¡Sueña, sueña, sueña!

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Mi profesora de alemán em preguntó hace unos días cómo se puede uno sentir optimista al final del año (que es cuándo ella mira atrás y decide si el año le ha resultado fructífero o no.) Le contesté que hace falta tener sueños siempre. Una vez alcanzas un sueño, debes buscar otro u otros nuevos que sustituyan al viejo. Y cuanto más sueños tengas, más ganas de vivir tendrás.

Los sueños son el motor de empuje detrás de nuestros esfuerzos diarios. Si tienes sueños, intentarás estirarte para alcanzarlos; si no los tienes, acabarás encogiéndote en tí mismo y dejarás de esforzarte.

Creo que los niños tienen mucha más vida que los adultos porque tienen todo un montón de sueños. Muchos adultos no tienen ninguno, y se niegan a tenerlos.

Una vida sin sueños es como una carrera sin meta o como una escalera sin peldaños.

La felicidad no se alcanza únicamente al cumplir un sueño, sino por el camino. Cada pequeño paso en esa dirección nos aporta algo de felicidad. Si perseguimos nuestros sueños estaremos creando activamente momentos de felicidad para nosotros mismos.

Así que sueña, sueña por la noche mientras duermes y sueña despierto. Cuanto más sueñes, más tendrás que esperar con ilusión. Cuanto más sueñes, mayor serán tus oportunidades de ser feliz.

Disfruta de la vida, J.