¿Qué ves?

DSCN2268Losma nació en una pequeña aldea de algún lugar en el mundo. Formaba parte de una familia también muy pequeña. Curiosamente, todos los miembros de su familia y todos los habitantes de la aldea creían que las mariposas son terriblemente peligrosas y transmiten enfermedades horribles.

La primera vez que Losma vio una mariposa aún era muy joven y quedó prendada de su belleza y ligereza. Estaba a punto de estirar la mano para tocar una cosa tan llena de color cuando su madre la vio y gritó presa del miedo: “¡Losma, no toques eso! Es muy peligroso.”

Asustada por el grito, la mariposa huyó volando. Losma la miró. Miró después a su madre y pensó, “No sé qué era eso. Era muy bonito. Quiero tocarlo. Pero Mamá dice que es peligroso. Y Mamá lo sabe todo.”

Unos pocos días más tarde, Losma estaba jugando en el jardín con sus muñecas cuando una mariposa se posó sobre una flor cercana. La niña recordó el miedo de su madre y se limitó a mirar al animal con curiosidad. ¡Tenía tantos colores!

“Losma.” De pronto oyó la suave voz de su padre detrás suya. “Muévete muy despacio. Levántate con cuidado y deja tus juguetes donde están. Hay una mariposa delante de ti. Es muy peligrosa. Ven hasta aquí caminando muy despacio.”

Losma miró a la mariposa una vez más y pensó, “Mamá dijo que eso es malo. Y ahora Papá me está diciendo lo mismo. Y él siempre tiene razón. Vaya, esa cosa tiene que ser muy, pero que muy mala. ¡Qué miedo!” Se levantó con mucho cuidado y caminó hacia atrás en dirección a su padre, que la estaba esperando.

Durante un tiempo Losma no volvió a ver más mariposas y pronto las olvidó. La vida siguió. Cayeron las hojas de los árboles, la aldea se cubrió de nieve y unos meses más tarde los días comenzaron a brillar con más luz. Fue en uno de esos días que Losma estaba ayudando a su madre en la huerta cuando de pronto aparecieron delante de ella dos mariposas que volaban y bailaban juntas. Losma gritó con miedo: “¡Mamá, Mamá, socorro, ayúdame! ¡Han vuelto esas cosas!” Su madre de inmediato la tomó entre sus brazos y corrió con ella hasta el interior de la casa. “Tenía razón,” pensó Losma. “Esas cosas son muy, muy malas. Más vale que las he visto y he gritado para que Mamá me salvara. ¡Son tan feas y dan tanto miedo!”

La imagen que tenía Losma de las mariposas ya era la visión del miedo. Ya no veía ninguna belleza en ellas, solo peligro.

Losma creció creyendo que las mariposas son terriblemente peligrosas. Nadie le dio nunca una opinión diferente. Losma nunca tocó una mariposa, nunca las estudió, nunca cuestionó su creencia. Hoy, Losma tiene hijos propios. Esos niños están creciendo con miedo a las mariposas.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart