La historia de mi espalda

I tried it all

I tried it all

Hace mucho tiempo tuve dos accidentes de coche. Ninguno de ellos fue culpa mía pero, como consecuencia, acabé sufriendo un montón por padecer nada menos que 6 hernias discales y dos burbujas en la médula. Siendo intérprete de medicina como era, los mejores médicos echaron un vistazo a mi espalda y me ofrecieron sus soluciones. Incluso viajé al extranjero para que me viera el mejor de los mejores. Nada funcionó. Me operaron de la zona lumbar pero no mejoré. Padecía de dolor constante y agudo. Desarrollé múltiples alergias e intolerancias a medicamentos por lo que no se me podía recetar nada. Y desarrollé ciática aguda por lo que algunos días apenas me podía poner de pie. De hecho, fueron muchas las veces que intenté levantarme y caí literalmente al suelo como si fuera un títere abandonado.

The pain!

Sin medicación, lo que debería costar dos semanas en curar podía llevar meses. Durante SIETE AÑOS sufrí de dolor agudo crónico CADA DÍA. Creedme cuando os digo que lo intenté todo: hierbas, acupuntura, pesas en la espalda para separar los discos, corsets rígidos, aparatos de todo tipo, imposición de manos, transmisión de energía positiva… Me estaba desesperando. Era duro, muy duro de soportar. Y los médicos me decían que no había nada que hacer y que antes de los 40 estaría en silla de ruedas seguro. Era desesperante.

Y entonces, cuando llegué al límite de mis fuerzas y estaba a punto de sufrir un colapso grave, una amiga querida me obligó a visitar a un médico más. Y fue EL médico. Entré en su consulta totalmente doblada y cojeando terriblemente: no podía estirar la pierna izquierda ni la espalda.

Cuatro horas más tarde salí de su consulta recta como cualquier otra persona y sin dolor por primera vez en quién sabe cuánto tiempo. ¡No me lo podía creer! Como imaginaréis, ha sido mi médico desde entonces.

I stay in bed

Pero incluso con su ayuda mi espalda se va deteriorando poco a poco. Está demasiado dañada. Tuve que dejar mi querida profesión de intérprete porque no puedo permanecer de pie nada de tiempo y hay días en que mi espalda se niega a mantenerme erguida. Esos días me tengo que quedar en la cama, tumbada. No hay nada más que hacer.

Durante toda aquella pesadilla me di cuenta de que debía elegir: podía sentir lástima de mí misma, quejarme de lo injusto de la vida, dejarme llevar por el dolor y el sufrimiento o intentar soportarlo como mejor pudiera y disfrutar de los días buenos. Obviamente, elegí esto último. Así que lo que hago ahora es aprovechar cada oportunidad que me brinda la vida para hacer cosas. Voy a todas partes y lo hago todo los días buenos. Y simplemente lo acepto y me tumbo los días malos.

I couldn't walk

Mi familia y yo visitamos Disneylandia y los Estudios Universales este verano. Resultó ser demasiado para mí. No podía aguantar las colas. ¡Qué decepción! Así que alquilamos sillas de ruedas. Eso fue duro. No me gusta verme así pero, ¿sabéis una cosa? Disfruté de Disneylandia y de los Estudios Universales y mi familia también, y no fue el fin del mundo.

Y he aprendido a usar mi tiempo con sabiduría. No puedo pasar tampoco mucho tiempo sentada, así que utilizo el ordenador y escribo durante pequeños ratos cada vez. No es suficiente para trabajar pero sí para llegar a todos vosotros y sentir que de alguna manera estoy contribuyendo.

Enjoying good days

Ahora, cada vez que tengo un día sin dolor, me levanto y me siento feliz porque puedo caminar. Y salgo a hacer cosas. Y cuando el dolor me golpea, me enfado, me quejo en voy bien alta para echarlo fuera y luego me acomodo en la cama para tomármelo con calma.

SIEMPRE tienes elección. Incluso aunque las opciones sean difíciles de ver.

Disfruta de la vida, J.