En estos días…

Estamos en la estación de amar y compartir; de abrazarnos y abrir nuestros corazones y nuestros hogares a personas que solemos ignorar. Esta es la estación en la que analizamos y planificamos, buceamos en nuestro interior y deseamos, soñamos y somos buenos. Una inmensa parte del mundo convirtió esta temporada del año en un símbolo de paz y celebración a lo largo de la historia. Con el tiempo también se convirtió en un símbolo de consumo.

Hoy, son muchas las voces que cuestionan esta época del año por considerarla falsa y artificial.

He aquí lo que yo creo…

Muchos, muchísimos seres humanos han aceptado a lo largo de los años convertir esta época del año en un tiempo dedicado a todo lo que he descrito más arriba. Muchas personas hacen el esfuerzo de compartir momentos felices con otros y participar en actividades y planes que en otros momentos rechazarían. Algunos de ellos lo hacen por los niños, para que dispongan de un momento de magia al año en el que soñar y desear. Otros lo hacen por tradición en su cultura. Y también los hay que lo hacen porque realmente desean esforzarse.

Sea cual sea el motivo, yo me pregunto, ¿por qué no?

Aquí tenemos una época del año que fomenta el amor y la comprensión, el respeto y la humanidad, la caridad y la decencia. ¿Qué tiene de malo que dediquemos unos días  (aunque se hayan creado artificialmente) a algo así?

Hay quienes dicen que está mal porque esas metas deberían existir todo el año y no solo unos días. A esas personas yo les respondo: ¿quién te impide perseguirlas todos y cada uno de los días de tu vida? Si hay quiénes solo las pueden perseguir unos pocos días al año, ¿por qué no dejarles? ¿Por qué rechazar lo bueno solo porque sea temporal? ¿Por qué no aceptar aquello que haya de positivo en lugar de rechazarlo solo porque no es permanente?

Otros dicen que esta época del año es falsa. Mi respuesta a ellos es: nadie te está pidiendo que finjas. Tú puedes decidir amar, ayudar y abrazar a las personas a las que realmente quieras. Si de verdad no quieres estar con ciertos miembros de tu familia o con ciertos amigos, ¿quién te obliga? Puedes estar con otros y expandir amor y felicidad entre ellos. ¿No hay realmente ni una sola persona que merezca tu reconocimiento o alabanza, ni siquiera durante un puñado de días? ¿No hay realmente nadie a quien quieras dar las gracias, nadie para quien quieras hacer algo especial, nadie con quien quieras compartir unos momentos especiales? Ellos deberían ser tu compañía. El espíritu de estos días adoptará la forma que tú le quieras dar.

Y aún los hay que rechazan estos días porque les traen recuerdos tristes… recuerdos de deseos insatisfechos o amores no correspondidos. Para ellos mi respuesta es: el pasado no existe. Se fue. El presente está aquí. ¿Por qué no crear nuevos recuerdos hoy? ¿Por qué no vivir y disfrutar el presente? Elegir la melancolía ante la alegría es decisión tuya. Yo elijo la bondad y el calor.

Creo que todos los seres humanos se pueden beneficiar de una época del año como esta; un tiempo en el que aceptamos conscientemente amar y compartir, buscar lo bueno en lugar de lo malo, centrarnos en las personas a quienes amamos y dejar de enfocarnos en quienes no. Creo firmemente que esta época del año, artificial como es, se podría convertir en un oasis en nuestras vidas que cada uno de nosotros podría llenar de recuerdos de amor y compañía. Es elección nuestra. Nosotros decidimos si queremos celebrar o no.

El mundo es nuestro. Nuestras vidas son nuestras. Nosotros elegimos qué hacemos con ellas. ¿Qué tiene de malo elegir ser feliz y dejar que nos guíen los sentimientos, emociones y eventos positivos, aunque solo sea durante unos pocos días? Durante siglos, muchas de nuestras culturas humanas exaltaron el dolor, la privación y el sufrimiento como camino hacia la gloria. Durante siglos, ser feliz o mostrarse alegre era sinónimo de pecado y de impiedad. Curiosamente, sin embargo, esas mismas culturas defendían que nos amáramos los unos a los otros, la caridad, la lealtad y la ayuda mutua como deberes básicos humanos. Yo creo que la humanidad está preparada para dar un paso adelante y buscar la gloria a través del amor. Es el momento de que crezcamos como seres humano aceptando lo que hay de bueno en nosotros y en los demás en lugar de buscar de manera constante lo malo. Es hora de disfrutar y regocijarnos. Es hora de darnos permiso para relajarnos y sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás.

En un mundo en el que hay tanto sufrimiento, ¿por qué luchar contra unos días dedicados al amor y a la ayuda al prójimo?

Sí, los habrá que sigan peleando, matando, saqueando. Sí, seguirá habiendo sufrimiento en el mundo. Es muy triste. Pero quizá nuestro pequeño esfuerzo, hecho desde la conciencia y la voluntad, aporte una gota de luz y calor. Si todos elegimos hacer el bien en lugar de criticar y llorar el mal, ya estaremos aportando algo bueno, ¿no te parece?

Y quizá llegue un momento en el futuro, si el mundo acepta dedicar este tiempo voluntariamente al amor, a la amistad y a la humanidad, en que podamos aumentar los días y convertir esta época del año en algo mayor o que se celebre más a menudo durante el año. ¿Te imaginas qué ocurriría si todo el mundo dedicara de verdad unos pocos días a celebrar el amor y a ayudar a los demás seres humanos? Imagínalo…

Yo elijo disfrutar de la vida, de TODA ella. ¿Y tú?

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


¿Cómo te presentas?

#tbt

Cuando alguien me pregunta quién soy, puedo responder de muchas formas diferentes…

  • Soy Jessica.
  • Soy humanóloga.
  • Soy escritora.
  • Soy un ser humano.
  • Soy madre, soy esposa, soy mujer…

Responda lo que elija responder, siempre estaré ofreciendo una verdad incompleta porque soy eso y mucho más. Dependiendo de quién me esté planteando la pregunta y de cuáles sean mis circunstancias, tal vez elija respuestas diferentes. Por ejemplo, si la persona que pregunta es un posible cliente, no le diré “soy una madre” pero sí lo haré si quién me está preguntando es el jefe de estudios en la escuela.

Quién o qué soy no se limita a una única palabra ni a un conjunto de ellas. Soy muchas cosas. Incluso aunque elija ofrecer una o varias como respuesta, seguiré si reflejar mi yo auténtico y mis palabras no implicarán que no soy también las que he callado. Yo sigo siendo quién soy. Solamente decido no compartir todo lo que soy en ese momento. Yo no soy mis circunstancias. Mis circunstancias no me definen. Responda lo que responda a la pregunta de quién soy yo, seguiré siendo todas las respuestas dichas y las no dichas.

A veces nos sentimos limitados y definidos por nuestras circunstancias: “soy un sin-techo,” “soy pobre,” “soy depresivo.” Simplemente con pronunciar esas palabras, de alguna manera nos convertimos en ellas. Cuando una persona dice “soy un desempleado,” elige esa definición de sí mismo cuando, en realidad, solo está mencionando sus circunstancias en ese momento. Es persona es mucho, mucho más que un “desempleado.”

Yo soy yo, no mis circunstancias. Cuando me presento al mundo, siempre intento reflejar quién soy y no mi situación. Si quiero hablar de mi realidad, siempre puedo decir cosas como… “en este momento me sobra algo de peso,” “estoy padeciendo algunos problemas de salud,” ahora no tengo una dirección fija.” (En lugar de “soy obesa,” “soy una enferma,” “soy una vagabunda.”)

Cuando los demás oyen nuestras respuestas, forman una imagen de nosotros en su mente. La información que reciben es la que nosotros les damos. Si tu definición de ti mismo resume tus circunstancias actuales, eso es lo que verán. No solo ahora. Cuando te vuelvan a encontrar en el futuro, también será eso lo que vean. Porque eso es lo que tú les has dicho que eres. No les has dado otra opción. No les has dado más información, tan solo un pedacito muy pequeño de tu verdad. No te sorprendas, entonces, cuando eso sea lo único que vean.

Yo soy…. refleja quiénes somos, no cómo nos sentimos ni cómo nos vemos a nosotros mismos. Así que ten cuidado la próxima vez que te presentes. Recuerda que de quien estás hablando es de TI 🙂

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


Negatividad o positividad, ¿con cuál te quedas?

jin and jang

Se ha demostrado científicamente que el optimismo y el pensamiento positivo tienen como resultado vidas más largas, más sanas y más satisfactorias (ver también mis artículos sobre optimismo para obtener más detalles.) Ahora también existen pruebas científicas de que la negatividad produce enfermedades y daña las células de nuestro cuerpo.

 

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