El perdón absoluto a través de la humanología

El perdón absoluto implica mucho más que un mero perdón. Cuando las personas dicen que son capaces de perdonar pero no de olvidar, con frecuencia son presas de constantes retornos a la causa de su malestar.  El perdón absoluto significa dejar marchar al dolor, a la rabia, a la tristeza… a todos los sentimientos que te invaden cada vez que recuerdas las circunstancias que no te permiten perdonar y olvidar.

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¡Sin salida! 5 preguntas para desbloquearte


Todos nos sentimos en alguna ocasión bloqueados y sin saber qué dirección seguir. La sensación de no poder elegir suele durar poco, el tiempo necesario para tomar una decisión analizando las ventajas y desventajas de las opciones o tal vez dejándonos llevar por la intuición. Pero, ¿qué ocurre en aquellas ocasiones en las que la indecisión crece y crece y de pronto aparece la ansiedad para complicar aún más las cosas? ¿Te has sentido alguna vez tan incapaz de decidir que el mero hecho de intentarlo se convierte en una agonía? Veamos si puedo darte algo de luz al respecto. En esas circunstancias, plantéate las siguientes preguntas

  1. ¿A qué tengo miedo? Por lo general, cuando una persona está así de atascada se debe a que detrás de las opciones se oculta algún tipo de temor. La pregunta que desvelará a qué se tiene miedo es… ¿Y SI…? “¿Y si tomo este camino y pasa esto? ¿Y si tomo este otro camino y ocurre esto otro?” Identifica qué te estás preguntando que empieza por “y si…” para descubrir qué te da miedo. En una situación de bloqueo, todas las opciones pueden implicar algún tipo de temor. Descubre cuáles temes tú para comprender cuáles de esos miedos te resultará más fácil manejar.
  2. ¿Qué gano? ¿Qué ganas permaneciendo en esta situación de bloqueo? ¿Lástima? ¿Atención? Cuando un ser humano permanece en una situación, la que sea, siempre es porque está obteniendo algo a cambio. Aunque la ganancia incluso suene perversa a los demás, sin duda habrá algo que se esté ganando. Permíteme que te ofrezca un ejemplo: Algunas personas se quedan atascadas porque desbloquearse podría implicar un enorme dolor para otras personas. Por eso permanecen atascadas a pesar del dolor que les está provocando a ellas mismas. La segunda pregunta que debes entonces plantearte es, qué es lo que ganas permaneciendo en la posición en la que estás. Identifica la ganancia y tal vez descubras nuevas opciones que antes no podías ver.
  3. ¿Qué creo? Detrás de la ganancia y del miedo siempre hay una creencia que los apoya. Pregúntate qué crees tú para descubrir qué está nutriendo esos miedos y ganancias a fin de comprender cómo manejar esa creencia. Las creencias se pueden identificar preguntándonos qué pensamos sobre la situación o sobre el miedo que nos hace sentir. Una vez identificas la creencia, plantéate si creer en ello te limita o te hace crecer y te impulsa. Eso también te dará unas cuantas respuestas. Recuerda que todas tus creencias las has elegido tú. Y que tú también tienes el poder de cambiarlas.
  4. ¿Qué me impide liberarme? Liberarte requiere que te liberes de tus creencias limitadoras y tus miedos. Por consiguiente, plantéate qué es lo que realmente está evitando que cambies tus creencias o superes tu miedo. ¿Cuál es el auténtico obstáculo? Identifícalo y establece los pasos necesarios para superarlo. En ocasiones, algunos clientes descubren que es su propio cerebro, su propio proceso mental el que les bloquea. Son sus pensamientos. En esos casos recomiendo que los clientes se planteen y acepten la idea de que ellos son mucho más que solo su cerebro y que está en su mano controlar sus pensamientos. Si es tu caso, recuerda, tú eres mucho más que tus pensamientos. Utiliza todo tu ser para dominarlos y que no te dominen a ti.
  5. ¿Quiero ser libre? Ahora que ya conoces tus miedos, lo que estás obteniendo estando ahí, tus creencias y tus obstáculos, pregúntate si todavía quieres permanecer en esta situación de bloqueo o si prefieres actuar y liberarte. Recuerda que incluso eso es decisión solo tuya. Nadie puede elegir por ti. Nadie puede definir tus miedos, tus ganancias, tus creencias ni tus obstáculos, solo tú. Y solo tú los puedes vencer.

Espero que estas cinco preguntas te ayuden a decidir qué quieres de verdad de la vida.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart es humanóloga, autora de 4 libros y reconocida conferenciante internacional. Síguela aquí:


El éxito y la felicidad no son lo mismo

Durante muchos años nos han contado historias de personas de éxito que parecen felices y satisfechas y eso ha difundido la creencia de que el éxito y la felicidad van de la mano. Algunos gurús, coaches, mentores y líderes promueven el éxito como camino certero a la felicidad. Si buscáis en los medios de comunicación y encontraréis cientos de anuncios que ofrecen a la gente diferentes caminos al éxito. La mayoría de ellos también implican que el éxito, que es la meta, incluye la felicidad como parte de su recompensa e incluso van tan lejos como para prometer felicidad como subproducto del éxito.

Al crecer se nos dice que alcanzar metas, especialmente las más elevadas, nos hará felices. Consigue las mejores notas, gradúate de las mejores universidades, obtén los mejores trabajos… Y nos lanzamos de cabeza a perseguir esos objetivos. ¿Cuántos de vosotros REALMENTE os habéis sentido felices haciéndolo? ¿Cuántos habéis sentido alivio en lugar de felicidad al llegar a la meta? ¿Cuántos de vosotros os habéis sentido DE VERDAD satisfechos al sacar las mejores notas, graduaros de la universidad y obtener los mejores puestos de trabajo? ¿Y cuánto os ha durado la satisfacción?

Alcanzamos una meta y de inmediato nos marcamos la próxima en una carrera interminable por obtener siempre lo mejor y lo mayor. Queremos tener éxito. Queremos llegar a la cima. Pero no nos engañemos. Eso no tiene nada que ver con la felicidad, ¿verdad? El trayecto hasta esas metas a menudo no resulta demasiado agradable: las horas interminables, el estrés acumulado, las cargas sobre nuestra salud y sobre nuestro tiempo… Invertimos tanto de nosotros mismos que no queda nada con qué disfrutar.

¿Y qué pasa con esas cimas por alcanzar? ¿Qué cimas? Siempre hay otra cima tras la última cima, ¿verdad? Nunca es suficiente.

Y aún así, el mundo insiste en vendernos la idea de que éxito es lo mismo que felicidad.

Las personas auténticamente felices, por el contrario, se sienten satisfechas como están; no podría ser de ninguna otra manera, ya que eso implicaría echar algo de menos y que, por lo tanto, no ser felices. Las personas felices no necesitan participar en esa constante competición por lo mejor y lo mayor. Dependiendo de lo que cada uno de ellos entienda por felicidad, disfrutar de la vida y sentirse satisfechos ya representa un gran éxito.

Es cierto que algunas personas incluyen el éxito dentro de su definición de felicidad. Están en su derecho. La felicidad es un concepto muy subjetivo. La única pregunta que deben entonces plantearse es cuánto éxito necesitan alcanzar para sentir que han alcanzado el éxito y que ya se pueden sentir felices.

Así que empecemos a llamar a las cosas por sus verdaderos nombres. El éxito es una cosa. La felicidad es algo distinto. Y no tienen por qué ir juntos

La próxima vez que alguien os diga que para ser felices debéis tener éxito, preguntaros qué queréis VOSOTROS de la vida. Al fin y al cabo, solo vosotros podéis responder a esa pregunta. Y si vuestra respuesta es tener éxito, no lo dudéis, id a por él con todas las fuerzas. Pero no digáis que estáis buscando la felicidad. Sed sinceros con vosotros mismos.

Hagáis lo que hagáis, disfrutad de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

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