Dejar marchar por fin

La mayoría de las personas no aprenden nunca a perdonar de verdad. Algunas acarrean cargas hechas de culpa, de dolor o de ira durante muchos años, sin ser conscientes de que las pueden simplemente dejar marchar.

Algo ocurre en tu vida que te duele o te enfada tanto que se convierte en parte de tu ser. Permanece contigo, acechando en la oscuridad de tu mente, esperando el momento correcto para mostrarse y volver a provocar los mismos sentimientos otra vez. En ese momento, repasas la escena como si fueras un detective a la búsqueda de pruebas que demuestren tu culpabilidad, la culpabilidad de otro o la culpabilidad de la vida. Porque alguien ha de ser culpable y no se ha de marchar sin pagar su culpa.

 

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¿Necesitamos ser todos geniales y exitosos?

La mayoría de las personas alaban y persiguen el éxito y la grandeza hoy en día pero, ¿acaso lo es todo?

 

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