Si estás mal o triste…

RANDOM FACT (1)

Cuando te sientas mal o triste, sigue estas sencillas instrucciones:

  1. Pregúntate si realmente te quieres sentir así.
    • Si la respuesta es afirmativa, permite que el sentimiento te engulla completamente hasta que se agote. No lo controles de ninguna manera. Deja que sea lo que es.
    • Si no te quieres sentir así, aplica la instrucción número 2.
  2. Utiliza un “interruptor mental,” una herramienta que distraiga a tu cerebro para que no repita los mismos pensamientos una y otra vez. Puedes elegir una de las siguientes:
    • Levántate ahora mismo y baila. Baila por lo menos una canción completa.
    • Recita la letra de una canción que conozcas bien. No cantes el tema, solo repite las palabras de la canción completa.
    • Mientras estés aplicando el “interruptor mental,” centra toda tu atención en él e intenta cantar o recitar las palabras “a la perfección.”
  3. Una vez te sientas mejor, aunque solo sea durante unos pocos segundos, celébralo felicitándote por tu logro, besándote o dándote una palmadita en la espalda.
  4. Repite el proceso cuantas veces desees hasta sentir aquello que realmente quieras sentir.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


Intérpretes

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Durante años trabajé como traductora e intérprete simultánea. Y aunque dejé de ejercer profesionalmente, me doy cuenta de que todavía sigo practicando a diario. Siempre estoy traduciendo e interpretando lo que dicen o escriben los demás. Y tú también lo haces.

Cada vez que oímos o leemos algo nos decimos a nosotros mismos: “esto significa que…” o “lo que esta persona realmente quiere decir es que…”

Piénsalo.

Estamos constantemente traduciendo a los demás o interpretando lo que nos dicen para intentar comprenderlo; para que tenga sentido sobre la base de lo que ya conocemos. Interpretamos lo que vemos u oímos según nuestra visión del mundo y nuestra experiencia. Es la única manera.

Desgraciadamente, esas interpretaciones tal vez no reflejen lo que la persona quiso decir en su origen. Imaginemos que alguien comenta: “Eso realmente no me gusta.” En REALIDAD no sabemos EXACTAMENTE qué quiere decir esa persona. Creemos saberlo. Basándonos en nuestra visión del mundo, tal vez lo interpretemos de alguna de estas distintas maneras: “No le gusto a esa persona.” “A esa persona no le gusta ese objeto.” “Esa persona se cree superior.” “Esa persona está cuestionando mi gusto.” “Lo que esa persona está diciendo realmente es… no disfruto con eso.” “Lo que esa persona quiere decir es… no quiero eso.” Y estos no son más que algunos ejemplos posibles.

Como no estamos dentro de la cabeza de esa persona ni podemos ver el mundo exactamente como ella, debemos apoyarnos en nuestras propias interpretaciones. Y nuestras interpretaciones pueden ser erróneas, aún cuando partan del amor y del fondo de nuestros corazones.

Las interpretaciones, equivocadas, llevan a conflictos y malos entendidos. Sin embargo, esos conflictos y malos entendidos no se deben a una falta de buena voluntad sino a un conjunto diferente de experiencias y conocimientos. Se deben al hecho de que todos somos seres diferentes.

En ese sentido, entonces, todos somos intérpretes de nuestras propias realidades. Siendo consciente de ello, tal vez te muestres un poquito más abierto o comprensivo la próxima vez que sientas que alguien te está mal interpretando. 🙂

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


Mi espalda… otra vez

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Sí, me ha vuelto a empezar el dolor de espalda. Me ocurre de vez en cuando. Pero no me sorprende, con seis hernias y dos burbujas en la médula… El dolor agudo comenzó hace un par de días. No obstante, no es tan duro como otras veces porque sigo pudiendo ponerme de pie y mantener mis actividades normales. Pero está ahí sin duda. Debo tener cuidado al sentarme o levantarme. He de elegir mis asientos bien y no puedo permanecer de pie más de un minuto. Y necesito ayuda con muchas cosas como acarrear, recoger o entregar algo a alguien.

Sin embargo, anoche me di cuenta de algo importante. Estaba con un cliente que suele mostrarse muy nervioso y preocupado por la vida y que padece graves dificultades para dormir. Estábamos trabajando en ello cuando me percaté de que le estaba explicando algo que yo había aprendido a través de mi propia experiencia. Le estaba diciendo que…

Puedes elegir cómo vas a vivir tus días. Puedes elegir ser desgraciado o ser feliz. Mira:

‘Aquí estoy eligiendo sentirme preocupada porque me duele la espalda. Eso hace que me enfade porque tal vez hiciera un movimiento o algo que no debiera. A su vez, ese enfado libera una gran cantidad de cortisol y adrenalina en mi corriente sanguínea. Como consecuencia, me siento extremadamente nerviosa. Al estar nerviosa, mis músculos se tensan y la espalda me duele todavía más. Entonces me enfado conmigo misma por estar tensa y el círculo vuelve a comenzar.’

‘Algo similar te ocurre a ti. Te metes en la cama y te preocupas porque no vayas a poder dormir. Cuando el sueño no llega de inmediato, te enfadas y te molestas. Te inundan el cortisol y la adrenalina, lo que te pone en un estado de gran nerviosismo. ¡No me extraña que no puedas dormir! ¡Yo tampoco podría!’

‘Ahora mírame. Sabes que tengo unos graves problemas de espalda y que no me puedo medicar por mis múltiples alergias. ¿Qué hago? Esto es lo que hago:’

‘El dolor llega y lo acepto. No puedo hacer nada contra él. En ese momento empiezo a pensar que tengo suerte de estar viva y que ese dolor de espalda demuestra claramente que lo estoy. Pienso en todo lo que SÍ puedo hacer y no en lo que no puedo. Pienso en lo que estoy haciendo en la actualidad que me hace sentir felicidad o que me hace tener la sensación de que estoy contribuyendo en algo para alguien.  Pienso en aquello que disfruto. Y todos esos pensamientos de inmediato liberan oxitocina, endorfinas, dopamina y serotonina en mi corriente sanguínea, haciéndome sentir bien y permitiéndome que me empiece a relajar.’

‘Cuando te acuestes,’ le dije a mi cliente, ‘inténtalo. Intenta cambiar todos esos pensamientos negativos, esa corriente de sentimientos negativos por pensamientos positivos, por sentimientos positivos. Tal vez no te quedes dormido de inmediato pero por lo menos no estarás produciendo esas sustancias químicas que inducen sensaciones negativas. Tal vez te puedas relajar un poco y que tu cuerpo no se agote tanto. Cuando lo hayas hecho unas cuantas veces, tu cerebro aprenderá y liberará cada vez mayores cantidades de sustancias que te hagan sentir bien. Y te será más y más fácil relajarte.’

Así que, al final del todo, sí que es tu decisión. Tú eliges cómo te vas a sentir. Cada uno de nosotros le enseñamos a nuestro viejo y querido cerebro cómo queremos sentirnos. Cada uno de nosotros tenemos nuestros propios mecanismos. Para mí, centrarme en qué SÍ puedo hacer y con qué SÍ puedo disfrutar es lo que funciona. ¿Qué funciona para ti?

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com