La preocupación es la punta de lanza del pesimismo

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‘No puedo dejar de preocuparme por el examen de mañana. ¿Qué pasa si es tan difícil que no apruebo? ¿Y si no recuerdo nada de lo que he estudiado? ¿Qué pasa si…?’

Puedes dedicar minutos interminables a preocuparte y a utilizar toda esa energía a sufrir. Sí. ‘Pero quiero estar preparado,’ me dices. ¿Preparado para qué? te pregunto yo. ¿Preparado para un futuro desconocido? ¿Preparado para fracasar? ¿Preparado para sorprenderte? ¿Preparado para quedarte totalmente en blanco en el examen porque te has agotado preocupándote tanto?

Y cuanto más te preocupes, peor te sentirás y más indefenso te encontrarás. Al malgastar toda esa energía, acabas agotado y sin recursos.

Déjame que te ofrezca una herramienta diferente.

Piensa en algún momento en el que te preocuparas mucho por algo y tus miedos NO se convirtieran en realidad. Piénsalo. ¿Lo tienes? Ahora recuerda el momento con detalle. Vívelo de nuevo. Siéntelo, huélelo, velo… vuelve a él durante un instante. Y una vez allí, siéntelo otra vez. Con la mente, desplázate con rapidez por todo el episodio hasta llegar al momento en el que se resuelve el problema y dejas de preocuparte. Siente ese segundo instante con toda su fuerza. Recuerda cada detalle, dónde estabas, qué llevabas puesto, qué tiempo hacía, qué oías en los alrededores… recuerda y vuelve a vivir todo lo que puedas de aquel momento en el que la situación se resolvió. ¿Lo tienes también? Bien. Ahora toma esa imagen final y amplíala, tráela al frente, hazla más grande, más brillante, más sonora, más cercana a ti. Sí, usa el ojo de tu mente para tomar ese momento de paz en el que dejaste de preocuparte, e ínflalo, auméntalo, hínchalo, multiplícalo, haz que crezca ante ti hasta que te envuelva y solo sientas esos sentimientos agradables.

¿Te encuentras un poquito mejor ahora?

Repite el ejercicio con dos o tres episodios diferentes en los que te hayas preocupado y el resultado haya sido positivo, y disfruta del final feliz.

Es más que probable que la próxima vez no te preocupes tanto.

Verás… preocuparse no resuelve nada. Por el contrario, consume tu la energía.

Disfruta de la vida… de toda ella, J.