Sobresimplificación

SHOED 5

Algunas personas se están empezando a quejar del alza del pensamiento positivo, del optimismo y de las afirmaciones. Dicen que se está dando demasiado valor a este nuevo enfoque y que ser demasiado positivos u optimistas puede incluso provocar daño o dolor. Defienden que la gente se está engañando.

En un sentido, estoy de acuerdo con esas personas. Mi creencia personal es que el auténtico optimismo va de la mano del sentido común y del raciocinio. El pensamiento positivo no puede serlo a no ser que se apliquen simultáneamente ambos conceptos. Ser solo positivo y no ponderar las situaciones a las que se está enfrentando uno en la vida es, en mi opinión, inconsciencia. Y no es de lo que estamos hablando aquí. Por ello, cuando la gente critica esta nueva tendencia positiva, tengo la sospecha de que están sobresimplificándola y mirando solo la superficie, la inconsciencia de algunos.

Cuando leo los comentarios hechos por quienes critican las nuevas tendencias positivas, a menudo veo que se centran en los mensajes motivadores que utilizan algunas personas para resumir su pensamiento positivo y no en el auténtico optimismo ni en el pensamiento positivo como tales. Cuestionan la actitud alegre y desenfrenada que perciben en los optimistas y creen que no hay nada que la apoye. Dudan de los beneficios de los pensamientos felices y solo ven los peligros que creen que podrían producir.

Durante siglos, muchos siglos, se educó a la humanidad en las culturas occidentales guiadas por la religión en la creencia que se debía dudar de la felicidad y abrazar el pesimismo como parte de la civilización. Se enseñaba a la gente que nacemos para sufrir y soportar nuestra carga. Se les decía que la felicidad externa era un despliegue de idiotez. Se aplastaba y erradicaba el optimismo natural de los niños, y a los adultos que seguían siendo optimistas se les consideraba al borde de la locura. En aquellos tiempos, quienes sonreían demasiado se enfrentaban a ceños fruncidos y quienes reían en voz alta eran rápidamente silenciados. ¿Estoy exagerando? Tal vez un poco. Pero no más que aquellos que solo juzgan la superficie de esa nueva visión alegre de la vida.

Hoy hay muchas personas que abogan por un enfoque diferente. Defienden que no nacemos para sufrir sino todo lo contrario, para ser felices y disfrutar de la vida; para ver los acontecimientos desde la perspectiva de la esperanza y el crecimiento. Dicen que la risa y la felicidad pueden sanar enfermedades y que el optimismo es una poderosa herramienta.

Quienes atacan este nuevo enfoque atacan sus manifestaciones más extremas, como ocurría al contrario en el pasado. Tal vez solo estén viendo la inconsciencia. Tal vez estén sobresimplificando la tendencia. O tal vez sea que siguen estancados en la perspectiva antigua y no son capaces de ver lo bueno de la nueva.

Como seres humanos, podemos elegir. Podemos decidir dónde queremos estar y qué enfoque vamos a tomar. Además, nadie nos obliga a estar en ninguno de los extremos del espectro. Hay sitio para cualquier creencia. Solo necesitamos elegir la nuestra. ¿Cuál es la tuya?

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart