¿Cómo ayuda realmente?

ose mMuchos de nosotros nos castigamos constantemente por lo que hicimos (o no) en el pasado. Volvemos a esos momentos y analizamos cada uno de sus segundos una y otra vez. Volver a visitarlos provoca en nosotros los mismos sentimientos que tuvimos la primera vez.

Tristemente, la verdad es que revivir aquellos episodios no los cambiará. El pasado no se puede alterar. Y a pesar de ello insistimos en volver a vivirlo y sufrir de nuevo.

Déjame entonces que te pregunte, ¿de qué te sirve realmente volver? Ya viviste la experiencia. Ya conoces sus lecciones. ¿Qué te puede ofrecer hoy que no te diera entonces?

Revivir el pasado es como volver a ver una película. ¿Hace falta verla diez, veinte, sesenta veces para aprender de ella? La historia no cambia por verla más, ni nosotros tampoco. La película nos ofrece sus enseñanzas la primera vez que la vemos. Ya conocemos su argumento, sus sorpresas y sus lecciones. Volver a verla no cambia nada de eso. La película sigue siendo la misma. Tampoco nos enseña nada nuevo.

Cuando visitas el pasado, revives los mismos sentimientos y tu cerebro, tu alma y tu corazón deben volver a enfrentarse a ellos y manejarlos una vez más. Lo gracioso es que los episodios y las circunstancias que provocaron los sentimientos originalmente ya no son reales. No están aquí, en el hoy. Se encuentran congelados en el pasado. Eso significa que estás utilizando tus recursos personales para manejar unos sentimientos que tú mismo estás creando sobre la base de unas vivencias que no existen realmente. ¿Te parece lógico?¿Te parece normal dedicar todos esos recursos, toda esa energía, a manejar los espejismos y los reflejos del pasado que tú mismo estás provocando?

¿No te parecería mejor dedicar toda esa energía y todo ese esfuerzo a conseguir lo que realmente quieres? Porque el presente, al revés de lo que ocurre con el pasado, sí se puede cambiar.

La próxima vez que te des cuenta de que estás luchando por controlar sentimientos provocados por un evento del pasado, recuerda este artículo y dedica todos tus recursos a ser más feliz en el ahora. Usa tu energía para mejorar el presente, para conseguir lo que deseas, para avanzar, para crecer, para aprender, para disfrutar.

Crea la auténtica película que quieres vivir en lugar de dedicar tu tiempo a revivir películas viejas que no se pueden cambiar.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart


Si estás mal o triste…

RANDOM FACT (1)

Cuando te sientas mal o triste, sigue estas sencillas instrucciones:

  1. Pregúntate si realmente te quieres sentir así.
    • Si la respuesta es afirmativa, permite que el sentimiento te engulla completamente hasta que se agote. No lo controles de ninguna manera. Deja que sea lo que es.
    • Si no te quieres sentir así, aplica la instrucción número 2.
  2. Utiliza un “interruptor mental,” una herramienta que distraiga a tu cerebro para que no repita los mismos pensamientos una y otra vez. Puedes elegir una de las siguientes:
    • Levántate ahora mismo y baila. Baila por lo menos una canción completa.
    • Recita la letra de una canción que conozcas bien. No cantes el tema, solo repite las palabras de la canción completa.
    • Mientras estés aplicando el “interruptor mental,” centra toda tu atención en él e intenta cantar o recitar las palabras “a la perfección.”
  3. Una vez te sientas mejor, aunque solo sea durante unos pocos segundos, celébralo felicitándote por tu logro, besándote o dándote una palmadita en la espalda.
  4. Repite el proceso cuantas veces desees hasta sentir aquello que realmente quieras sentir.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


Aprendiendo a vivir

Learn to live¿Te enseñó alguien alguna vez a vivir? ¿Te enseñaron a tomar decisiones y a controlar tu miedo? ¿Te dijo alguien alguna vez cómo detener el dolor o cómo sentirte más feliz? ¿O cómo quererte de verdad?

Después de bastante tiempo trabajando como humanóloga llegué a la conclusión de que con mucha frecuencia me encuentro ayudando a las personas a aprender esas destrezas básicas; a personas de todas las edades y culturas.

A la mayoría de nosotros nos enseñaron en la infancia que deberíamos querernos a nosotros mismos, que deberíamos ser felices, que deberíamos controlar el miedo…  Pero a nuestros adultos se les olvidó decirnos cómo hacer todo eso. Además nos dijeron que nos preocupásemos por el futuro, que sintiéramos remordimientos por el pasado, que dejáramos de soñar y que no confiáramos demasiado. Muchos de nosotros estamos hoy intentando desaprender todas esas lecciones y buscando la manera de comprender cómo vivir realmente la vida.

No te avergüences por tener que aprender a vivir o a ser feliz. ¡Nadie te enseñó a hacerlo!

Aprender a vivir la vida es como aprender cualquier otra cosa. Se puede aprender probando y cometiendo errores (que es lo que la mayoría de nosotros llevamos haciendo estos últimos años) o se puede buscar un profesor. Creo que esa búsqueda explica el por qué de la gran proliferación de maestros, gurus, conferenciantes inspiradores y similares en el mundo de hoy. La gente quiere aprender a vivir y ser felices. ¡Y eso es genial, ya era hora!

Y, ¿quién nos puede enseñar a vivir? Piénsalo. ¿Quién te puede enseñar matemáticas? Alguien que las haya aprendido antes. ¿Y chino? Alguien que ya lo hable. La persona que te enseñe a vivir y a ser feliz debería contar con una larga e intensa vida feliz. Debería ser alguien dispuesto a compartir y difundir la felicidad; alguien con experiencias en muchos campos; alguien cuya vida sea un ejemplo de éxito y crecimiento personal. Pero alguien accesible también.

Leer libros está muy bien. Hay muchos muy buenos en el mercado. Pero algunas cosas son muy difíciles de aprender de los libros. Imagínate intentando aprender mates o chino solo de un libro… Lo mismo ocurre al intentar aprender  a vivir.

Si crees que te ha llegado el momento de aprender a vivir, hazlo. Pide ayuda. Comienza a aprender ya mismo. La vida puede ser realmente genial… No tienes más que mirar la mía 🙂

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanóloga

www.jessicajlockhart.com