El club de la risa

Quiero hablaros de una experiencia increíble que he tenido durante mi reciente visita a Pune, India. Me quedé en casa de unos amigos que me invitaron a visitar el Club de la risa que su madre dirige cada mañana. Sin saber exactamente qué esperar, aquel día me levanté puntual a las 6.30 de la mañana para estar lista y expectante una hora después. Mi amiga me acompañó caminando hasta allí.

El Club de la Risa se reúne diariamente en la calle, en los soportales de un edificio de pisos, al aire libre. Sus miembros son todos hombres y mujeres jubilados. Cuando llegamos, el Club ya estaban en mitad de sus actividades, haciendo lo que suelen hacer. Me presentaron y me pidieron que me uniera a ellos en un gran círculo. La señora de azul del centro de la fotografía, Nuna, es la organizadora. Nos dirigió en una serie de movimientos y sonidos que ayudan a estirarse y sentirse mejor. Todos seguimos sus indicaciones en los movimientos y sonidos. Yo también lo intenté. Obviamente, no tengo ni idea de qué estaban diciendo, pero los movimientos, estirar los brazos hacia arriba o tocarse primero los pies y alzar luego las manos hacia el aire, convertían los ejercicios en un claro grito a la felicidad.

Hicimos cuatro o cinco de aquellos ejercicios y entonces me pidieron que yo dirigiera uno. (!) Les hice sonreír y después reír a carcajadas unos minutos.

La reunión terminó con todos reunidos contando chistes y riéndose.

Eso fue todo. No hubo nada espectacular. No hubo gran yoga ni gimnasia, sino tan solo unos minutos de pura compañía, risa y sentirse bien. ¿Se puede empezar la mañana mejor? ¡Me encantó!

¡Si todos los jubilados hicieran algo así! Les ayudaría mucho y al mundo también.

O mejor aún… ¡Si todas las personas hicieran algo así! El mundo sería un lugar mejor.

Esto es lo que viví y quería compartir con vosotros. No hace falta nada elegante, complicado ni caro. Solo un poquito de tiempo y la voluntad de disfrutar y ser feliz. Mirad la fotografía. ¿No veis el brillo y la chispa en sus ojos? Fue un honor participar en el Club de la Risa y una gran lección. ¡Gracias!

Disfrutad de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

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En estos días…

Estamos en la estación de amar y compartir; de abrazarnos y abrir nuestros corazones y nuestros hogares a personas que solemos ignorar. Esta es la estación en la que analizamos y planificamos, buceamos en nuestro interior y deseamos, soñamos y somos buenos. Una inmensa parte del mundo convirtió esta temporada del año en un símbolo de paz y celebración a lo largo de la historia. Con el tiempo también se convirtió en un símbolo de consumo.

Hoy, son muchas las voces que cuestionan esta época del año por considerarla falsa y artificial.

He aquí lo que yo creo…

Muchos, muchísimos seres humanos han aceptado a lo largo de los años convertir esta época del año en un tiempo dedicado a todo lo que he descrito más arriba. Muchas personas hacen el esfuerzo de compartir momentos felices con otros y participar en actividades y planes que en otros momentos rechazarían. Algunos de ellos lo hacen por los niños, para que dispongan de un momento de magia al año en el que soñar y desear. Otros lo hacen por tradición en su cultura. Y también los hay que lo hacen porque realmente desean esforzarse.

Sea cual sea el motivo, yo me pregunto, ¿por qué no?

Aquí tenemos una época del año que fomenta el amor y la comprensión, el respeto y la humanidad, la caridad y la decencia. ¿Qué tiene de malo que dediquemos unos días  (aunque se hayan creado artificialmente) a algo así?

Hay quienes dicen que está mal porque esas metas deberían existir todo el año y no solo unos días. A esas personas yo les respondo: ¿quién te impide perseguirlas todos y cada uno de los días de tu vida? Si hay quiénes solo las pueden perseguir unos pocos días al año, ¿por qué no dejarles? ¿Por qué rechazar lo bueno solo porque sea temporal? ¿Por qué no aceptar aquello que haya de positivo en lugar de rechazarlo solo porque no es permanente?

Otros dicen que esta época del año es falsa. Mi respuesta a ellos es: nadie te está pidiendo que finjas. Tú puedes decidir amar, ayudar y abrazar a las personas a las que realmente quieras. Si de verdad no quieres estar con ciertos miembros de tu familia o con ciertos amigos, ¿quién te obliga? Puedes estar con otros y expandir amor y felicidad entre ellos. ¿No hay realmente ni una sola persona que merezca tu reconocimiento o alabanza, ni siquiera durante un puñado de días? ¿No hay realmente nadie a quien quieras dar las gracias, nadie para quien quieras hacer algo especial, nadie con quien quieras compartir unos momentos especiales? Ellos deberían ser tu compañía. El espíritu de estos días adoptará la forma que tú le quieras dar.

Y aún los hay que rechazan estos días porque les traen recuerdos tristes… recuerdos de deseos insatisfechos o amores no correspondidos. Para ellos mi respuesta es: el pasado no existe. Se fue. El presente está aquí. ¿Por qué no crear nuevos recuerdos hoy? ¿Por qué no vivir y disfrutar el presente? Elegir la melancolía ante la alegría es decisión tuya. Yo elijo la bondad y el calor.

Creo que todos los seres humanos se pueden beneficiar de una época del año como esta; un tiempo en el que aceptamos conscientemente amar y compartir, buscar lo bueno en lugar de lo malo, centrarnos en las personas a quienes amamos y dejar de enfocarnos en quienes no. Creo firmemente que esta época del año, artificial como es, se podría convertir en un oasis en nuestras vidas que cada uno de nosotros podría llenar de recuerdos de amor y compañía. Es elección nuestra. Nosotros decidimos si queremos celebrar o no.

El mundo es nuestro. Nuestras vidas son nuestras. Nosotros elegimos qué hacemos con ellas. ¿Qué tiene de malo elegir ser feliz y dejar que nos guíen los sentimientos, emociones y eventos positivos, aunque solo sea durante unos pocos días? Durante siglos, muchas de nuestras culturas humanas exaltaron el dolor, la privación y el sufrimiento como camino hacia la gloria. Durante siglos, ser feliz o mostrarse alegre era sinónimo de pecado y de impiedad. Curiosamente, sin embargo, esas mismas culturas defendían que nos amáramos los unos a los otros, la caridad, la lealtad y la ayuda mutua como deberes básicos humanos. Yo creo que la humanidad está preparada para dar un paso adelante y buscar la gloria a través del amor. Es el momento de que crezcamos como seres humano aceptando lo que hay de bueno en nosotros y en los demás en lugar de buscar de manera constante lo malo. Es hora de disfrutar y regocijarnos. Es hora de darnos permiso para relajarnos y sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás.

En un mundo en el que hay tanto sufrimiento, ¿por qué luchar contra unos días dedicados al amor y a la ayuda al prójimo?

Sí, los habrá que sigan peleando, matando, saqueando. Sí, seguirá habiendo sufrimiento en el mundo. Es muy triste. Pero quizá nuestro pequeño esfuerzo, hecho desde la conciencia y la voluntad, aporte una gota de luz y calor. Si todos elegimos hacer el bien en lugar de criticar y llorar el mal, ya estaremos aportando algo bueno, ¿no te parece?

Y quizá llegue un momento en el futuro, si el mundo acepta dedicar este tiempo voluntariamente al amor, a la amistad y a la humanidad, en que podamos aumentar los días y convertir esta época del año en algo mayor o que se celebre más a menudo durante el año. ¿Te imaginas qué ocurriría si todo el mundo dedicara de verdad unos pocos días a celebrar el amor y a ayudar a los demás seres humanos? Imagínalo…

Yo elijo disfrutar de la vida, de TODA ella. ¿Y tú?

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


‘Make Health Your Lifestyle, Not Your Life,’ by Stefanie Jung

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Collaborating author: Stefanie Jung

Make health your lifestyle, not your life: 4 ways to stop obsessing over your diet

If you look at statistics, it’s obvious that we as a society don’t eat nearly healthy enough. So I’m all about encouraging people to eat better.

But the thing is: there’s a very thin line between eating healthy food because it makes you feel better and becoming overly obsessed about your diet.

The moment your life begins to revolve around how many calories you eat, which micronutrients you might be lacking and whether it’s OK to eat carbs past 6pm, then you’ve probably taken it too far.

In my early attempts of building the “perfect body”, food (and exercise) controlled my life. Every waking minute was consumed with thoughts about food. I would skip social occasions in order to avoid food and I’d lie in bed every evening feeling guilty about any unhealthy choices I had made throughout the day. Even if that unhealthy choice was only one small piece of dark chocolate, it would make me feel like a failure.

Don’t get me wrong, some people have no trouble whatsoever with meal plans; they even thrive on them. If that’s you, then that’s awesome and I encourage you to continue doing what you enjoy.

Unfortunately, most of us aren’t wired that way. I know I definitely am not. Back then, if I ate one thing that that was off my meal plan, I would think I was “weak and lacking in willpower” and punish myself by being extra strict on myself the next day.

This mentality often had me go on binges for weeks on end, because I thought “The week is ruined because I ate an unhealthy snack, so I might as well give up completely.”. Then, after a couple of weeks of eating extremely unhealthy, I’d be riddled with guilt and force myself to go on some new sort of meal plan again. And so the cycle repeated itself, over and over again. It was a viscous cycle, really.

If you are nodding your head in agreement as you read this, chances are you have been taking your diet regime a bit too far.

Finding a healthy balance

We all want to be healthy, but at what cost? If you have been avoiding social gatherings because of the fear of food and feel guilt-ridden after eating something that doesn’t fit your plan, then maybe that cost has become a little bit too high.

If there is one thing I learnt throughout the last couple years, then it’s the following: being healthy is so much more than eating a nutrient-dense diet and exercising regularly.

It really comes down to forging the right mindset towards this lifestyle. You can eat all the kale in the world, but if you are doing it unconsciously without acknowledging the foods healing power and thanking yourself for nourishing your body, you will not thrive off the food. As much as it is about what you eat, it is also about how you eat.

Ask yourself:

  • Do you eat coming from a place of love or fear?
  • Do you view eating healthy as a way of showing your body respect or is to punish yourself?
  • Do you avoid social situations where you will be exposed to unhealthy food?
  • Do you feel guilty after eating foods that you didn’t account for?
  • Do you work out excessively after a day of indulging?

If your answers to these questions are yes, then maybe these four simple tips will help you:

  1. Simplify things: stop worrying if it’s better to have breakfast before or after your workout, if you can have carbs past 6pm and if you should have 15% or 20% daily protein intake. Eating should be fun and intuitive, don’t overcomplicate things.
  2. Listen to your body: I’m a big believer in bio-individuality. One man’s food might be another man’s poison. Instead of trying to find THE perfect diet, start listening to the signs that your body is telling you. Those signals might change over the weeks, months and years, and that is OK. You don’t have to stick to one way of eating for the rest of your life, as your needs change throughout the years and season.
  3. Try new things: When we stick to the same routine for so long, we run the risk of becoming to obsessed with it. So get out of your comfort zone and try new recipes or funky ingredients from time to time. Have fun in the kitchen!
  4. Stop trying to label your diet: People nowadays have this need to categorize people and themselves according to their way of eating. I personally think this just causes unnecessary pressure and can lead to eating disorders or even orthorexia. Know that it is OK to not be 100% raw, vegan, paleo, gluten free etc. and that you don’t need to fit into one specific category. Food is food, not a religion.

If you want to learn more about my journey towards a healthy mindset around food, you might be interested in this post about my search for the perfect diet.

About Stefanie Jung:  After her battle with and triumph over anorexia and bulimia, the now passionate health advocate  and holistic health coach Stefanie Jung is helping young girls and women overcome their own struggles. She knows the value of the right mindset when it comes to serious lifestyle change and is using her blog Wholesome Stef to spread this positive message. As a health coach, she is working on empowering her clients to live their life to the fullest by being the healthiest and happiest version of themselves. It is her goal to help others find their own health equilibrium through sharing her experience, education, lifestyle tips and delicious recipes.