El ser humano – un modelo humanológico

El presente artículo presenta una versión resumida de la teoría desarrollada por la humanóloga internacional Jessica J. Lockhart sobre los elementos básicos que constituyen el ser humano. Se basa en su interpretación y comprensión del conocimiento extraído de disciplinas tales como la psicología, la filosofía, el coaching y otras, además de en sus propias investigaciones y observaciones. El modelo, increíblemente completo en su simplicidad, ofrece un marco absoluto para comprender al ser humano, sus relaciones con los demás y con el mundo que le rodea.

Los cuatro elementos básicos de cualquier ser humano son:

  • la esfera personal,
  • una esencia personal* singular, intransferible e inmutable,
  • las creencias, y
  • su propia visión personal del mundo.

A continuación explicamos brevemente cada uno de los elementos que constituyen el ser humano según este modelo.

La esfera personal: hace referencia al conjunto de intangibles que pertenecen a cada ser humano; a todo lo que es suyo y no pueden entregar a otra persona, ni nadie les puede quitar. La esfera personal de un ser humano atesora sus pensamientos, sus sentimientos, sus creencias, sus miedos, sus deseos, sus sueños, sus ideas, sus opiniones, sus actitudes, sus recuerdos, etcétera. Todo aquello sobre lo que pueden hablar pero no dar físicamente a otra persona. La esfera personal se suele representar en forma de burbuja o círculo que rodea a la persona y ada ser humano tiene la su propia.

Nadie puede entrar o invadir la esfera de otra persona. Todo lo que se almacena en una esfera personal fue colocado allí en origen por la persona a quien pertenece dicha esfera y solo ella puede sacar o eliminar cualquiera de sus elementos.

Las esferas personales de los seres humanos contienen todos los demás elementos que hacen humanas a las personas. Incluyen, además de los intangibles arriba citados, la esencia personal, las creencias y la visión del mundo.

Cuando otras personas intentan penetrar en la esfera personal de otro ser humano, pueden llegar a sentir frustración por lo imposible de la tarea. Sin embargo, los hay que dedican muchas horas de sus vidas a intentar conseguirlo. Cuando alguien siente que otra persona está intentando introducirse en su esfera personal, se puede sentir molesta, incómoda o irritada y resentida. Cualquier intento por conseguir que otro ser humano sienta, piense, tema, desee o se abstenga de algo son intentos de invadir la esfera personal de ese ser humano.

Solo el dueño de una esfera personal puede introducir algo en su interior. Este proceso se convierte en inconsciente durante la infancia. Ser conscientes de los procesos que llevan a cabo las personas para introducir o sacar algo de su esfera constituye un descubrimiento y un progreso claves en el desarrollo de los seres humanos.

Comprender esta verdad básica humana puede ayudar a reducir drásticamente la cantidad de conflicto entre personas. Nadie puede introducir nada en la esfera de otra persona. Nadie puede realmente hacer que otra persona sienta, crea o piense nada. Nadie puede influir realmente en la esfera de otra persona en ese sentido. Solo ayudando a la otra persona a ver otras opciones entre las que pueda elegir para su propia esfera se podrá producir un auténtico cambio.

La esencia personal: Al nacer, los seres humanos carecen de opiniones, creencias, temores y prejuicios. Todos venimos al mundo como una tabla en blanco en la que escribiremos nuestra propia visión del mundo. Nuestras experiencias y aprendizajes influirán sin duda en cómo lo veamos. Pero por debajo de todo ello hay algo que ya nos distingue de los demás desde el instante mismo de nacer: la esencia personal.

Los gemelos idénticos presentan personalidades diferenciadas al nacer, antes de que se haya podido producir ningún aprendizaje ni desarrollo. Se debe a que sus esencias personales únicas les confieren aquello que les distinguen. La esencia personal es la conceptualización de nuestra naturaleza más profunda. Dentro de esta teoría humanológica, la esencia personal representa el concepto que mejor describe qué somos cuando se nos extrae todo sentimiento, todo pensamiento, el propio cuerpo; es aquello que observa al ser humano pensar. La esencia personal permanece inmutable a lo largo de toda la vida y es el motivo que explica esos sentimientos repentinos que nos embargan a veces al ver a una persona por primera vez, tanto sentimientos positivos como negativos. Se debe a la compatibilidad o no de la esencia personal de ese ser humano con la nuestra propia. Además, los seres humanos se encuentran en su estado más puro de esencia personal cuando se encuentran en el estado de flujo o la zona descrita por el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, ese estado en el que los seres humanos están tan absortos por la actividad que están desempeñando que el mundo a su alrededor parece desvanecerse, el tiempo parece desaparecer y lo único que existe es la actividad en cuestión y el ser que la realiza. En el estado de flujo, los seres humanos están inmersos en su esencia personal.

La esencia personal constituye la base sobre la que se construye el ser humano. Influye a todo lo demás y transmite a cada persona su naturaleza singular e única.

Todo lo que se encuentra por encima de la esencia personal en la ilustración de más arriba constituye la personalidad del ser humano. Las personalidades pueden cambiar según aprendemos y crecemos. La esencia personal siempre permanece inalterable.

Las creencias: Las creencias se construyen a partir de la interpretación que hace una persona de los acontecimientos y del mundo que le rodea basándose en sus experiencias previas acumuladas. Constituyen los cimientos del ser humano. Unas creencias sólidas constituyen unos cimientos sólidos. Muchas de esas creencias se establecen en la infancia y están tan bien asimiladas por la persona que llegan a convertirse en creencias inconscientes.

Las creencias afectan completamente a la manera que un ser humano vive su vida. Si una persona cree, por ejemplo, que los demás son malvados, sus relaciones estarán directamente sesgadas por esa creencia.

Las creencias pueden cambiar con el tiempo. Como forman parte de la esfera personal de los seres humanos, para ser sustituidas por otras creencias, deberá ser la persona quién efectúe el cambio. Cuando una persona cuestiona una de sus creencias, tal vez sienta cierta inseguridad. Cuando cuestiona tres o más creencias simultáneamente, puede llegar a entrar en situación de crisis.

Las creencias se construyen sobre la esencia personal del ser humano y se ven afectadas por ella en su origen.

Las creencias guían las acciones de las personas y determinan el resto de los elementos de su esfera personal. Por consiguiente, si una persona tiene una cierta creencia en algún campo, afectará a sus sentimientos y pensamientos sobre el mismo. Las creencias afectan a todo lo demás y tienen como resultado nuestra visión del mundo única y personal.

Visión del mundo: cada ser humano percibe el mundo de una manera única y singular por sus experiencias y creencias. Así, si una persona tiene por ejemplo miedo a algo, tal vez perciba la realidad de una manera un poco diferente a cómo la perciba alguien que no comparta ese miedo. La visión del mundo está directamente basada en las creencias de la persona y esas creencias, a su vez, se nutren de nuestra manera de ver el mundo. Se trata de un bucle sin fin.

Una visión del mundo limitada por disponer de poca experiencia permite, según explica el modelo, percibir pocas opciones y disponer de unas perspectivas limitadas. A mayor y más amplia visión del mundo, mayor y más amplio será  el abanico de posibilidades que la persona pueda percibir.

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Aunque la realidad es como es, los seres humanos solo la pueden percibir a través de su esfera personal y su visión del mundo. Por consiguiente, no hay dos personas que la vean exactamente igual. Esto tiene como resultado muchos conflictos y malos entendidos. Comprender y aplicar este modelo podría por tanto ayudar a la comunicación y al desarrollo de los seres humanos.

* La esencia personal fue descubierta y descrita por primera vez por la humanóloga Jessica J. Lockhart en 2015. En la actualidad dispone de un método para ayudar a las personas a identificar su esencia personal.

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Las historias inacabadas impiden avanzar

Bastantes de mis clientes se quejan de que se sienten atascados; que tienen la impresión que sus vidas no están avanzando. Juntos estudiamos las posibles causas, que pueden ser muchas, y con frecuencia descubrimos que se sienten así porque han desarrollado el hábito de empezar muchas cosas nuevas pero pocas veces terminarlas.  A veces, tener demasiadas cosas que hacer o demasiados planes nos puede llevar a no terminarlos realmente.  Cuando eso ocurre, permanecen abandonados pero pendientes en nuestras mentes y crean una sensación de aglomeración o congestión que nos puede bloquear y evitar nuestra evolución.

La acumulación de asuntos sin terminar en nuestra mente se convierte en una carga invisible sobre nuestras capacidades. Incluso aunque subconscientemente sepamos que están por terminar, seguiremos buscando nuevos asuntos en que ocuparnos.

Pregúntate cuántos asuntos sin terminar se ocultan en lo más profundo de tu cerebro. ¿Tienes estudios por acabar, tareas pendientes, compromisos sin concluir? ¿Tienes la impresión de que no hay suficientes horas en un día para hacerlo todo? ¿Sientes que te superan?

Esta es la forma de manejarlos:

  1. Prepara una lista con todos los asuntos sin terminar.
  2. Junto a cada uno, escribe “sí” en caso de que aún desees terminarlo y “no” si prefieres abandonarlo o dejarlo para siempre.
  3. Acepta que la lista de los asuntos “no” representa todos los planes, tareas y actividades que NO vas a continuar y que hoy decides abandonar.
  4. Retoma la lista de asuntos “sí.” Elige uno, el que sea, para que se convierta en el primero que vas a retomar Y terminar. Plantéate una fecha límite realista para su conclusión.
  5. Dedícate a terminar ese asunto hasta ahora inacabado para la fecha que hayas marcado. Céntrate solo en ese asunto hasta que esté terminado.
  6. Vuelve a la lista de asuntos “sí.” Elige el siguiente que quieres terminar y continúa por la lista hasta terminarla.
  7. No te embarques ni aceptes nuevas actividades o tareas hasta que tu lista actual de asuntos “sí” esté vacía.

Aunque para los seres humanos el compromiso es muy importante, a veces queremos hacer demasiado por diferentes motivos. Sintiéndonos comprometidos, aceptamos cosas que realmente no queremos o que, aunque en ese momento nos interesan, luego dejan de hacerlo. Aprende a decir que no y a terminar lo que comienzas, una cosa después de otra. Tu vida será mucho más cómoda y fluirá con mayor rapidez y facilidad.

A la par que se reduce la lista de asuntos pendientes se reducirá tu sensación de encontrarte atollado y sobrecogido. Al mismo ritmo que desaparezcan los asuntos de tu lista desaparecerán tu falta de energía y empuje. Pruébalo una vez y nunca más dejarás que tu lista crezca.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

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Hoy me amo más

Hace unos días estaba charlando con algunos de mis clientes durante un taller. Comentábamos posibles maneras de aprender a querernos mejor. El tema suscitó tanto interés que he decidido compartir aquí contigo las ideas que les di. Úsalas todas o solo algunas, con total libertad. Aunque provocan un efecto acumulado, también se pueden utilizar una cada vez. Disfruta de quererte más a partir de ahora.

Alábate

Toma un pedazo de papel y, por una vez, haz el esfuerzo de definir que TE GUSTA de ti como ser humano, en lugar de buscar aquello que crees que debes cambiar/mejorar. Identifica 3 aspectos que te gustan en cada uno de estos terrenos:

físico – define 3 cosas que te gusten de tu cuerpo, incluyendo cosas como tu rostro, tu cabello, tu forma de caminar, tu altura, tu postura… lo que sea .

sentimental – define 3 características tuyas que te gusten: generosidad, esfuerzo, sensibilidad… lo que sea.

capacidades – define 3 destrezas que tienes y te gustan: buena escritura, buena capacidad de organización, aprendes rápido… lo que sea.

Cada mañana después de desayunar y cada noche antes de acostarte, mírate en el espejo, búscate en lo profundo de tu mirada y recuérdate esas 9 características tuyas que sí te gustan. Alábalas. Alábate por tenerlas. Recuerda que hay POR LO MENOS 9 cosas en ti que sí te gustan. Celébralas.

Tal vez te resulte difícil, sobre todo al principio, ya que estamos acostumbrados a hacer justamente lo contrario, a buscar los fallos, los defectos y demás. Pero inténtalo. Date un respiro e intenta verte con justicia; deja de buscar SOLO lo malo que hay en ti y comienza a buscar y alabar lo BUENO.

Identifica y mejora tu modelo. 

Antes de nada, pregúntate quién fue tu maestro. ¿De quién aprendiste a amarte como ser humano? ¿Lo aprendiste de tus padres? ¿De alguna amistad? La mayoría de nosotros aprendemos imitando modelos, aunque sea de manera inconsciente. Una vez identifiques de quién aprendiste, pregúntate si te gusta cómo se quería esa persona. ¿Es ese el tipo de amor que quieres darte? Si lo es, ¿puedes mejorar el mecanismo? Si no lo es, ¿no puedes encontrar un modelo mejor al que imitar? El modelo no tiene por qué ser una persona que conozcas; también podría tratarse de un personaje en un libro o en una película. Sí, ya sé que entonces tal vez no sean “reales,” pero aún así estarán personificando el tipo de amor que deseas darte. Céntrate en eso y aprende qué es lo que hacen para transmitir ese amor. Al fin y al cabo, tú solo quieres aprender a quererte mejor.

Cambia tus “sí peros”

Si eres como muchas otras personas, tu mente de inmediato buscará algún tipo de fallo en ti para contrarrestar cualquier comentario positivo que puedas recibir. Por ejemplo, si alguien dice algo agradable sobre tu cabello o sobre tu ropa hoy, tu mente de inmediato puede recordarte que… “sí, pero aunque hoy haya quedado decente, suele estar horrible,” o “sí, pero mira mi nariz; ni el mejor corte de pelo del mundo podría ocultar esa cosa tan fea en mi cara,” o algo parecido. ¿Te suena familiar?

Te desafío a que conviertas tus “sí peros” en lo contrario. Cada vez que escuches O PIENSES algo negativo sobre ti, intenta realizar un esfuerzo consciente y di, piensa o repite un “sí, pero” en sentido positivo. Ejemplo: piensas, “¡qué horrible me ha quedado hoy el cabello!” (algo que normalmente te haría sentir mal durante un tiempo desde que el pensamiento cruza tu mente.) Esta vez quiero que te contestes “sí pero” de una manera positiva… “sí, pero creo que el maquillaje me ha quedado pasable,” o “sí, pero el tono de mi camiseta queda bien con el de mi piel,” o cualquier otra cosa que termine ese proceso mental con una nota positiva.

Nuestros cerebros siguen las rutas establecidas. Creemos nuestras nuevas rutas.

Valora tus acciones.

Si ya comenzaste a aplicar la primera recomendación, ya deberías estar valorando 9 cosas positivas en ti. Ahora quiero que también sientas gratitud. Cada noche, antes de dormir, piensa en 3 cosas que hayas hecho bien ese día. Valora tu trabajo o tu contribución. Celebra haber hecho lo que hiciste y felicítate por ello. Siente gratitud por todo aquello que te llevó a poder ser capaz de hacer lo que hiciste. Siente gratitud por las personas que lo hicieron posible, por tus destrezas, conocimiento o habilidades, por haber estado en el sitio correcto, por haber decidido hacer lo que fuera que hiciste… Siente gratitud por ser quien eres. La gratitud es un sentimiento muy poderoso que lleva a nuestros cerebros a liberar dopamina, una sustancia que reduce la ansiedad, mejora el estado de ánimo y aumenta los niveles de energía y motivación.

Regálate esperanza.

Otra herramienta, pequeña pero poderosa, para querernos mejor es regalarnos esperanza. Por las noches, después de sentir gratitud por lo que hayas hecho, date permiso para soñar. Y no me refiero dormido. Antes de dejarte arrastrar a los brazos de Morfeo pero una vez ya estés en la cama, quiero que sueñes despierto. La única regla que te propongo es que los sueños sean positivos. Si hay algún pensamiento negativo que intenta entrar en tu mente, haz el esfuerzo consciente de sustituirlo y volver a tus ensoñaciones alegres. Imagina las cosas buenas que te van a ocurrir mañana o dentro de una semana. Visualiza tus sueños. Imagínalos con gran detalle y con la diversión de un artista que está creando un mundo mágico. Permítete a ti mismo disfrutar de la sensación agradable; después de todo, solo está en tu imaginación. Aunque… ¡tu cerebro eso no lo sabe! Cuando hacemos el esfuerzo consciente de imaginar e intentar experimentar sentimientos felices, nuestro cerebro se cree el “sueño” y comienza a liberar productos químicos en nuestra corriente sanguínea que nos hacen sentir bien: endorfinas, oxitocinas, etc. Como consecuencia, nuestros cuerpos se relajan y no solo podemos dormir mejor, lo que ya de por sí es un importante regalo, sino que además nuestro cerebro descubre una vez más nuevos caminos hacia sensaciones felices. Considera este tiempo un regalo que te haces. No soñamos despiertos para crear una nueva realidad; ese no es el poder que estamos intentando utilizar. El objetivo es disfrutar de un rato agradable y lleno de esperanza, que permita a nuestras mentes desconectar y hacernos sentir bien con la vida.

Estos cinco sencillos ejercicios te ayudarán de manera gradual a quererte mejor. Si te quieres mejor, comenzarás a tener mejores sentimientos respecto a tu persona y, como consecuencia, respecto al mundo. Pronto todo irá mejor en general. Después de todo, no podemos cambiar el mundo sin cambiarnos primero a nosotros mismos.

Elige el tipo de vida que quieres vivir. Elige quererte primero y los demás verán ese amor en ti.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

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