Tú decides

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Tú decides qué añadir a tu vida. Tú decides qué eliminar. Tú decides cómo interpretar los acontecimientos. Tú decides cómo hablar con los demás. Tú decides dónde ir y qué hacer. Tú decides cómo vivir. Tú decides a quién amar. Tú decides qué leer y qué ver. Tú decides qué decir y qué callar. Tú decides cuándo caminar y cuándo detenerte. Tú decides cuándo levantarte y cuándo descansar. Tú decides cómo vestirte y cómo juzgar. Tú decides. Depende de ti. Sácale el máximo partido.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart


8 ideas para disfrutar de las fiestas

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Algunas personas lo pasan muy mal en esta época del año. Hay quien echa de menos a seres queridos; hay quien tiene problemas familiares… Déjame que te dé algunos trucos muy sencillos para enfrentarte a esta época del año con un poco más de esperanza y optimismo en el corazón:

  1. Un paso cada vez: da un paso cada vez. No intentes ver todo el día o todas las fiestas en bloque en tu mente. Limítate a pensar en el momento que tienes justo delante de ti y céntrate en él. Siéntelo, vívelo, disfrútalo. Entonces, cuando pase, céntrate en el siguiente.
  2. No intentes adivinar: tienes la costumbre de mirar el día que te espera e intentar adivinar qué va a ocurrir y qué van a decir o hacer los demás. Planificar y preocuparse nunca sirvió en realidad para arreglar ninguna situación, así que no malgastes tu energía. Limítate a centrarte en este momento que estás viviendo ahora mismo y deja de preocuparte.
  3. Tú mandas: deja de dar a los demás el poder para controlarte. Se trata de tu vida, de tus sentimientos, de tus momentos. Elige disfrutar de tus momentos. Elige ser feliz. Elige sentirte bien por dentro. Si los demás están molestos, es lo que han elegido. Si los otros no disfrutan de sus momentos, es lo que han elegido.
  4. Da: da algo bueno a los demás. Dales una sonrisa. Dales un abrazo. Dales amor. Dales regalos. Dales apoyo. Dales un poquito de tu propia felicidad. Dar por el placer de dar produce sentimientos de calor.
  5. Busca centrarte en algo bueno: cada momento que puedas, intenta encontrar algo bueno en ti o a tu alrededor. Puede ser cualquier cosa: unas luces bonitas, el calor de un fuego, una sonrisa… y céntrate en disfrutarlo.
  6. Di gracias: también puedes centrarte en dar las gracias. Permite que la gratitud te llene.
  7. Ama a quien no está: por una vez, ofrece a quienes se fueron pensamientos de felicidad y sentimientos de amor en lugar de tu tristeza. Sí, claro que te gustaría que estuvieran aquí. Pero, ¿qué preferirían ellos, verte triste y mal o feliz y dejando que su amor por ti te anime? Dedícales tu felicidad. Celebra haberlos tenido en tu vida para enseñarte qué es el amor. Recuerda los buenos momentos que compartisteis y permite que su calor vuelva a llenar tu corazón. Usa esos recuerdos felices para volver a amarles una vez más en esta época tan especial del año.
  8. Canta y baila: sí, la música alegre también funciona. Escucha música pegadiza y, si puedes, canta, canta, canta y baila, baila, baila. Tu estado de ánimo mejorará aunque no quieras.

La vida es una colección de momentos. Cómo los vivas los convertirá en lo que te quede. Elige coleccionar momentos de felicidad antes de que se desvanezcan. Esta época del año es el momento perfecto para ampliar tu colección. ¿Qué verás cuando mires atrás? Atesora momentos felices. Nadie te los puede quitar.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart

P.S.: DIFUNDE OPTIMISMO. ¡Gracias!

 


Ojalá pudiera…

 

 

“Ojalá pudiera viajar más…”

“Ojalá pudiera perder diez kilos…”

“Ojalá supiera bailar mejor…”

Muchos de nosotros tenemos ese tipo de pensamientos. Desearíamos tener o hacer cosas que hoy no son una realidad. Las mencionamos en nuestras conversaciones y de vez en cuando pensamos en ellas.

¿Y qué es lo que te impide tener lo que quieres? ¿Existe algo que realmente haga imposible que alcances lo que quieres? ¿O es solo que te resulta difícil? ¿Tienes miedo de intentarlo? ¿Tienes miedo de fracasar?

Si realmente deseas hacer o tener algo, ¿por qué no preparas un plan y diseñas los pasos que debes dar para alcanzarlo? Si lo haces, lo que quieres será realmente un deseo. Si no, tan solo será un sueño.

En mi opinión, los deseos van acompañados de un plan. Los sueños, por el contrario, son deseos sin definir que desearíamos poder alcanzar.

Y tú, ¿qué tienes? ¿Tienes un deseo o tienes un sueño?

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart

P.S.: DIFUNDE OPTIMISMO. ¡Gracias!