¿Cómo se mide el éxito?

Al final, ¿qué es lo que quieres? ¿Cómo mides si has tenido éxito? ¿Qué ocurriría si comenzáramos a medir el éxito por el número de momentos felices que tuviéramos al día? Plantéate esta pregunta: ¿estoy feliz en este momento? ¿Cuántas veces al día puedes responder que sí?

Una persona me contaba ayer que tienen 8 coches y está siempre sufriendo porque su mantenimiento resulta tan caro. ¿Cuántos de esos coches puede conducir a la vez? Sí, es cierto que puede conducir uno hoy y mañana otro pero solo puede viajar en uno de ellos a la vez. Solía creer que tenía éxito porque poseía 8 coches. Hoy esos 8 coches representan una carga y un problema en muchos momentos. Y por eso ya no disfruta tanto teniéndolos. Los coches representan infelicidad e insatisfacción con mayor frecuencia de la que representan felicidad y éxito.

Conozco a muchos altos ejecutivos y muchas personas en diferentes negocios y empresas. Se les consideran gente de éxito porque tienen dinero o porque tienen cierta fama. Pero cuando charlan conmigo suelen comentar que no tienen tiempo para ser felices. O que, aunque ya no disfrutan de lo que hacen como antes necesitan seguir haciéndolo para mantener su nivel actual.

Conozco artistas que solo son felices cuando están creando arte. ¿Y el resto del tiempo?

Conozco atletas que solo sienten que tienen éxito cuando lo están haciendo bien en su respectivo deporte. ¿Y el resto del tiempo?

Personalmente creo que tener éxito y ser felices son sinónimos. Creo que el éxito se mide midiendo la felicidad. ¿Cómo se puede tener éxito y ser infeliz a la vez? Incluso si tienes éxito y esa sensación te hace estar feliz, ¿cómo te sientes durante el resto del tiempo?

Mide tu nivel de éxito preguntándote cómo te sientes varias veces al día. ¿Cuántas de ellas te sientes feliz?

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


La vida es mejor con una sonrisa

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Siempre he creído que sonreír es bueno. Incluso en países tan opuestos a la sonrisa como Polonia y Rusia debido a su cultura e historia, mis sonrisas habitualmente producen respuestas más agradables por parte de los habitantes locales.

Dándome cuenta de esto, recientemente he comenzado a sonreír incluso más.

Pero no me malinterpretes. No sonrío solo con la boca. Sonrío con toda mi alma y todo mi cuerpo. De verdad que me siento más feliz y mejor por dentro cuando sonrío a los demás.

Ahora recibo y me acerco a los demás con una sonrisa y la respuesta que estoy recibiendo es fascinante.

Mi sonrisa les dice que estoy dispuesta a que me gusten, que estoy abierta a que mantengamos algún tipo de relación sin importar lo breve que sea.

La mayoría de la gente me responde con calidez. Y si hay quien no lo hace, yo me siento tan en paz con el mundo y conmigo misma, que realmente no importa tanto.

¿Y quieres saber otra cosa? Sonreír no cuesta. En ningún sentido del término.

Yo elijo sonreír 🙂 ¿Y tú?

Disfruta de la vida… de toda ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


¿Qué ocurre si no quieren?

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Mis hijos no quieren recoger lo que desordenan. Mi marido no quiere salir los fines de semana. Mis amigos no quieren hacer lo que me apetece a mí… ¿Qué debemos hacer en esos casos?

Tal y como yo lo veo, tienes dos opciones. Puedes hacer lo que quieras tú o puedes hacer lo que quieren los demás.

Si eliges hacer lo que quieres, hazlo y deja que sean los demás los que se enfrenten a sus propias decisiones. Si tú decides hacer lo que quieres: recoger, ir al cine, tomar un cierto plato para cenar… y después te pasas las horas sintiéndote culpable o lamentándote porque los demás no se han querido unir a ti, te estarás saboteando a ti mismo. Si eliges hacer lo que quieren los demás, acepta las consecuencias de tu decisión. ¡Lo elegiste tú!

Déjame que te dé un ejemplo:

Quiero que mis hijos recojan la cocina después de cenar. Según mi visión del mundo, una cocina recogida es cómo debería estar y realmente me disgustan las que no lo están. Según mi visión del mundo, los hijos deben recoger para ayudar a sus madres. Puedo pasar horas sufriendo porque no lo hacen (o porque no lo hacen como a mí me gustaría); puedo pasar horas sintiéndome molesta, presionándoles o sintiéndome frustrada. Puedo esperar y esperar y mientras tanto pelearme o discutir con ellos. Puedo incluso “obligarles” a hacerlo y tener una gran pelea que me consuma toda la energía. Curiosamente, eso tampoco hará que me sienta mejor. Me siento mal porque no “les importo lo suficiente” para recoger o porque necesito gritarles para que reaccionen.

Esa es la historia que me cuento a mí misma. Yo tengo derecho a sentirme enfadada, dolida, molesta, frustrada, airada o triste porque no les “importo lo suficiente,” porque no me obedecen de inmediato o porque no me respetan.

La realidad es que a ellos les importa un bledo que la cocina esté recogida o no. Que lo esté es mi película, no la suya. Yo soy quien la quiere recogida. Las cocinas recogidas y ordenadas forman parte de mi visión del mundo, no de las suyas.

Yo puedo elegir hacer lo que ellos quieren y dejar la cocina desordenada. Eso me hace sufrir porque no me gusta nada.

Por lo tanto mi decisión es recoger la cocina yo misma. Sí, es más trabajo para mí. Sí, me gustaría que me ayudaran y compartieran mi visión del mundo. Sí, me encantaría que les gustaran las cocinas ordenadas. Pero la verdad es que lo hago por mí misma. Y una vez está hecho la miro y me siento bien.

Esa es mi elección. Disfruto de las cocinas ordenadas, me gustan, así que la recojo. Y mis hijos no tienen nada que ver con mi decisión, ni en un sentido ni en otro. Es mi propia decisión.

Cada vez que te encuentres en una decisión como esta en la que tú quieres algo y los demás quieren otra cosa, define cuál es la realidad. Una vez elimines todas las interpretaciones e historias y te quedes con la realidad desnuda, elige qué quieres pero aceptando que, aunque tú tienes tu visión del mundo, los demás también tienen las suyas 🙂

Disfruta de la vida… de toda ella

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com