Herramientas contra las malas noticias…

Alguien me acaba de decir que a su mujer le han diagnosticado un cáncer… por segunda vez. 🙁

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¿Qué puedo hacer?

¿Cómo puede alguien manejar noticias como esa?

No es fácil. Nunca es fácil. Y no hay nada que realmente nos pueda ayudar a olvidar la situación. Sin embargo, sí que hay pequeños trucos que de alguna manera nos ofrecen algo de consuelo o nos permiten encontrar un poquito más de fortaleza, a la vez que hay otras cosas que deberíamos intentar evitar para no sentirnos todavía peor.

Permitidme que intente resumir unas pocas ideas prácticas. Recordad que esto ya no se centra en vuestros seres queridos enfermos, sino en vosotros…

1. Pensad dos ó tres pensamientos positivos o rebuscad dos recuerdos felices o, mejor aún, divertidos, que podáis tener en el bolsillo, preparados para  compartirlos con vuestros seres queridos si surge el momento. Debéis pensar en ellos cuando estéis solos porque la vida tiende a complicarse y desbordarse cerca de las personas enfermas. Aprovechad las oportunidades que se os presenten para brindarles esos pequeños regalos de felicidad durante el día.

Tened preparada siempre alguna historia, alguna anécdota o recuerdo. Estad preparados para forzar un cambio de tema en la conversación si sentís que el paciente está dando vueltas a los mismos viejos temas de siempre. Eso actuará como un chorro de aire fresco y vigorizante.

¿Por qué yo?

2. Cuando estéis con vuestros seres queridos, centrad toda vuestra atención en ellos e intentad no pensar en vuestro propio dolor. Nunca puede llegar al nivel del de ellos. Y no permitáis que vuestra mente se aleje de vuestro papel principal que consiste en ser lo suficientemente fuertes como para ayudar a la persona que queréis.

Es muy fácil preguntarse, “¿por qué yo, por qué nosotros?” De hecho, es una pregunta que no se puede evitar. Pero es una pregunta que carece de respuesta y buscar una respuesta de manera obsesiva no os resolverá el problema y sí os robará parte de vuestra reserva de energía .

Bake something...

Hornea algo…

Cuando se os meta esa pregunta (u otras similares) en la cabeza, miradla de frente durante un par de segundos y después permitid que vuestros pensamientos le digan que se marche. Dedicad entonces vuestra atención a tareas más fructíferas. Manteneos ocupados. No os quedéis sentados dejando que las preguntas os ataquen. No os quedéis en la cama sin hacer nada; coged un libro o preparad unas galletas. Cualquier cosa es mejor que permitir que os envuelvan los pensamientos destructivos o depresivos y las preguntas tortuosas.

Write something

Escribe algo…

Una de mis técnicas favoritas cuando mi mente no parece ser capaz de encontrar la paz consiste en escribir algo para la persona que está enferma. El mero acto de sentarme ante el ordenador o tomar el bolígrafo en las manos me ayuda a centrarme y a luchar contra las ideas negativas.

Otro de mis trucos favoritos es, por supuesto, leer. La lectura relaja tanto mi mente… Me ayuda a alejarme de la realidad durante un rato y ya se ha demostrado que es una gran herramienta para reducir el estrés. Sin embargo, leas lo que leas, tiene que resultarte interesante. No te limites a coger cualquier libro que ande por casa. Elige algo que tenga significado o sobre lo que realmete quieras aprender.

Meet up with friends

Júntate con amigos

3. Júntate con amigos que también te puedan ayudar a ti. Encuentra momentos para soltar toda tu ira y tu tristeza lejos de la persona enferma a la que quieres pero contando siempre con el apoyo de tus amigos o de otras personas que se preocupen por ti. Deja que haya otros que compartan tu dolor y te consuelen. No juegues todo el día a ser un héroe; es agotador y debes guardar tus energías.

Go for a walk...

Sal a pasear…

4. Si no es con amigos, intenta echar tu ira y tu agobio fuera corriendo, haciendo ejercicio, caminando o practicando cualquier deporte que te guste o dedicándote a alguna actividad manual que te entretenga. Hacer algo físico obliga a nuestro cerebro a concentrarse. No pasa nada porque nos sintamos enfadados o frustrados; es natural. Y llorar también es bueno. Pero hagas lo que hagas, no permitas que la ira y la frustración se te acumulen dentro. Son dos fuerzas muy destructivas que solo te llevarán a una mayor tristeza. Siéntelas, enfréntate a ellas y comprende que lo que estás sintiendo es una reacción natural. Después, elimina cualquier acumulación inaceptable o excesiva haciendo alguna actividad física.

Prepare a plan alone or with your loved one

Preparad un plan solos o con la persona querida

4. Planifica pequeñas actividades para cada día. Algunas de ellas las llevarás a cabo, otras se quedarán como meros planes. Ten siempre algo que hacer: alquilar una película, encargar un libro, organizar una pequeña reunión de amigos para tomar algo, decidir qué preparar para cenar… incluso aunque tus días ya parezcan estar totalmente llenos y desbordados. Planifica con antelación. Pensar en cosas cotidianas para hacer con o sin el paciente te aportará una sensación de normalidad que te ayudará a soportar las horas. Algunos de esos planes los podéis diseñar juntos tú y la persona a la que quieres: comentad los detalles, hablad sobre las opciones… como haríais en cualquier otra circunstancia.

Take a break

Tomaros un descanso

5. Habrá veces que vuestra mente y vuestra alma os pidan tranquilidad y quietud, silencio e inactividad. Tomaros un descanso. Concederos algunos momentos solos y no os sintáis culpables por ello. Permitid que vuestros pensamientos y vuestros sentimientos en carne viva descansen un poco. Pero aseguraros que esos momentos no se convierten en castigos contra vosotros mismos. Si sentís que vuestra mente empieza a dar vueltas a preguntas sin respuesta otra vez, no lo permitáis. Una cosa es disfrutar de un momento tranquilo; otra diferente es permitir que la depresión os alcance.

6. Y finalmente, haced saber a vuestro ser querido sepa que estáis ahí, que seguís siendo los mismos y que estáis juntos en esto. A veces, cuando el dolor es grande, nos alejamos de las personas a las que queremos porque la carga es demasiado pesada. Intentad no hacerlo. Aguantad la tormenta juntos. Dejad que el amor que compartís os mantenga unidos. No pasa nada porque les enseñéis que estáis tristes o enfadados, siempre que también les hagáis saber que tenéis esperanza y que aún disfrutáis tremendamente de estos momentos juntos. Un momento feliz así atesorado es equivalente a un milagro.

Tenéis razón cuando decís que la vida es a veces insoportablemente dura. Nunca debemos engañarnos pensando que no lo es. Pero es tarea nuestra buscar y encontrar las pequeñas cosas que nos rodean para ayudar a quienes están enfermos. Utilizad estos pequeños trucos en vuestros días grises.

Disfrutad de la vida… sí, incluso en estas terribles circunstancias, disfrutad de los momentos buenos de la vida, J.