Manejar el acoso o el maltrato

Lee mi artículo anterior, ¡Dejemos de castigar al abusador! como introducción a este tema.

El acoso no se resuelve castigando al abusador y alejando a la víctima de la escena del abuso. Hace falta llevar a cabo un trabajo más profundo a fin de garantizar que el abusador no vuelva a buscar nuevos objetivos y que la víctima no vuelva a caer en la misma trampa una vez más.

 

Establecer creencias

Algo ocurre. El ser humano observa la situación y la interpreta según sus experiencias anteriores.  Nuevamente ocurre algo parecido y una vez más la persona lo interpreta de manera similar. Si ese tipo de situación se repite las veces suficientes, acabará por llevarle a creer que “las cosas son así.” La primera vez que se produce la situación, su interpretación podría basarse en algo aparentemente baladí, un comentario, una circunstancia, incluso una película o un libro. Una vez se siembra la semilla, sin embargo, la creencia comienza a echar raíces y a fortalecerse con cada nueva confirmación. Esta es una de las vías por las que se establecen las creencias.

La otra vía tiene que ver con las emociones. Cuando algo provoca una emoción muy fuerte en nosotros, sea positiva o negativa, esa emoción puede tener la capacidad de crear una nueva interpretación en nuestra mente. Tomemos el ejemplo de una experiencia cercana a la muerte, un accidente o una enfermedad grave. ¿Cuántas personas cambian su manera de pensar por algo parecido?

En ocasiones, la interpretación que damos a un evento confirma una creencia ya establecida, reforzándola y reafirmándola, como si se tratara de un bloque de construcción que, al colocarse sobre otro anterior, le confiere solidez y fortaleza a la estructura.

Imaginemos ahora una situación de acoso o de cualquier otro tipo de abuso. Todas las personas implicadas tienen sus propias creencias, que se fortalecen día a día. El abusador acosa a la víctima mientras los testigos miran. Todos los personajes de esta trama tienen sus propias creencias que les guían en sus acciones.

Creencias comunes entre las víctimas

La mayoría de las víctimas creen merecer de alguna manera lo que les ocurre. Cuando el maltratador las maltrata, lo justifican en su mente diciéndose algo parecido a…  ‘Es que no debería haber hecho lo que he hecho.’ ‘Me lo he ganado.’ ‘Si pudiera hacer las cosas de otra manera.’ ‘No tengo solución; yo soy el bicho raro.’ Como resultado de sus experiencias anteriores, terminan creyendo que es culpa suya o que esa situación es su destino. Lo que explica por qué son tan pocas las veces en las que se defienden de sus abusadores: creen que las cosas simplemente son así.

El abuso a menudo comienza en la infancia. Muchos que los que sufren abusos más adelante comienzan a desarrollar una mentalidad de víctimas ya a edades muy tempranas interpretando situaciones que viven en su casa o en la escuela. Los modelos de maltratador y víctima son habituales en su entorno. Cuando finalmente encuentran a su primer abusador, su sistema de creencias está maduro y listo para aceptar esa manera de verse. Como consecuencia de ello, los niños que crecen en entornos en los que la violencia es algo muy común, tienen una mayor probabilidad de convertirse en víctimas o abusadores que quienes crecen en entornos sin ese tipo de comportamientos.

Las víctimas crecen a la par que su victimismo. Al principio, cuando el abuso todavía es suave, comienzan cuestionando sus creencias originales… ‘¿Será verdad lo que me está diciendo? ¿Será cierto que yo soy así?’ Cuando el abusador consigue que las creencias de su víctima se tambaleen, aumenta la intensidad de sus ataques, lo que solo confirma la nueva interpretación que hace su víctima de su realidad. Este es el motivo por el que la gran parte de los maltratos suelen comenzar como ataques verbales o psicológicos; para que se debiliten las creencias originales que actúan de mecanismo de defensa de la víctima y el transgresor pueda avanzar hacia técnicas más serias.

La victimización es a su vez una profecía que se cumple siempre. Las víctimas, que ya se creen su papel, atraerán maltratadores sin darse cuenta. Pueden, por ejemplo, cambiar completamente su postura cuando se cruzan con un maltratador o con posibles abusadores, adoptando una actitud de inferioridad de la que ni siquiera son conscientes. Un niño acosado, pongamos por caso, podría encorvarse o intentar ocultarse a la par que baja la cabeza si un posible acosador entrara en su espacio. El abusador percibiría esos signos invisibles, lo identificaría de inmediato y lo utilizaría como víctima, si la necesitara. Así, las creencias subliminales de la víctima se acaban confirmando una y otra vez.

Creencias comunes entre los maltratadores

He de ser fuerte y popular para demostrarle al mundo quién soy yo.’ ‘Todos verán que yo mando.’ ‘Le enseñaré al mundo que soy importante.

La mayoría de los maltratadores busca desesperadamente respeto y admiración. Creen que solo teniéndolos podrán gustar a los demás. Todas sus acciones suelen dirigirse a hacerlos brillar o a parecer más grandes, más fuertes o más poderosos. Creen que los demás existen para servirles y apoyarles en su crecimiento. No los ven como víctimas, tan solo como trampolines o peldaños sobre los que alzarse para alcanzar su propia gloria.

Muchos abusadores surgen de entornos abusivos donde solo tienen modelos así para emular. El mensaje más importante que reciben es que ser más fuertes y vocingleros que los demás les reportará beneficios. Así es cómo se convierten creencias como, ‘la fortuna favorece al osado,’ ‘los tiempos difíciles nunca duran pero la gente dura sí,’ o  ‘si quieres que algo se haga, hazlo tú mismo,’ en los principios que guían sus acciones.

Otras personas maltratan por el motivo opuesto: porque no quieren llegar a ser como las víctimas que ven a su alrededor. Para evitar recibir abusos, abusan a otros. En este caso, las creencias subyacentes pueden ser parecidas a… ‘una actitud débil produce una personalidad débil,’ ‘dejar que las cosas ocurran es símbolo de debilidad’ o ‘el pez grande se come al chico.’ Creyendo esto, deben ser más fuertes que los demás o fracasarán. En su mente no existe otra posibilidad.

Creencias comunes entre los testigos

Algo ocurre. Los testigos miran y no reaccionan. ¿En qué están pensando? Muchos de ellos se están diciendo, ‘mejor ellos que yo,’ ‘no quiero llamar su atención,’ o ‘no es asunto mío.‘ Algunos incluso podrían llegar a pensar algo parecido a… ‘probablemente se lo merecía.‘ Justifican sus acciones, o su inacción, a fin de mantener su paz. Sus creencias les brindan la excusa que necesitan para no hacer nada. El miedo, la preocupación o incluso una cierta superioridad moral pueden ser algunas de las justificaciones en las mentes de los que miran.

Entonces, ¿cómo abordamos el abuso y el maltrato?

Todo tipo de abuso debería ser abordado desde la perspectiva de cada uno de los implicados, si ha de eliminarse de verdad.  Si solo se castiga al abusador, abusará de nuevo. Si se envía lejos a la víctima, encontrará un nuevo maltratador. Si no se trabaja con las víctimas, reaccionarán de la misma manera en el futuro.

Hay dos maneras en las que se puede abordar este tipo de violencia y ambas han de ser llevadas a cabo por profesionales con formación en estas técnicas. Cuando se trabaja con cada una de las personas implicadas en una situación de violencia o con todas ellas en un grupo, no se debe emitir juicios ni criticar opiniones. Después de todo, muchas de nuestras creencias ni siquiera somos conscientes de tenerlas y son muy pocas las personas que saben definir en qué creen:

  • En sesiones individuales: trabajar con cada persona, con la víctima, con el abusador y con cada uno de los testigos, a fin de ayudarles a identificar primero, y a cuestionar y cambiar después, todas las creencias que les limitan. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, porque las personas creen firmemente en sus creencias y suelen encontrar muchas justificaciones y pruebas de su justicia y su valor. Ayudar a las personas a cuestionar sus creencias es un proceso lento y complejo que puede provocar inseguridad, incertidumbre y dolor. Pero a no ser que se cambien las creencias que lo sustentan, se repetirá el mismo comportamiento. Se pueden utilizar muchas herramientas diferentes para ayudar a los abusadores, a las víctimas y a los testigos: desde el coaching al trabajo de mentores o la psicología positiva, la programación neurolingüística y otras muchas. Algunas de las técnicas que se pueden aplicar a fin de apoyar esas herramientas son la dramatización de roles, la narrativa aplicada, el perdón absoluto o la atención plena sensorial, por mencionar unas pocas. Un buen profesional debe ser capaz de utilizar y aplicar una gran variedad de ellas, a fin de elegir el mejor enfoque con cada individuo.
  • En grupo: trabajar con todas las personas implicadas en agresiones o situaciones violentas a la vez es algo que solo recomiendo cuando el profesional al cargo cuenta con una gran experiencia, puesto que este trabajo combinará los miedos y las inseguridades de todos los implicados. La narrativa aplicada, la dramatización de roles, la atención plena sensorial y la silla de la víctima son algunas de las técnicas con que se puede experimentar en combinación con metodologías de desarrollo personal que permitan a las personas identificar, cuestionar y cambiar las creencias que les llevan a ese tipo de comportamientos.

Si hemos de eliminar los comportamientos violentos de nuestras sociedades, necesitaremos realizar un esfuerzo común conjunto que ayude a todos los implicados a cambiar sus creencias. Si un profesor observa un comportamiento abusivo en un alumno o actitudes de víctima en otro, debería trabajar con la totalidad del grupo y no solo con los niños implicados. De manera similar, en un caso de maltrato doméstico, no solo se debería trabajar con el maltratador y la víctima, sino con todos los miembros de ese hogar.

Ningún ser humano nace siendo abusador. Ningún ser humano nace siendo víctima. Aprendemos a comportarnos como lo hacemos porque adoptamos ciertas creencias que nos llevan a comportarnos así. Todos los seres humanos tenemos la capacidad de aprender a lo largo de toda nuestra vida. Si las creencias que aprendimos antes ya no nos sirven, podemos aprender otras que las sustituyan.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart es humanóloga y renombrada autora y conferenciante internacional. Síguela aquí:
Jessica J Lockhart, EzineArticles Basic Author