¿Qué estás sintiendo realmente?

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Con frecuencia, la gente parece pensar que el placer, la alegría y la felicidad son términos intercambiables porque significan algo más o menos parecido. La frontera que los separa es un poco turbia y eso provoca que a veces usemos uno de esos términos cuando en realidad nos referimos a uno de los otros dos. Hay muchas personas que se consideran felices cuando lo que están sintiendo es placer o alegría. Veamos qué significan realmente estas palabras…

  • El placer y la alegría son temporales, momentáneos. Los sientes y desaparecen. La felicidad es más duradera.
  • El placer es físico; se percibe a través de los sentidos.
  • Alegría es lo que sientes cuando algo te hace sonreír o reír.
  • En mi opinión, la felicidad incluye momentos de alegría y momentos de placer. La alegría no tiene por qué ir acompañada de placer o felicidad. El placer no tiene por qué ir acompañado de alegría o felicidad.
  • No se puede sentir alegría y tristeza a la vez pero sí se puede estar feliz y triste a la vez. Un ejemplo sería cuando nos sentimos felices en nuestras vidas pero una película triste nos hace sentir tristeza momentánea al verla. Seguimos siendo personas felices con un momento de tristeza.
  • Se puede sentir placer aún estando tristes. Se puede sentir placer aún sintiéndonos infelices.
  • Sí, se puede sentir placer y alegría a la vez.
  • La felicidad es una generalización: soy feliz. El placer y la alegría es lo que sentimos en ciertos momentos. Siento placer. Siento alegría. (Cuando decimos que una persona es alegre solemos referirnos a alguien que encuentra muchos momentos de alegría en su vida.)
  • La felicidad está hecha de muchas cosas diferentes: alegría, placer, satisfacción, realización, esperanza, expectativa, paz, aceptación… La alegría y el placer son lo que son.

Por ello, cuando hablo de felicidad en mis talleres, en mis presentaciones o en mis publicaciones, es de esa felicidad que estoy hablando. No me refiero a tener momentos de alegría o de placer en la vida, sino a esa sensación general de bienestar, realización, satisfacción y paz.

Para mí, tristeza es el antónimo de alegría, no de felicidad. Lo contrario a felicidad, en mi opinión, es depresión o desesperanza.

Es muy importante que seamos capaces de expresar nuestros auténticos sentimientos al establecer o negociar una relación de cualquier tipo. ¿Cómo podemos pedir que nos den algo si ni siquiera le podemos poner nombre? Imagínate que quieres ser feliz pero solo pides momentos de alegría o de placer. Acabarás sintiéndote más vacío y menos satisfecho a largo plazo porque una vez la alegría y el placer terminen seguirás sintiendo falta de felicidad.

Así que piensa acerca de tus sentimientos y cómo los expresas. Usa tus palabras con cuidado para asegurarte de que obtienes lo que en realidad quieres y no otra cosa.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


¿Cómo te presentas?

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Cuando alguien me pregunta quién soy, puedo responder de muchas maneras diferentes…

  • Soy Jessica.
  • Soy escritora.
  • Soy coach.
  • Soy un ser humano.
  • Soy madre, soy mujer…

Y siempre estaré contando una verdad a medias porque soy todo eso y mucho más. Dependiendo en quién esté haciendo la pregunta y las circunstancias que nos rodeen, tal vez elija una respuesta u otra. Por ejemplo, si quien me lo pregunta es un posible cliente, está claro que no responderé “soy una madre,” aunque esa sí sería mis respuesta si quien preguntara fuese el jefe de estudios del colegio.

Qué o quién soy no se limita a una única palabra ni a un puñado de ellas. Soy muchas cosas. Elijo mostrar o transmitir una o varias de ellas dependiendo de las circunstancias en las que me encuentre. Pero eso no significa que no sea las demás en ese momento. Las sigo siendo. Es tan solo que he elegido no compartirlas entonces. Eso significa que yo no soy las circunstancias que me rodean. Independientemente de cómo responda a esa pregunta, yo sigo siendo también todo lo demás.

A veces nos sentimos limitados y definidos por nuestras circunstancias: “soy un sintecho,” “soy pobre,” “soy depresivo.” El mero hecho de pronunciar esas palabras de alguna forma nos convierte en ellas. Cuando una persona dice “soy obesa,” está eligiendo esa definición cuando, en realidad, solo está mencionando las circunstancias en ese momento. Es persona es mucho más que “obesa.” Es mucho más que sus circunstancias.

Yo soy yo. Yo no soy mis circunstancias. Cuando me presento al mundo, siempre intento reflejar qué soy, no mis circunstancias. Si quiero hablar de mis circunstancias, siempre puedo decir algo parecido a… “En este momento tengo sobrepeso,” “en la actualidad padezco alguna enfermedad,” “ahora mismo no tengo dirección,”  en lugar de “soy obesa,” “soy un enfermo,” “soy un sintecho.”

Soy… refleja quiénes somos, no cómo nos sentimos o cómo nos vemos. Así que la próxima vez que te vayas a presentar, ten cuidado. Recuerda que de quien estás hablando es de ti 🙂

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


La felicidad…

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Para ti, ¿qué es la felicidad? ¿Se trata de ausencia de tristeza? ¿Es cuestión de reírse mucho? ¿O dirías que la felicidad es estar en paz contigo mismo y con el mundo?

Felicidad es algo que significa cosas distintas para cada uno. Todas sus definiciones son válidas y no existe ningún tipo de “felicidad mala.”

Lo único que importa es ser feliz. Creo firmemente que nacemos para ser felices (sea lo que sea que eso signifique para cada uno.)  Sin embargo, muchos de nosotros crecemos con la creencia de que está mal ser felices. ¿Cuántas personas conoces que creen que les va a pasar algo malo porque “se sienten demasiado bien” o “todo es demasiado bueno para ser verdad”? En algunas culturas más que en otras, demostrar felicidad abiertamente es incluso una pequeña grosería. No te rías tan alto, no sonrías tanto o de forma tan abierta, no presumas de lo bien que te van las cosas… ¡Eso sí que es triste!

Nos hemos acostumbrado a quejarnos y a buscar decepciones y se nos ha olvidado disfrutar y celebrar. Es tan normal para nosotros lamentarnos por lo que no tenemos que dejamos de sentirnos felices por lo que sí tenemos.

Cuando los niños son bastante pequeños, hasta una edad de aproximadamente cuatro años, cada día, cada momento constituye para ellos una oportunidad de disfrutar y ser felices. Cada mañana, al despertarse, los niños encaran el mundo con un gran optimismo y con la certeza de que el día va a llegar cargado de aventuras, diversión y nuevos descubrimientos. Hasta que empiezan a aprender eso de “vuelve a poner los pies sobre el suelo,” “baja de las nubes.”

Yo defiendo que la vida sigue siendo ese lugar feliz lleno de felicidad… si nos damos permiso para encontrarla y experimentarla. Cada día te llega con algo nuevo. Cómo te lo tomes será lo que te haga feliz o no. Cada día es una promesa de nuevas aventuras y nuevos momentos e instantes. Si decides disfrutarlos o dejar que pasen depende de ti.

De una forma u otra muchos de nosotros nos negamos el permiso a ser felices. Siento lástima por esas personas que no se lo dan. La vida es un lugar muchísimo mejor, más agradable y más feliz cuando nos damos permiso para disfrutarlo y ser felices. Recuerda, solo es cuestión de elegir… y eliges tú.

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com