5 maneras de quererte mejor

Hace unos días estaba charlando con algunos de mis clientes durante un taller. Comentábamos posibles maneras de aprender a querernos mejor. El tema suscitó tanto interés que he decidido compartir aquí contigo las ideas que les di. Úsalas todas o solo algunas, con total libertad. Aunque provocan un efecto acumulado, también se pueden utilizar una cada vez. Disfruta de quererte más a partir de ahora.

Alábate

Toma un pedazo de papel y, por una vez, haz el esfuerzo de definir que TE GUSTA de ti como ser humano, en lugar de buscar aquello que crees que debes cambiar/mejorar. Identifica 3 aspectos que te gustan en cada uno de estos terrenos:

físico – define 3 cosas que te gusten de tu cuerpo, incluyendo cosas como tu rostro, tu cabello, tu forma de caminar, tu altura, tu postura… lo que sea .

sentimental – define 3 características tuyas que te gusten: generosidad, esfuerzo, sensibilidad… lo que sea.

capacidades – define 3 destrezas que tienes y te gustan: buena escritura, buena capacidad de organización, aprendes rápido… lo que sea.

Cada mañana después de desayunar y cada noche antes de acostarte, mírate en el espejo, búscate en lo profundo de tu mirada y recuérdate esas 9 características tuyas que sí te gustan. Alábalas. Alábate por tenerlas. Recuerda que hay POR LO MENOS 9 cosas en ti que sí te gustan. Celébralas.

Tal vez te resulte difícil, sobre todo al principio, ya que estamos acostumbrados a hacer justamente lo contrario, a buscar los fallos, los defectos y demás. Pero inténtalo. Date un respiro e intenta verte con justicia; deja de buscar SOLO lo malo que hay en ti y comienza a buscar y alabar lo BUENO.

Identifica y mejora tu modelo. 

Antes de nada, pregúntate quién fue tu maestro. ¿De quién aprendiste a amarte como ser humano? ¿Lo aprendiste de tus padres? ¿De alguna amistad? La mayoría de nosotros aprendemos imitando modelos, aunque sea de manera inconsciente. Una vez identifiques de quién aprendiste, pregúntate si te gusta cómo se quería esa persona. ¿Es ese el tipo de amor que quieres darte? Si lo es, ¿puedes mejorar el mecanismo? Si no lo es, ¿no puedes encontrar un modelo mejor al que imitar? El modelo no tiene por qué ser una persona que conozcas; también podría tratarse de un personaje en un libro o en una película. Sí, ya sé que entonces tal vez no sean “reales,” pero aún así estarán personificando el tipo de amor que deseas darte. Céntrate en eso y aprende qué es lo que hacen para transmitir ese amor. Al fin y al cabo, tú solo quieres aprender a quererte mejor.

Cambia tus “sí peros”

Si eres como muchas otras personas, tu mente de inmediato buscará algún tipo de fallo en ti para contrarrestar cualquier comentario positivo que puedas recibir. Por ejemplo, si alguien dice algo agradable sobre tu cabello o sobre tu ropa hoy, tu mente de inmediato puede recordarte que… “sí, pero aunque hoy haya quedado decente, suele estar horrible,” o “sí, pero mira mi nariz; ni el mejor corte de pelo del mundo podría ocultar esa cosa tan fea en mi cara,” o algo parecido. ¿Te suena familiar?

Te desafío a que conviertas tus “peros” en lo contrario. Cada vez que escuches O PIENSES algo negativo sobre ti, intenta realizar un esfuerzo consciente y di, piensa o repite un “sí, y” en sentido positivo. Ejemplo: piensas, “¡qué horrible me ha quedado hoy el cabello!” (algo que normalmente te haría sentir mal durante un tiempo desde que el pensamiento cruza tu mente.) Esta vez quiero que te contestes “sí y” de una manera positiva… “sí, y eso me da la oportunidad de cambiar de peinado para mejorarlo,” o “sí, y así puedo probar el sombrero nuevo que me compré,” o cualquier otra cosa que termine ese proceso mental con una nota positiva.

Nuestros cerebros siguen las rutas establecidas. Creemos nuestras nuevas rutas.

Valora tus acciones.

Si ya comenzaste a aplicar la primera recomendación, ya deberías estar valorando 9 cosas positivas en ti. Ahora quiero que también sientas gratitud. Cada noche, antes de dormir, piensa en 3 cosas que hayas hecho bien ese día. Valora tu trabajo o tu contribución. Celebra haber hecho lo que hiciste y felicítate por ello. Siente gratitud por todo aquello que te llevó a poder ser capaz de hacer lo que hiciste. Siente gratitud por las personas que lo hicieron posible, por tus destrezas, conocimiento o habilidades, por haber estado en el sitio correcto, por haber decidido hacer lo que fuera que hiciste… Siente gratitud por ser quien eres. La gratitud es un sentimiento muy poderoso que lleva a nuestros cerebros a liberar dopamina, una sustancia que reduce la ansiedad, mejora el estado de ánimo y aumenta los niveles de energía y motivación.

Regálate esperanza.

Otra herramienta, pequeña pero poderosa, para querernos mejor es regalarnos esperanza. Por las noches, después de sentir gratitud por lo que hayas hecho, date permiso para soñar. Y no me refiero dormido. Antes de dejarte arrastrar a los brazos de Morfeo pero una vez ya estés en la cama, quiero que sueñes despierto. La única regla que te propongo es que los sueños sean positivos. Si hay algún pensamiento negativo que intenta entrar en tu mente, haz el esfuerzo consciente de sustituirlo y volver a tus ensoñaciones alegres. Imagina las cosas buenas que te van a ocurrir mañana o dentro de una semana. Visualiza tus sueños. Imagínalos con gran detalle y con la diversión de un artista que está creando un mundo mágico. Permítete a ti mismo disfrutar de la sensación agradable; después de todo, solo está en tu imaginación. Aunque… ¡tu cerebro eso no lo sabe! Cuando hacemos el esfuerzo consciente de imaginar e intentar experimentar sentimientos felices, nuestro cerebro se cree el “sueño” y comienza a liberar productos químicos en nuestra corriente sanguínea que nos hacen sentir bien: endorfinas, oxitocinas, etc. Como consecuencia, nuestros cuerpos se relajan y no solo podemos dormir mejor, lo que ya de por sí es un importante regalo, sino que además nuestro cerebro descubre una vez más nuevos caminos hacia sensaciones felices. Considera este tiempo un regalo que te haces. No soñamos despiertos para crear una nueva realidad; ese no es el poder que estamos intentando utilizar. El objetivo es disfrutar de un rato agradable y lleno de esperanza, que permita a nuestras mentes desconectar y hacernos sentir bien con la vida.

Estos cinco sencillos ejercicios te ayudarán de manera gradual a quererte mejor. Si te quieres mejor, comenzarás a tener mejores sentimientos respecto a tu persona y, como consecuencia, respecto al mundo. Pronto todo irá mejor en general. Después de todo, no podemos cambiar el mundo sin cambiarnos primero a nosotros mismos.

Elige el tipo de vida que quieres vivir. Elige quererte primero y los demás verán ese amor en ti.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

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