Los recuerdos…

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¿Qué recuerdas del dolor de tu infancia? ¿Recuerdas la primera vez que te cortaste? ¿Recuerdas el primer beso que te dio tu madre? ¿Y lo que sentiste la primera vez que viste una película en el cine? ¿Y cuando caminaste por primera vez?

Aunque muchos de nosotros no podemos recordar esos momentos exactos, sí “sabemos” que existieron. Creemos firmemente en ellos. Son parte de nuestra realidad. Muchos creemos tanto en ellos que dan forma a quiénes somos hoy. Nuestras personas se basan en esos recuerdos o en lo que creemos acerca de ellos.

Pero yo te pregunto, ¿son verdaderamente reales? ¿Los puedes sujetar en tus manos? ¿Puedes sentir los mismos sentimientos exactos que te hicieron sentir entonces? ¿Puedes sacarles una foto?

Entonces, ¿cómo puedes decir que son reales?

“Porque los siento,” tal vez me respondas. Pero, ¿los sientes de verdad? ¿No será que estás sintiendo lo que crees que sentirías si esa situación se volviera a producir? ¿No será que estás recreando los sentimientos que crees recordar?

Al transcurrir el tiempo apilamos recuerdos sobre recuerdos. Algunos los recordamos y otros se han quedado enterrados en el olvido. Pero los atesoramos todos en nuestra pequeña caja de recuerdos y los asociamos a diferentes sentimientos. Y cada vez que extraemos uno de la caja, lo miramos y sentimos algo de nuevo. Ese sentimiento puede basarse en el propio recuerdo y en cómo creemos recordar habernos sentido en el pasado. O puede provocarnos nuevos sentimientos.

¿Y qué me dirías si te pidiera que me entregaras ese recuerdo? No podrías hacerlo, ¿verdad? Me lo podrías CONTAR, pero no me lo podrías entregar físicamente. ¿Por qué? Porque es algo que ocurrió en el pasado y, como tal, no existe en el AHORA. No puedes hacer nada con él. No puedes cambiar nada en él. Entonces, ¿por qué lo revives una y otra vez?

Toma ese recuerdo y míralo desde el hoy. ¿Qué sientes? ¿Son sentimientos nuevos o te estás repitiendo los mismos sentimientos de siempre a ti mismo? Si esa situación no está ocurriendo AHORA, ¿por qué estás sintiendo algo AHORA? ¿Cómo puede tener ningún tipo de poder sobre ti?

Si lo que estás recordando es un viejo sentimiento, ¿de qué te sirve? ¿Cómo te puede ayudar hoy, cuando el recuerdo es algo del pasado, que no existe en el AHORA? Si le estás asociando nuevos sentimientos a un viejo recuerdo, ¿de qué te sirve también? ¿Estás sintiendo algo HOY por una situación que ya no te puede tocar, por una situación que en realidad no tiene nada que ver con la persona que eres en este momento?

Los recuerdos son historias que nos contamos sobre nuestros yos más jóvenes. Pero nada más. Los recuerdos ni siquiera nos imparten lecciones porque cómo reaccionamos en el pasado probablemente sea del todo diferente a cómo reaccionarían nuestros yos más viejos y sabios hoy ante esa misma situación. Los recuerdos son solo interpretaciones de las situaciones y, como tales, solo nuestra manera de verlas.

Una vez más, es decisión tuya. ¿Quieres repetir las mismas viejas historias todo el tiempo y recrear los sentimientos de un pasado que ya no existe? ¿Quieres repetir viejas historias en el ahora y repetir esos recuerdos para crear nuevos sentimientos hacia algo que en el ahora se encuentra totalmente fuera de tu control? Yo prefiero con mucho dejar mis recuerdos en su caja y considerarlos pequeñas fotos fijas de mi vida; tomarlos como imágenes sin sentimientos, sin nada unido a ellas. Les dé el valor que les dé, será un valor basado en una vieja historia o una nueva interpretación de una vieja imagen.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


La felicidad…

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Para ti, ¿qué es la felicidad? ¿Se trata de ausencia de tristeza? ¿Es cuestión de reírse mucho? ¿O dirías que la felicidad es estar en paz contigo mismo y con el mundo?

Felicidad es algo que significa cosas distintas para cada uno. Todas sus definiciones son válidas y no existe ningún tipo de “felicidad mala.”

Lo único que importa es ser feliz. Creo firmemente que nacemos para ser felices (sea lo que sea que eso signifique para cada uno.)  Sin embargo, muchos de nosotros crecemos con la creencia de que está mal ser felices. ¿Cuántas personas conoces que creen que les va a pasar algo malo porque “se sienten demasiado bien” o “todo es demasiado bueno para ser verdad”? En algunas culturas más que en otras, demostrar felicidad abiertamente es incluso una pequeña grosería. No te rías tan alto, no sonrías tanto o de forma tan abierta, no presumas de lo bien que te van las cosas… ¡Eso sí que es triste!

Nos hemos acostumbrado a quejarnos y a buscar decepciones y se nos ha olvidado disfrutar y celebrar. Es tan normal para nosotros lamentarnos por lo que no tenemos que dejamos de sentirnos felices por lo que sí tenemos.

Cuando los niños son bastante pequeños, hasta una edad de aproximadamente cuatro años, cada día, cada momento constituye para ellos una oportunidad de disfrutar y ser felices. Cada mañana, al despertarse, los niños encaran el mundo con un gran optimismo y con la certeza de que el día va a llegar cargado de aventuras, diversión y nuevos descubrimientos. Hasta que empiezan a aprender eso de “vuelve a poner los pies sobre el suelo,” “baja de las nubes.”

Yo defiendo que la vida sigue siendo ese lugar feliz lleno de felicidad… si nos damos permiso para encontrarla y experimentarla. Cada día te llega con algo nuevo. Cómo te lo tomes será lo que te haga feliz o no. Cada día es una promesa de nuevas aventuras y nuevos momentos e instantes. Si decides disfrutarlos o dejar que pasen depende de ti.

De una forma u otra muchos de nosotros nos negamos el permiso a ser felices. Siento lástima por esas personas que no se lo dan. La vida es un lugar muchísimo mejor, más agradable y más feliz cuando nos damos permiso para disfrutarlo y ser felices. Recuerda, solo es cuestión de elegir… y eliges tú.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


Un Mantra Optimista al Día

Es más fácil dar pasos pequeños que grandes. Por eso te recomiendo que empieces con pasos pequeños en tu camino hacia el optimismo y la felicidad y los vayas haciendo mayores gradualmente.

Una forma de empezar a sentirte mejor y más capaz de inmediato es comenzar el día con un Mantra Optimista. Mientras desayunas, elige un pensamiento prometedor y alegre para el día y repítelo en voz alta, por escrito, en la cabeza… durante todo el día, tantas veces como puedas. Conviértelo en tu juego diario.

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Repite el mantra con tanta frecuencia como puedas y deja que ejerza su magia.

Tu mantra optimista puede tratar sobre cualquier cosa que tenga que ver directamente contigo. Redáctalo en presente y asegúrate de que sea positivo y breve (es más fácil de recordar..)

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com