Llueve

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Mira estas flores. Tienen la cabeza bajada. Está lloviendo. No parecen muy felices, ¿verdad?

¿Está lloviendo también en tu vida? ¿Estás tú también con la cabeza bajada, sintiéndote mal?

Estas flores estirarán el cuello y alzarán la cabeza en cuanto salga de nuevo el sol. Saben que no va a llover para siempre. Así que se limitan a esperar. No se cierran en sí mismas ni se dejan arrastrar por la tristeza de los días lluviosos. Solo bajan la cabeza para evitar que el agua entre en sus frágiles corolas. En cuanto se detenga la lluvia levantarán la cabeza con orgullo y felicidad para sonreírle al sol. También saben que necesitan el agua para sobrevivir. Aunque no les guste mojarse.

¿Qué crees que están pensando estas flores?

‘¡Madre mía, qué dura es nuestra vida! ¿Por qué nos tiene que llover? ¿No podíamos ser felices con solo agua subterránea? ¿Por qué nos tiene que ocurrir esto a nosotras? ¿Por qué? ¿Por qué?’

Recuerda que la lluvia no dura para siempre. Espera el sol que seguro que saldrá y álzate con orgullo y alegría una vez más. Cuestiona tus pensamientos. ¿Te estás diciendo que no mereces lo que te ocurre, que la vida es injusta, que eres una persona sin suerte? ¿Te lamentas y te sientes triste? ¿Crees que te pasan cosas malas constantemente?

La próxima vez que tu proceso mental te inunde de pensamientos negativos, recuerda las flores y su esperanza y confianza. Recuerda que los días lluviosos nos nutren aún cuando no los disfrutemos mucho. Agacha la cabeza, si así lo deseas, pero álzate con fuerza y espera a que lleguen mejores tiempos.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart