debería haberse planteado no solo qué le gustaba sino también qué necesitaba y qué quería. Ser feliz no significa hacer lo que uno quiere, sino también contar con los medios, la salud y el tiempo para poder disfrutarlo.

Creo que se debería enseñar esta lección a todos los niños en el colegio. ¿Qué quieres ser cuando seas mayor? Elige algo que te haga feliz… Ser feliz no significa hacer lo que te gusta cuando puedas sino hacer lo que puedas por disfrutar de cada minuto de tu vida.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart