La preocupación es la punta de lanza del pesimismo

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‘No puedo dejar de preocuparme por el examen de mañana. ¿Qué pasa si es tan difícil que no apruebo? ¿Y si no recuerdo nada de lo que he estudiado? ¿Qué pasa si…?’

Puedes dedicar minutos interminables a preocuparte y a utilizar toda esa energía a sufrir. Sí. ‘Pero quiero estar preparado,’ me dices. ¿Preparado para qué? te pregunto yo. ¿Preparado para un futuro desconocido? ¿Preparado para fracasar? ¿Preparado para sorprenderte? ¿Preparado para quedarte totalmente en blanco en el examen porque te has agotado preocupándote tanto?

Y cuanto más te preocupes, peor te sentirás y más indefenso te encontrarás. Al malgastar toda esa energía, acabas agotado y sin recursos.

Déjame que te ofrezca una herramienta diferente.

Piensa en algún momento en el que te preocuparas mucho por algo y tus miedos NO se convirtieran en realidad. Piénsalo. ¿Lo tienes? Ahora recuerda el momento con detalle. Vívelo de nuevo. Siéntelo, huélelo, velo… vuelve a él durante un instante. Y una vez allí, siéntelo otra vez. Con la mente, desplázate con rapidez por todo el episodio hasta llegar al momento en el que se resuelve el problema y dejas de preocuparte. Siente ese segundo instante con toda su fuerza. Recuerda cada detalle, dónde estabas, qué llevabas puesto, qué tiempo hacía, qué oías en los alrededores… recuerda y vuelve a vivir todo lo que puedas de aquel momento en el que la situación se resolvió. ¿Lo tienes también? Bien. Ahora toma esa imagen final y amplíala, tráela al frente, hazla más grande, más brillante, más sonora, más cercana a ti. Sí, usa el ojo de tu mente para tomar ese momento de paz en el que dejaste de preocuparte, e ínflalo, auméntalo, hínchalo, multiplícalo, haz que crezca ante ti hasta que te envuelva y solo sientas esos sentimientos agradables.

¿Te encuentras un poquito mejor ahora?

Repite el ejercicio con dos o tres episodios diferentes en los que te hayas preocupado y el resultado haya sido positivo, y disfruta del final feliz.

Es más que probable que la próxima vez no te preocupes tanto.

Verás… preocuparse no resuelve nada. Por el contrario, consume tu la energía.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


Recordando…

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Hoy quiero hacer un pequeño ejercicio contigo. Quiero que pienses en recuerdos que una vez te hicieron sentir vivo.

Empecemos recordando 5 lugares que te quitaron el aliento o te inspiraron de alguna manera. Recuérdalos. Recuerda la aventura de llegar hasta allí. Recuerda lo vivo que te sentiste en aquel lugar.

Mis sitios serían:

  1. Las minas de sal de Cracovia, Polonia
  2. El santuario de Itsukushima en Japón
  3. El interior de las pirámides de Egipto
  4. Los Alpes en Suiza
  5. El campo de concentración de Auschwitz en Polonia

Ahora, piensa en 5 cosas que hayas hecho y siempre recuerdes con cariño o con admiración. Vuelve a aquel momento. Recupera la emoción. Siéntela otra vez.

Mis acciones serían:

  1. La primera vez que cené con mi marido tras nuestra boda
  2. La primera vez que vi a mis hijas
  3. Nadar con delfines en Turquía
  4. Ver el encierrillo nocturno con los toros en la fiesta de San Fermín en Pamplona, España
  5. Mi primera visita a Disneylandia

Nombra a 5 personas que te hayan enseñado algo, que hayan hecho algo enorme o que admires. Recuérdalas. Recuerda estar con ellas y el sentimiento de gratitud o amor que sentiste entonces.

Las mías son:

  1. Nan, una mujer que me enseñó a valorarme a mí misma
  2. María, una mujer que me hizo recordar quien soy yo
  3. Jose, por ser él
  4. Alberto, quien me devolvió la salud
  5. Richard Bach, cuyos libros me hicieron pensar en cosas por primera vez

Ahora inténtalo tú… y compártelo conmigo. Me encantaría, de verdad que me encantaría, que me lo contaras.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


Un Mantra Optimista al Día

Es más fácil dar pasos pequeños que grandes. Por eso te recomiendo que empieces con pasos pequeños en tu camino hacia el optimismo y la felicidad y los vayas haciendo mayores gradualmente.

Una forma de empezar a sentirte mejor y más capaz de inmediato es comenzar el día con un Mantra Optimista. Mientras desayunas, elige un pensamiento prometedor y alegre para el día y repítelo en voz alta, por escrito, en la cabeza… durante todo el día, tantas veces como puedas. Conviértelo en tu juego diario.

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Repite el mantra con tanta frecuencia como puedas y deja que ejerza su magia.

Tu mantra optimista puede tratar sobre cualquier cosa que tenga que ver directamente contigo. Redáctalo en presente y asegúrate de que sea positivo y breve (es más fácil de recordar..)

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com