¿Qué ocurre si no quieren?

IMG_3128

Mis hijos no quieren recoger lo que desordenan. Mi marido no quiere salir los fines de semana. Mis amigos no quieren hacer lo que me apetece a mí… ¿Qué debemos hacer en esos casos?

Tal y como yo lo veo, tienes dos opciones. Puedes hacer lo que quieras tú o puedes hacer lo que quieren los demás.

Si eliges hacer lo que quieres, hazlo y deja que sean los demás los que se enfrenten a sus propias decisiones. Si tú decides hacer lo que quieres: recoger, ir al cine, tomar un cierto plato para cenar… y después te pasas las horas sintiéndote culpable o lamentándote porque los demás no se han querido unir a ti, te estarás saboteando a ti mismo. Si eliges hacer lo que quieren los demás, acepta las consecuencias de tu decisión. ¡Lo elegiste tú!

Déjame que te dé un ejemplo:

Quiero que mis hijos recojan la cocina después de cenar. Según mi visión del mundo, una cocina recogida es cómo debería estar y realmente me disgustan las que no lo están. Según mi visión del mundo, los hijos deben recoger para ayudar a sus madres. Puedo pasar horas sufriendo porque no lo hacen (o porque no lo hacen como a mí me gustaría); puedo pasar horas sintiéndome molesta, presionándoles o sintiéndome frustrada. Puedo esperar y esperar y mientras tanto pelearme o discutir con ellos. Puedo incluso “obligarles” a hacerlo y tener una gran pelea que me consuma toda la energía. Curiosamente, eso tampoco hará que me sienta mejor. Me siento mal porque no “les importo lo suficiente” para recoger o porque necesito gritarles para que reaccionen.

Esa es la historia que me cuento a mí misma. Yo tengo derecho a sentirme enfadada, dolida, molesta, frustrada, airada o triste porque no les “importo lo suficiente,” porque no me obedecen de inmediato o porque no me respetan.

La realidad es que a ellos les importa un bledo que la cocina esté recogida o no. Que lo esté es mi película, no la suya. Yo soy quien la quiere recogida. Las cocinas recogidas y ordenadas forman parte de mi visión del mundo, no de las suyas.

Yo puedo elegir hacer lo que ellos quieren y dejar la cocina desordenada. Eso me hace sufrir porque no me gusta nada.

Por lo tanto mi decisión es recoger la cocina yo misma. Sí, es más trabajo para mí. Sí, me gustaría que me ayudaran y compartieran mi visión del mundo. Sí, me encantaría que les gustaran las cocinas ordenadas. Pero la verdad es que lo hago por mí misma. Y una vez está hecho la miro y me siento bien.

Esa es mi elección. Disfruto de las cocinas ordenadas, me gustan, así que la recojo. Y mis hijos no tienen nada que ver con mi decisión, ni en un sentido ni en otro. Es mi propia decisión.

Cada vez que te encuentres en una decisión como esta en la que tú quieres algo y los demás quieren otra cosa, define cuál es la realidad. Una vez elimines todas las interpretaciones e historias y te quedes con la realidad desnuda, elige qué quieres pero aceptando que, aunque tú tienes tu visión del mundo, los demás también tienen las suyas 🙂

Disfruta de la vida… de toda ella J.