¿No eres feliz en Suiza?

Screen Shot 2016-02-03 at 05.55.18Jessica J. Lockhart siempre ha sido extranjera, allá donde viviera. Nacida en California, su familia se trasladó a España cuando ella era aún muy joven. Las circunstancias y la vida le han llevado a residir en siete países como Rusia y Francia y a conocer sus culturas y sus gentes. Hoy vive en Suiza con su familia desde hace dos años y medio. No siempre ha sido fácil. Jessica ha aprendido en su vagar por el mundo, qué herramientas le han abierto las puertas a la felicidad y cómo encontrar en cada rincón aquello que a ella le permite seguir disfrutando de la vida sin sacrificar su identidad ni su persona.

Creadora del Coaching en Optimismo© y promotora de la Humanología©, autora de libros, conferenciante internacional, titulada en coaching, lingüística y muchas otras disciplinas y técnicas adicionales, Jessica aúna todo su saber y experiencia para ofrecer herramientas prácticas de uso cotidiano que permiten a sus clientes abordar los problemas desde perspectivas que antes no podían contemplar y así resolverlos de una manera que les permite ser felices y continuar creciendo.

Si conoces a alguien que no está feliz en Suiza,  que no encuentra su sitio, que no encaja… Si conoces a alguien que se aísla, que no hace amigos… este curso podría ser para ellos. Por favor, compártelo y difúndelo. Podría ayudar a muchas personas.

La primera sesión, de introducción, tendrá lugar el próximo domingo, 6 de marzo. Pueden participar personas mayores de 15 años. Las plazas son limitadas, por lo que rogamos que envíes un mensaje reservando las tuyas al correo theoptimistinme@aim.com  Te contestaremos confirmándola a la mayor brevedad.

Y recuerda disfrutar de la vida… de toda ella.


¿Quién es Jessica J. Lockhart?

¿Quién es Jessica J. Lockhart y a qué se dedica?

¡Descúbrelo aquí!


Los errores

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“Sin errores, ¿cómo aprenderías?”

Muchas son las culturas que nos enseñan a evitar cometer errores. Los errores, nos dicen, demuestran que no sabemos lo suficiente. Cuando las personas de esas culturas cometen alguno, se sienten avergonzadas por su falta de conocimiento o destrezas. Y así, somos muchos los que sufrimos cuando nos damos cuenta de que nos hemos equivocado en algo.

¿Y si te dijera que cometer errores no solo es necesario, sino que deberíamos recibirlo con alegría?

¿Por qué nos castigamos cuando no sabemos algo? Todos nacemos sin NINGÚN conocimiento. Para aprender algo, primero tenemos que estar expuestos a ello. El aprendizaje se acumula a través de vivir y experimentar. No saber algo solo demuestra falta de experiencia. ¿Nos estamos entonces castigando por no haber forzado a la vida a provocar las circunstancias que nos enseñarían la lección correcta? ¿Cómo podemos decirle a la vida qué nos debe enseñar?

Algunas personas necesitan experimentar una cosa una vez para aprender la lección. Otras necesitan experimentar la misma lección dos, tres o más veces. ¿Significa eso que la primera persona es más lista que las otras? No necesariamente. A veces el aprendizaje se basa en nuestro conocimiento anterior. Por ejemplo, ¿cómo podría un niño aprender a correr sin aprender antes a caminar? ¿Cómo podríamos aprender a multiplicar sin aprender antes a sumar?

A veces nos criticamos a nosotros mismos por ser tan lentos en aprender. Nuestra cinta de medir se suele basar en compararnos con los demás. Esta persona o aquella tienen más o menos mi misma edad y ya saben esto. Por lo tanto, yo también debería saberlo. Lo que no vemos es que esas personas quizás ya se hayan visto expuestas en su vida a ese conocimiento específico con anterioridad.

Por consiguiente, los errores serían tan solo la manera que tiene la vida de enseñarnos a través de la experiencia. Al demostrarnos que nos hemos equivocado, nos estaría avisando que todavía tenemos más que aprender; que necesitamos más experiencia. Lo que de por sí ya debería hacernos sentir más vivos que otra cosa; más optimistas. Todavía queda espacio para mejorar y la vida no ha tirado la toalla con nosotros  🙂

Si entendemos así los errores, pasaremos a considerarlos nuevas oportunidades para aprender. Al reconocer que todavía nos queda algo por dominar, nos abrimos a vivir las experiencias que realmente necesitamos para aprender.

Así que la próxima vez que cometas un error, pregúntate… ¿qué es lo que aún no he aprendido? ¿Qué me está diciendo la vida? ¿Qué experiencias necesito todavía tener? No te castigues por lo que aún no dominas. Abre tu mente a las experiencias que te han de llevar hasta allí.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart