¿No sería bonito…?

¿No sería bonito que todos los seres humanos tuvieran el derecho a ser felices y a una vida digna, solo por el hecho de nacer?
¿No sería bonito que todos los seres humanos tuvieran sus necesidades básicas cubiertas, solo por el hecho de nacer?
¿No sería bonito que todos los seres humanos fueran de verdad iguales y tuvieran las mismas oportunidades, solo por el hecho de nacer?
¿No sería bonito que todos los seres humanos tuvieran derecho a una vida en paz, solo por el hecho de nacer?

Todos los seres humanos tendrían una vivienda básica y alimentos básicos con los que nutrirse. Tendrían acceso a servicios sanitarios básicos. La educación sería del todo gratuita. Quienes quisieran más trabajarían por conseguirlo. Si alguien quisiera una casa mejor, podrá trabajar para adquirirla. Si quisieran riquezas, podrían ganárselas. Pero nadie se moriría de hambre. Nadie se moriría de sed. Ningún ser humano carecería de la asistencia sanitaria básica.

¿No sería un mundo bonito? ¿No sería bonito que todos los seres humanos merecieran ser respetados solo por el hecho de nacer?

Nacer es un milagro en sí mismo. Cuando un ser humano nace, han tenido que ocurrir millones de cosas para que esa persona sea la que es. Llegar a nacer debería ser prueba suficiente de que ese ser humano merece ser feliz y tener una vida digna.

Nuestro mundo tiene más que suficiente para proveernos de todo lo necesario y satisfacer todas nuestras necesidades básicas. Solo debemos decidir que así sea.

Creo que ha llegado el momento de llevar la humanidad hasta el siguiente nivel. Ha llegado la hora de que los seres humanos fortalezcan su especie y den el siguiente paso en su desarrollo cultural. Es tiempo de revolución. La humanidad necesita una revolución espiritual que de verdad lleve a los seres humanos hasta el siguiente nivel de crecimiento y madurez; un nivel en el que realmente las personas se preocupen de los demás como hermanos y hermanas en un mundo que nos pertenece a todos. Ha llegado el momento de evolucionar como especie avanzada y pensante.

Sí, está claro que sería bonito, ¿verdad?

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart es humanóloga, autora de 4 libros y reconocida conferenciante internacional. Síguela aquí:


El éxito y la felicidad no son lo mismo

Durante muchos años nos han contado historias de personas de éxito que parecen felices y satisfechas y eso ha difundido la creencia de que el éxito y la felicidad van de la mano. Algunos gurús, coaches, mentores y líderes promueven el éxito como camino certero a la felicidad. Si buscáis en los medios de comunicación y encontraréis cientos de anuncios que ofrecen a la gente diferentes caminos al éxito. La mayoría de ellos también implican que el éxito, que es la meta, incluye la felicidad como parte de su recompensa e incluso van tan lejos como para prometer felicidad como subproducto del éxito.

Al crecer se nos dice que alcanzar metas, especialmente las más elevadas, nos hará felices. Consigue las mejores notas, gradúate de las mejores universidades, obtén los mejores trabajos… Y nos lanzamos de cabeza a perseguir esos objetivos. ¿Cuántos de vosotros REALMENTE os habéis sentido felices haciéndolo? ¿Cuántos habéis sentido alivio en lugar de felicidad al llegar a la meta? ¿Cuántos de vosotros os habéis sentido DE VERDAD satisfechos al sacar las mejores notas, graduaros de la universidad y obtener los mejores puestos de trabajo? ¿Y cuánto os ha durado la satisfacción?

Alcanzamos una meta y de inmediato nos marcamos la próxima en una carrera interminable por obtener siempre lo mejor y lo mayor. Queremos tener éxito. Queremos llegar a la cima. Pero no nos engañemos. Eso no tiene nada que ver con la felicidad, ¿verdad? El trayecto hasta esas metas a menudo no resulta demasiado agradable: las horas interminables, el estrés acumulado, las cargas sobre nuestra salud y sobre nuestro tiempo… Invertimos tanto de nosotros mismos que no queda nada con qué disfrutar.

¿Y qué pasa con esas cimas por alcanzar? ¿Qué cimas? Siempre hay otra cima tras la última cima, ¿verdad? Nunca es suficiente.

Y aún así, el mundo insiste en vendernos la idea de que éxito es lo mismo que felicidad.

Las personas auténticamente felices, por el contrario, se sienten satisfechas como están; no podría ser de ninguna otra manera, ya que eso implicaría echar algo de menos y que, por lo tanto, no ser felices. Las personas felices no necesitan participar en esa constante competición por lo mejor y lo mayor. Dependiendo de lo que cada uno de ellos entienda por felicidad, disfrutar de la vida y sentirse satisfechos ya representa un gran éxito.

Es cierto que algunas personas incluyen el éxito dentro de su definición de felicidad. Están en su derecho. La felicidad es un concepto muy subjetivo. La única pregunta que deben entonces plantearse es cuánto éxito necesitan alcanzar para sentir que han alcanzado el éxito y que ya se pueden sentir felices.

Así que empecemos a llamar a las cosas por sus verdaderos nombres. El éxito es una cosa. La felicidad es algo distinto. Y no tienen por qué ir juntos

La próxima vez que alguien os diga que para ser felices debéis tener éxito, preguntaros qué queréis VOSOTROS de la vida. Al fin y al cabo, solo vosotros podéis responder a esa pregunta. Y si vuestra respuesta es tener éxito, no lo dudéis, id a por él con todas las fuerzas. Pero no digáis que estáis buscando la felicidad. Sed sinceros con vosotros mismos.

Hagáis lo que hagáis, disfrutad de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

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Nadie puede definir quién eres

Me gustaría contarte una pequeña historia basada en hechos reales.

 

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