Me encanta estar viva

Está amaneciendo. Todos los demás duermen pero ya me conoces, yo me levanto y me pongo a hacer cosas muy temprano. Siempre he sido así.

Pero bueno, como te iba diciendo… estaba mirando por la ventana hace unos minutos, observando el amanecer e intentando atrapar alguna aurora boreal, cuando me he dado cuenta de lo absolutamente afortunada que soy al ser capaz de disfrutar de tantas pequeñas cosas cada día. Los colores sobre el mar me han emocionado y las caprichosas imágenes creadas por las nubes matutinas me han enamorado y en eso estaba hasta que el vuelo de una docena de gaviotas me ha llamado la atención y me ha encantado. Ese ha sido el momento exacto en el que me he dado cuenta consciente de lo profundamente feliz que soy.

Disfruto de la vida. Realmente lo hago. Me encanta ver a la gente sonreír y reírse. Me encanta la naturaleza. Adoro los animales. Me encantan los seres humanos. Me encanta divertirme. Adoro las sorpresas. Me encantan un buen libro o una buena película. Adoro a mi familia. Disfruto muchísimo comiendo algo rico. Me encanta sentirme sana y con energía. Adoro viajar. Me fascina descubrir cosas nuevas. Cómo me llena sentirme querida. Me apasiona aprender. Me encantan la aventura y mi estilo de vida, estando hoy aquí y después quién sabe dónde. Adoro ser quien soy. Me encanta estar en paz. Me apasiona encontrar belleza en lugares inesperados. Me encanta que se alcancen nuevas comprensiones sobre las cosas o las personas. Me encanta poder caminar y moverme. Me fascinan la amistad y la compañía. Adoro ver felices a los demás. Me apasiona la libertad. Me fascina el mundo. Me encandila el poder de los elementos. Adoro amar. Me encanta el verde. Me enamora la luz. Disfruto perdonando y dejando ir. Gozo muchísimo de una taza de café, de una cerveza fría o de un gran vaso de agua sin gas. Me apasiona reír, madre mía, ¡cómo me gusta! Adoro las travesuras y las historias divertidas. Me llena ayudar. Adoro los abrazos de mi marido. Me encanta el regaliz. Me apasiona ser optimista. Disfruto un montón escribiendo. Adoro la felicidad y la esperanza. Me encanta la sensación de calor que me llena cuando siento amor por alguien o algo. Disfruto dándome un baño caliente en días de frío. Disfruto muchísimo viendo el rostro de un niño iluminado por la emoción o la fe. Me encanta ver a una pareja de ancianos paseando de la mano. Cómo me gusta el aroma de la canela y cómo disfruto de los mojitos de vodka.

Disfruto con tantas cosas que son muchos los momentos en que me encuentro gozando de algo y sintiéndome bien por ello. Así, mis días se llenan de muchos pequeños instantes de magia y felicidad. Al elegir amar tantas cosas, me regalo la oportunidad de ser feliz más a menudo y de atesorar más momentos y recuerdos de belleza y placer.

Adoro estar viva. Y sí, es más que probable que también sienta amor por ti 😉

Y a ti, ¿qué te hace feliz? Comparte conmigo alguna de las cosas que te encantan, que adoras, que te hacen feliz porque tal vez así me recuerdes algunas que se me hayan podido olvidar.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


En estos días…

Estamos en la estación de amar y compartir; de abrazarnos y abrir nuestros corazones y nuestros hogares a personas que solemos ignorar. Esta es la estación en la que analizamos y planificamos, buceamos en nuestro interior y deseamos, soñamos y somos buenos. Una inmensa parte del mundo convirtió esta temporada del año en un símbolo de paz y celebración a lo largo de la historia. Con el tiempo también se convirtió en un símbolo de consumo.

Hoy, son muchas las voces que cuestionan esta época del año por considerarla falsa y artificial.

He aquí lo que yo creo…

Muchos, muchísimos seres humanos han aceptado a lo largo de los años convertir esta época del año en un tiempo dedicado a todo lo que he descrito más arriba. Muchas personas hacen el esfuerzo de compartir momentos felices con otros y participar en actividades y planes que en otros momentos rechazarían. Algunos de ellos lo hacen por los niños, para que dispongan de un momento de magia al año en el que soñar y desear. Otros lo hacen por tradición en su cultura. Y también los hay que lo hacen porque realmente desean esforzarse.

Sea cual sea el motivo, yo me pregunto, ¿por qué no?

Aquí tenemos una época del año que fomenta el amor y la comprensión, el respeto y la humanidad, la caridad y la decencia. ¿Qué tiene de malo que dediquemos unos días  (aunque se hayan creado artificialmente) a algo así?

Hay quienes dicen que está mal porque esas metas deberían existir todo el año y no solo unos días. A esas personas yo les respondo: ¿quién te impide perseguirlas todos y cada uno de los días de tu vida? Si hay quiénes solo las pueden perseguir unos pocos días al año, ¿por qué no dejarles? ¿Por qué rechazar lo bueno solo porque sea temporal? ¿Por qué no aceptar aquello que haya de positivo en lugar de rechazarlo solo porque no es permanente?

Otros dicen que esta época del año es falsa. Mi respuesta a ellos es: nadie te está pidiendo que finjas. Tú puedes decidir amar, ayudar y abrazar a las personas a las que realmente quieras. Si de verdad no quieres estar con ciertos miembros de tu familia o con ciertos amigos, ¿quién te obliga? Puedes estar con otros y expandir amor y felicidad entre ellos. ¿No hay realmente ni una sola persona que merezca tu reconocimiento o alabanza, ni siquiera durante un puñado de días? ¿No hay realmente nadie a quien quieras dar las gracias, nadie para quien quieras hacer algo especial, nadie con quien quieras compartir unos momentos especiales? Ellos deberían ser tu compañía. El espíritu de estos días adoptará la forma que tú le quieras dar.

Y aún los hay que rechazan estos días porque les traen recuerdos tristes… recuerdos de deseos insatisfechos o amores no correspondidos. Para ellos mi respuesta es: el pasado no existe. Se fue. El presente está aquí. ¿Por qué no crear nuevos recuerdos hoy? ¿Por qué no vivir y disfrutar el presente? Elegir la melancolía ante la alegría es decisión tuya. Yo elijo la bondad y el calor.

Creo que todos los seres humanos se pueden beneficiar de una época del año como esta; un tiempo en el que aceptamos conscientemente amar y compartir, buscar lo bueno en lugar de lo malo, centrarnos en las personas a quienes amamos y dejar de enfocarnos en quienes no. Creo firmemente que esta época del año, artificial como es, se podría convertir en un oasis en nuestras vidas que cada uno de nosotros podría llenar de recuerdos de amor y compañía. Es elección nuestra. Nosotros decidimos si queremos celebrar o no.

El mundo es nuestro. Nuestras vidas son nuestras. Nosotros elegimos qué hacemos con ellas. ¿Qué tiene de malo elegir ser feliz y dejar que nos guíen los sentimientos, emociones y eventos positivos, aunque solo sea durante unos pocos días? Durante siglos, muchas de nuestras culturas humanas exaltaron el dolor, la privación y el sufrimiento como camino hacia la gloria. Durante siglos, ser feliz o mostrarse alegre era sinónimo de pecado y de impiedad. Curiosamente, sin embargo, esas mismas culturas defendían que nos amáramos los unos a los otros, la caridad, la lealtad y la ayuda mutua como deberes básicos humanos. Yo creo que la humanidad está preparada para dar un paso adelante y buscar la gloria a través del amor. Es el momento de que crezcamos como seres humano aceptando lo que hay de bueno en nosotros y en los demás en lugar de buscar de manera constante lo malo. Es hora de disfrutar y regocijarnos. Es hora de darnos permiso para relajarnos y sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás.

En un mundo en el que hay tanto sufrimiento, ¿por qué luchar contra unos días dedicados al amor y a la ayuda al prójimo?

Sí, los habrá que sigan peleando, matando, saqueando. Sí, seguirá habiendo sufrimiento en el mundo. Es muy triste. Pero quizá nuestro pequeño esfuerzo, hecho desde la conciencia y la voluntad, aporte una gota de luz y calor. Si todos elegimos hacer el bien en lugar de criticar y llorar el mal, ya estaremos aportando algo bueno, ¿no te parece?

Y quizá llegue un momento en el futuro, si el mundo acepta dedicar este tiempo voluntariamente al amor, a la amistad y a la humanidad, en que podamos aumentar los días y convertir esta época del año en algo mayor o que se celebre más a menudo durante el año. ¿Te imaginas qué ocurriría si todo el mundo dedicara de verdad unos pocos días a celebrar el amor y a ayudar a los demás seres humanos? Imagínalo…

Yo elijo disfrutar de la vida, de TODA ella. ¿Y tú?

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


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Jessica J. Lockhart, humanología – www.jessicajlockhart.com