5 trucos para eliminar cargas del pasado

Ya ha llegado el nuevo año y con él 365 nuevos días de esperanzas, 365 nuevos comienzos, nuevas oportunidades y nuevas intenciones. Ninguno de los cuales te harán feliz, sin embargo, si sigues viviendo en el pasado y lamentando aquello que fue. ¿Dónde estás? ¿Estás allí, aquí o en algún momento del futuro? Si estás en el pasado, es más que probable que se deba a que no eres capaz de librarte de algunas cargas viejas que podrían adoptar la forma de culpabilidad, dolor, resentimiento o incluso traición. Permíteme que te ofrezca 5 trucos que tal vez te ayuden a replantearte las cosas y liberarte de una vez.

Por favor, considera las siguientes ideas antes de seguir sintiéndote mal por algo de tu pasado:

  1. El pasado no se puede cambiar. Tal vez parezca obvio pero deja que te lo pregunte, ¿realmente lo es? ¿De verdad aceptas que el pasado no se puede cambiar, lo intentes como lo intentes? Si lo haces, ¿por qué insistes en volver a él y repasar cada detalle minúsculo en un afán por encontrar una nueva manera de entenderlo o interpretarlo? Aunque lo consiguieras, ¿de qué te iba a servir? ¡No se puede cambiar!
  2. Lo hiciste lo mejor que pudiste y supiste. Cuando miramos atrás, la mayoría de nosotros somos capaces de encontrar la solución perfecta o una manera mejor de hacer las cosas. A menudo nos castigamos por no haber dado con la respuesta correcta en el momento en que ocurrió. Pero juzgarnos aplicando lo que sabemos hoy a algo que se produjo en el pasado no solo es injusto sino también inútil. ¡Hoy sabemos muchísimo más que entonces! Miramos atrás y creemos que deberíamos haber sabido resolverlo pero eso se debe a que hoy disponemos de mucha más información. Echa la vista atrás y revisa la situación realmente desde el conocimiento que tenías entonces. Estoy segura de que te esforzaste al máximo. También estoy segura de que hubo circunstancias que te llevaron a creer que lo que estabas haciendo era lo mejor. No conozco a nadie que elija la opción equivocada de manera voluntaria, a no ser que tengan un motivo ulterior, en cuyo caso la elección no sería entonces incorrecta. Así que hazte un favor y deja de juzgar tu pasado y tus decisiones basándote en tu conocimiento actual. ¡Tampoco así conseguirás cambiarlo!
  3. Las personas actuamos por dos motivos: para evitar un dolor o para obtener un placer. Todos nosotros lo hacemos. Plantéate cualquier situación con esta idea en la cabeza y ya verás cómo siempre se cumple. Pregúntate, entonces, qué dolor estabas intentando evitar o qué placer querías conseguir. Plantéate cuáles eran los motivos de tus acciones. Comprende a tu yo más joven desde esta perspectiva y analiza también los actos de cualquier otra persona que hubiese estado implicada en la historia, si es que la hubo. ¿Qué estaban intentando evitar u obtener?
  4. Los demás también lo hacen lo mejor que pueden y saben. No eres la única persona que está intentando hacerlo lo mejor que sabe. Todo el mundo lo hace. Cuando los demás actuaron en el pasado, lo hicieron para evitar algún tipo de dolor u obtener algún tipo de placer, lo mejor que supieron. Y como tú no eres ellos, no puedes saber realmente qué es lo que les llevó hasta allí o por qué decidieron actuar como lo hicieron. Aceptar que lo hicieron lo mejor que pudieron, sin embargo, tal vez te ayude a comprender que no estaban buscando hacerte daño. Aunque te lo hicieran. Decidieron utilizando al máximo las capacidades de que disponían en aquel momento. Por ejemplo, imaginemos que siempre he culpado a una vieja profesora que me hizo sufrir riéndose de mí ante mis compañeros en el colegio. Tal vez hoy comprendiera que me estaba intentando ayudar a cambiar de comportamiento o a aprender alguna lección. No sabía hacerlo de ninguna otra manera. Que sus actos provocaran que me sintiera aislada en la escuela es otra historia que tiene más que ver con mis propias interpretaciones. Pero los actos originales de la maestra ridiculizándome solo se pueden comprender de verdad si se analizan a través de las lentes del pasado y no desde la perspectiva del hoy. En el mundo de la educación se han conseguido grandes avances y ningún profesor actual reaccionaría como lo hizo aquella maestra entonces. Pero, en aquel momento, ella lo hizo lo mejor que supo.
  5. ¿Qué has aprendido y cómo lo puedes utilizar hoy? Cuando alguien decide finalmente que el pasado no se puede cambiar y elige aprender de él y seguir avanzando, aceptando las lecciones que le haya podido brindar esa situación, la carga desaparece de sus hombros y se libera. Ese es el auténtico truco para avanzar. Buscar la lección que entraña la situación. Dejar de preguntarse cuáles son los cómos, los porqués y los para qués y centrarse en encontrar las lecciones ocultas. ¿Cómo te pueden ayudar esas lecciones en el presente? ¿Qué nueva herramienta o perspectiva te aportó esa situación entonces que todavía puedes utilizar hoy? Una vez la encuentres, agradece a tu pasado que te haya enseñado esa lección en particular. La gratitud es la llave mágica que abre la puerta a un presente libre de cargas.
  6. Perdónate. Este sexto truco es un regalo que te hago. No lo incluyo entre los 5 originales porque tal vez no lo puedas usar, pero aquí va. Perdónate por lo que hiciste ya que lo hiciste lo mejor que supiste y pudiste. Y perdónate también por no haberte liberado aún de la carga y por haberte permitido tanto sufrimiento durante estos años. Al fin y al cabo, ¿quién sufre, si no tú?

Cuestiona tus recuerdos aplicando los cinco (o seis) trucos y comprueba cómo te sientes después. Y si todavía quieres avanzar más, consulta mi libro ¿Qué película te cuentas?  dónde encontrarás muchos más trucos e ideas 😊

Mientras tanto, disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


¿Cómo puedo ayudar al mundo?

  1. ¿Recuerdas esa persona que siempre está malhumorada y te enfada? ¡No seas como ella!
  2. ¿Recuerdas a esa persona que no responde a tu sonrisa más que frunciendo el ceño? Sigue sonriendo. Su rabia es solo suya, no tuya.
  3. ¿Recuerdas aquella vez que ayudaste a alguien y te respondieron de malos modos? La próxima vez no te lo tomes como algo personal y sigue ofreciendo tu apoyo a otras personas que lo puedan necesitar.
  4. ¿Hay alguna persona que saque lo peor de ti? Quiérete lo suficiente como para no permitir que nada externo te afecte.
  5. ¿Hay alguna persona que saque lo peor de ti? Acepta la humanidad de esa persona y trátala con comprensión y respeto.
  6. Acepta que no tienes todas las respuestas.
  7. Acepta que tal vez las respuestas de otras personas sean las correctas.
  8. Comprende que tu experiencia del mundo es limitada.
  9. Busca al ser humano detrás de la imagen que ves. Ahí detrás hay una persona que se oculta en ese cuerpo, una persona con deseos, miedos, sueños y creencias, igual que tú.
  10. Mira en el espejo. Búscate… mírate de verdad, de verdad, de verdad, y una vez que consigas realmente verte, mándate amor, manda amor a ese ser humano que tú eres. Si te quieres, querrás mejor al mundo.
  11. Esfuérzate por no juzgar a los demás… nadie tiene todas las respuestas… nadie tiene todo el conocimiento. Ni siquiera tú.
  12. Elige tener un buen día.
  13. Elige a quién vas a ayudar esta semana.
  14. Un poco significa mucho. Elige una persona con quien vas a ser especialmente amable hoy. (Si no funciona, recuerda el punto 3.)
  15. Da las gracias y siente la gratitud.
  16. Perdona a quienes te hacen daño, aunque sea con cosas pequeñas, porque tal vez no sepan o puedan hacerlo de otra manera. (Recuerda que tú no lo sabes todo).
  17. Cuando algo te moleste, pregúntate si prefieres estar enojado o disfrutar de este momento en tu vida que nunca volverá a existir. Entonces sonríe 😉.
  18. Pregunta a tus seres queridos por lo menos una vez a la semana cómo les puedes ayudar a tener un mejor día. Y ayúdales.
  19. Recuerda que las personas que ves trabajando en el restaurante, en las tiendas, en los autobuses y trenes también son seres humanos con sueños, miedos, deseos, sentimientos… También, como tú, quieren ser felices.
  20. El sin techo también tiene sueños y quiere ser feliz.
  21. Busca detrás de la ropa, de la piel y del corte de pelo hasta encontrar al ser humano.
  22. Recuerda que solo recibes una vida. Elige bien cómo la quieres vivir.
  23. Recuerda que los demás solo reciben una vida. Elige bien cómo quieres quieres tratarles.
  24. Cuando estés con alguien, estate de verdad.
  25. El momento no vivido no existe.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com