Mi felicidad es responsabilidad mía

 

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Tú eliges

Sí, mi felicidad es responsabilidad mía y solo mía. No podemos considerar responsable de nuestra felicidad a nadie. Siempre podemos elegir. Qué decidamos elegir nos llevará a ser felices. O infelices.

A veces la gente culpa a los demás de su infelicidad y se equivocan. Somos nosotros los que debemos buscar de forma activa aquello que nos haga felices. Alguien me dijo hace poco: “Yo no puedo ser feliz porque mi mujer no me deja serlo. ¿Cómo puedo ser feliz si ella no lo es?” Mi respuesta a eso es: “¿Cómo puedes hacerla feliz TÚ si TÚ no lo eres?” Solo podemos ayudar a los demás si nosotros somos felices.

O la típica: “Tengo la sensación de que nunca consigo hacer felices a mis padres, haga lo que haga.” Lo siento, tus padres deberían ser felices por ellos mismos y con lo que sea que hagan. Su felicidad jamás de los jamases debería depender de ti. Tú no viniste al mundo para ser su fuente de felicidad. Tú naciste para ser feliz tú mismo.

They are not your responsibility..

No son nuestra responsabilidad…

Ni siquiera la felicidad de nuestros hijos depende de nosotros, sino de ellos. Sí, tenemos la obligación (y el deseo intuitivo) de amarles y darles lo que sea que necesiten pero solo en nuestro papel de proveedores y nunca como única fuente de felicidad. Debemos enseñarles a buscar la felicidad con sus propias herramientas y a convertirse en adultos positivos y con recursos.

Toda relación debería estar equilibrada. Si te das cuenta de que una de tus relaciones no lo está, cámbiala. Sí, también eso lo puedes elegir y será un paso más en tu búsqueda de la felicidad.

Ya es hora de que todos tomemos las riendas de nuestra propia alegría y bienestar y actuemos en consecuencia. ¡Hay tanta gente ahí afuera que tiene miedo a soltarse o a decir que no! Y no se dan cuenta de que esa sería su única elección correcta si quieren ser felices. Aceptar todo lo que nos impone una “persona querida” no significa amarla. ¿Está alguna vez satisfecha? ¡No! Y nunca lo estará. Porque está basando su felicidad en ti. Lo que sería como basar el crecimiento del árbol que tienes en tu jardín en el tiempo que haga en Malasia. Tu lealtad, tu servidumbre, tu apoyo, tu cumplimiento, tu obediencia… y la felicidad de ese ser “querido” tan exigente no tienen nada que ver entre sí.  Déjales marchar o simplemente diles que no y empieza a desarrollar una relación más equilibrada en la que ambas partes busquen su propia felicidad y compartan el amor y el cariño que son los verdaderos rasgos de una unión fuerte y sólida.

Be happy

¡Sé feliz!

Tal vez me digas que cambiar ese tipo de relación es muy duro si se hace de manera unilateral y que la otra parte no quiere cambiarla. Y probablemente sea así. Pero recuerda que tú no eres responsable de su felicidad. Cambia tu parte de la ecuación y deja a la otra parte cambiar la suya. Busca de forma activa tu propia felicidad y que la otra parte busque la suya. Si realmente te quiere, deseará verte feliz. Una vez lo seas, tal vez empiece a buscar su propia felicidad.

Disfruta de la vida, de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www,jessicajlockhart.com


El optimismo según los científicos…

La ciencia dice que...

La ciencia dice que…

Hay muchos profesionales que están estudiando el optimismo. Y los resultados son realmente claros. El optimismo tiene como resultado una salud mejor y, en general, una vida mejor.

Existen algunos estudios que intentan comparar el optimismo y el pesimismo y su resultado generalizado es que, aunque el pesimismo puede ayudar a los pesimistas a evitar alguna experiencia negativa adicional, el optimismo nos lleva más lejos  provoca mejores resultados.

Dejadme que comparta con vosotros parte de lo que nos están diciendo los científicos y las instituciones…

Optimism leads to better health

El optimismo conlleva una mejor salud

Según el Centro Médico de la Universidad de Rochester, “hay cada vez más estudios científicos que indican que los optimistas viven más y tienen una salud física y mental mejor que las personas pesimistas.”

Sanjay Srivastava y Kimberly Angelo llegaron a la conclusión en sus estudios que los optimistas tienden a ser más extrovertidos y a tener una mejor autoestima, menores niveles de inestabilidad emocional, estrés, ansiedad y desesperación. El optimismo también se relaciona con un menor índice de depresión, menos altibajos en el estado de ánimo y menos relaciones interpersonales negativas.

Además, las personas con una visión optimista de la vida caen mejor a los demás y se les rechaza socialmente con menos frecuencia; tienen amistades más duraderas; padecen una menor cantidad de relaciones sociales negativas y experimentan menos ostracismo social. En cuestión de relaciones sentimentales, tanto los optimistas como sus parejas disfrutan de relaciones más satisfactorias con menor riesgo de romperse. .

Otro descubrimiento efectuado por los mismos investigadores en sus estudios recalca que los optimistas experimentan menos emociones negativas (como la vergüenza, la depresión y la ira) cuando ven interrumpido su avance hacia una meta, probablemente porque ya se habrán anticipado a la idea de tener que superar obstáculos en su camino. De hecho, los optimistas no solo controlan su comportamiento mientras persiguen un objetivo trabajando en pos de él, sino que también adoptan una postura más proactiva que fomenta el bienestar y evita el estrés. Esto parece sugerir que son más capaces de evitar que sus emociones afecten a su comportamiento.

Optimism leads to success

El optimismo lleva al éxito

También en esa misma línea, Suzzane Segerstrom, profesora asociada de psicología en la Universidad de Kentucky y ganadora del premio Templeton de 2002 declara que, “cuando los optimistas se topan con un obstáculo o una ralentización en su avance, es menos probable que se rindan. Pueden seguir intentándolo o incluso redoblar sus esfuerzos.”

Pessimists do worse

Los pesimistas obtienen peores resultados

En un estudio efectuado por la Clínica Mayo en Minnesota, se realizó un seguimiento de los historiales médicos de 839 personas durante 30 años. Todas habían realizado un examen de personalidad entre 1962 y 1965 que medía su nivel de optimismo. Había 124 optimistas, 197 pesimistas y 518 pacientes entre ambos extremos. Se comparó su tasa de mortalidad y por cada aumento de 10 puntos en el nivel de pesimismo se encontró un 19% de mortalidad mayor. Recientemente se han llevado a cabo estudios similares sobre el papel que juega el optimismo en los embarazos de alto riesgo, en la recuperación tras cirugía de bypass cardiaco y como parte del tratamiento de adolescentes que consumen drogas. En todos esos estudios, los pesimistas obtenían resultados marcadamente peores.

Pero, ¿se puede aprender a ser optimista? Según otros investigadores, podemos enseñarnos a nosotros mismos a ser más optimistas. El truco consiste en provocar un patrón o una pauta química específica en el cerebro para que se acaben cambiando nuestras actitudes y nuestros pensamientos hacia lo positivo. De esa manera, aunque tengas la costumbre de centrarte en lo negativo, con la práctica podrás cambiar ese hábito.

Can it be learned? YES!

¿Se puede aprender? ¡SÍ!

Controlar cómo respondes a tus pensamientos y en qué centras tu atención puede marcar la diferencia entre la felicidad y la infelicidad. Un excelente primer paso consiste tan solo en reconocer los sentimientos negativos. Los sentimientos y pensamientos negativos o pesimistas no son la causa de que te sientas como te sientes, sino un aviso de que te estás dejando llevar por lo negativo. Intenta en ese momento centrar tu energía en un sustituto más positivo. Hazlo consciente y voluntariamente. Y sé valiente. Los optimistas son por regla general, también bastante creativos en su búsqueda de nuevos enfoques y soluciones.

El periódico LA Times publicó en su portada de enero de 2000 un artículo sobre el poder del optimismo. Compartía los siguientes puntos basados en diversos estudios de investigación:

Los optimistas tienen una vida mejor

Los optimistas tienen una vida mejor

1. Los optimistas alcanzan mayores éxitos que los pesimistas en el trabajo, en la escuela y en los deportes.

2. Los optimistas padecen menos depresiones, alcanzan más objetivos, responden mejor ante el estrés y ganan más batallas contra las enfermedades.

3. Las personas optimistas viven una media de 2 años más que los pesimistas.

4. Las personas pesimistas parecen más propensas a sufrir accidentes y violencia.

5. Los optimistas tienden a enfrentarse a los problemas de cara mientras que los pesimistas tienden a vivir en un mayor estado de negación.

Creo por lo tanto que podríamos fácilmente concluir que ser un optimista compensa.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

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