La meta de hoy

 

possHoy puede ser un día especial. Elige una meta. Haz que sea una meta que te llene y te motive, algo que te haga sentir bien. Por ejemplo: Hoy estoy en paz; hoy siento amor; hoy siento gratitud; hoy estoy en calma. Elige lo que quieras.

Define tu meta en presente, nunca en futuro. No digas: Hoy estaré…, hoy me sentiré… Por el contrario, di: Hoy estoy…, hoy me siento… Y define tu meta usando una declaración afirmativa. No digas: Hoy no estaré…, hoy no sentiré…

Persigue de forma activa ese objetivo durante todo el día. Haz el esfuerzo de alcanzar esa meta cada momento del día. Intenta todo lo que esté en tu mano por alcanzarla y no desviarte de ella.

Comprueba durante el día que sigues enfocado en tu objetivo. Si no lo estás persiguiendo por el motivo que sea, si se te ha olvidado o te has distraído, vuelve a él.

Déjame que te ofrezca un ejemplo. Imagina que elijo estar en paz. Debo ir al trabajo por la mañana. Sé que conducir hasta allí me saca de mis casillas. Decido salir diez minutos antes e ir caminando. Hay una persona en el trabajo que me altera mucho. Hago el esfuerzo consciente por evitarla o elijo ignorar sus comentarios durante toda la jornada. También opto por comer algo relajante y quizá beber menos café. Si por lo que sea surge una discusión con alguien o pasa algo que me descentra, vuelvo a mi meta del día y me centro de nuevo en perseguirla. Cada acción, cada movimiento los aboco a ese propósito elegido.

Perseguir una meta diaria te ofrece una guía y una motivación como ninguna otra cosa. También llena tu día de significado.

Elige una meta diferente cada día si buscas variedad. También puedes perseguir el mismo objetivo todos los días si ese propósito es muy importante para ti. Recuerda, tú eliges.

Disfruta de la vida… de TODA ella,

Jessica J. Lockhart