El éxito y la felicidad no son lo mismo

Durante muchos años nos han contado historias de personas de éxito que parecen felices y satisfechas y eso ha difundido la creencia de que el éxito y la felicidad van de la mano. Algunos gurús, coaches, mentores y líderes promueven el éxito como camino certero a la felicidad. Si buscáis en los medios de comunicación y encontraréis cientos de anuncios que ofrecen a la gente diferentes caminos al éxito. La mayoría de ellos también implican que el éxito, que es la meta, incluye la felicidad como parte de su recompensa e incluso van tan lejos como para prometer felicidad como subproducto del éxito.

Al crecer se nos dice que alcanzar metas, especialmente las más elevadas, nos hará felices. Consigue las mejores notas, gradúate de las mejores universidades, obtén los mejores trabajos… Y nos lanzamos de cabeza a perseguir esos objetivos. ¿Cuántos de vosotros REALMENTE os habéis sentido felices haciéndolo? ¿Cuántos habéis sentido alivio en lugar de felicidad al llegar a la meta? ¿Cuántos de vosotros os habéis sentido DE VERDAD satisfechos al sacar las mejores notas, graduaros de la universidad y obtener los mejores puestos de trabajo? ¿Y cuánto os ha durado la satisfacción?

Alcanzamos una meta y de inmediato nos marcamos la próxima en una carrera interminable por obtener siempre lo mejor y lo mayor. Queremos tener éxito. Queremos llegar a la cima. Pero no nos engañemos. Eso no tiene nada que ver con la felicidad, ¿verdad? El trayecto hasta esas metas a menudo no resulta demasiado agradable: las horas interminables, el estrés acumulado, las cargas sobre nuestra salud y sobre nuestro tiempo… Invertimos tanto de nosotros mismos que no queda nada con qué disfrutar.

¿Y qué pasa con esas cimas por alcanzar? ¿Qué cimas? Siempre hay otra cima tras la última cima, ¿verdad? Nunca es suficiente.

Y aún así, el mundo insiste en vendernos la idea de que éxito es lo mismo que felicidad.

Las personas auténticamente felices, por el contrario, se sienten satisfechas como están; no podría ser de ninguna otra manera, ya que eso implicaría echar algo de menos y que, por lo tanto, no ser felices. Las personas felices no necesitan participar en esa constante competición por lo mejor y lo mayor. Dependiendo de lo que cada uno de ellos entienda por felicidad, disfrutar de la vida y sentirse satisfechos ya representa un gran éxito.

Es cierto que algunas personas incluyen el éxito dentro de su definición de felicidad. Están en su derecho. La felicidad es un concepto muy subjetivo. La única pregunta que deben entonces plantearse es cuánto éxito necesitan alcanzar para sentir que han alcanzado el éxito y que ya se pueden sentir felices.

Así que empecemos a llamar a las cosas por sus verdaderos nombres. El éxito es una cosa. La felicidad es algo distinto. Y no tienen por qué ir juntos

La próxima vez que alguien os diga que para ser felices debéis tener éxito, preguntaros qué queréis VOSOTROS de la vida. Al fin y al cabo, solo vosotros podéis responder a esa pregunta. Y si vuestra respuesta es tener éxito, no lo dudéis, id a por él con todas las fuerzas. Pero no digáis que estáis buscando la felicidad. Sed sinceros con vosotros mismos.

Hagáis lo que hagáis, disfrutad de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

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¿Realmente quieres cambiar?

¿Cuánto tiempo te ha costado convertirte en la persona que eres hoy? ¿Veinte, treinta, cincuenta años? ¿!Y de verdad esperas que un coach o mentor te ayude a cambiar de la noche a la mañana como por arte de magia?! 😳

Déjame que te diga cómo veo yo la situación…

  • SÍ te puedes convertir en otra persona si inviertes un poco de tiempo y esfuerzo en transformar la persona que eres hoy en la persona en quien te quieres convertir. Yo lo veo una y otra vez con mis propios clientes. En solo una sesión hay muchas cosas nuevas en ellos, nuevas formas de ver la vida y de entender sus circunstancias, lo que les lleva a cambiar su realidad. Por eso sé que es posible.
  • Tú eres quien eres sin haberlo elegido. Tu viaje hasta convertirte en quien eres ha sido principalmente inconsciente. Te has limitado a acumular experiencias y a aprender de ellas, no porque las hubieras elegido, sino porque la vida te las dio. Pero eso puede cambiar ahora. Ahora eres consciente de que puedes elegir. Al elegir de manera consciente, y planificar y ejecutar de forma consciente el siguiente tramo de tu trayecto de vida, tomas el control de tu propia transformación.
  • Existen herramientas específicas para ayudarte en tu transformación. Los auténticos profesionales te aportarán las herramientas que realmente necesites. Un verdadero humanólogo e incluso a veces un coach, un orientador o un mentor, te ofrecerán diferentes técnicas, estrategias, métodos y enfoques que te ayuden a diseñar un plan maestro y a definir los pasos que debes dar. Es como aprender matemáticas; unos pocos, muy pocos, son capaces de aprender sin ayuda. La mayoría necesitamos un profesor. Conocerse a uno mismo e ir más allá de lo obvio también implica un proceso de aprendizaje. Si estás dispuesto a contratar a un entrenador para cuidar de forma adecuada tu cuerpo, a un dietista para que te enseñe a comer de manera que te beneficie y te aporte salud, o a un decorador para que te muestre cómo decorar o utilizar tu espacio de una manera bella, ¿por qué te muestras tan reticente a contratar a un profesional para que te ayude a convertirte en el TÚ que realmente quieres ser?
  • Debes hacer el trabajo. Todos esos profesionales te pueden dar las herramientas para ayudarte a diseñar tu viaje pero solo tú eres capaz de utilizarlas y recorrer realmente el camino. Ningún profesional puede hacer eso por ti. Una vez más, es como el entrenador de un gimnasio: te puede mostrar los ejercicios pero no los puede hacer por ti.

Entonces, ¿estás dispuesto a cambiar realmente? ¿De verdad quieres comprometerte con el proceso que te transformará y te hará crecer? ¿Estás dispuesto a hacer lo que es necesario? Si es así, ¿a qué esperas? ¡Adelante! Los pasos que des ahora serán ya pasos adelantados.

¡Y no te olvides de disfrutar del viaje! Recuerda lo que yo siempre digo, disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

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Juzgar a los demás

Me gustaría referirme a las grandes controversias que están surgiendo en muchos lugares del mundo respecto a la comunidad LGTB, la homosexualidad, el transgenerismo y otras orientaciones sexuales y contaros algunas de mis experiencias personales y profesionales en este terreno.

Muchas personas creen que la orientación sexual es cuestión de elección; que las personas eligen declararse homosexuales, transgénero, género no binario, pansexuales, asexuales o cualquier otro adjetivo con el solo objetivo de ser diferentes (!) o disfrutar de placeres sexuales “prohibidos” al resto de la humanidad. Por favor, permitidme que cuestione esas creencias. Como leeréis más abajo, cuento con mucha experiencia con miles de personas, de las cuales una gran cantidad tienen orientaciones sexuales diferentes. Si hay algo que todas esas personas “diferentes” tienen en común es el SUFRIMIENTO. Todas sufren. Sufren y mucho cuando se ven rechazas por los demás. Sufren cuando les atacan directamente. Sufren de soledad. Sufren de discriminación. Sufren por falta de comprensión.

Sin embargo, el primer sufrimiento que tienen en común todas esas personas es el provocado por dudar de sí mismas al intentar aceptarse como son. Aceptar su inclinación sexual con frecuencia provoca terribles luchas internas, dolor, auto-críticas y profundas incertidumbres. Ser diferentes de lo que la sociedad considera “normales” a menudo va de la mano de un cuestionamiento de la propia salud mental: ¿Soy un mal ser humano? ¿Estoy loco? ¿Soy una criatura extraña? ¿Merezco vivir? ¿Soy una aberración? ¿Debería morir por lo que siento? ¿Debería acabarlo todo? 

Muchas personas no son lo suficientemente valientes para enfrentarse a sí mismas y soportar el dolor porque para ello necesitarían casi poderes sobrenaturales.

Las personas críticas tienden a creer que la comunidad LGBT elige declararse especial con toda alegría y muy a la ligera. Mi experiencia me dice que cada salida del armario oculta ingentes cantidades de dolor.

Aceptar que somos diferentes en un mundo que defiende lo uniforme es una ruta muy difícil de seguir. Yo no puedo creer que nadie elija tanto sufrimiento si puede evitarlo de ALGUNA OTRA manera.

Déjame que te cuente mis historias…

Mi primer novio era gay. La primera vez que me topé con el concepto de la homosexualidad, tendría unos 14 ó 15 años y había empezado a salir con un chico alemán. Yo vivía en España. Nos habíamos conocido en su país y nos habíamos visto con bastante frecuencia aquel verano. Vino de vacaciones a mi casa en Navidad. Y fue entonces cuando me confesó que se sentía atraído por uno de los amigos que le presenté y que era homosexual. No entendía de qué me estaba hablando. Todavía era muy ingenua y no comprendía qué me estaba diciendo. Pero nos queríamos mucho de una manera dulce e inocente, así que me fui a buscar ayuda. Le pregunté a un psicólogo cómo me podía ayudar a ayudar a mi amigo. La respuesta fue que la orientación sexual es algo personal.

Mi noviete y yo seguimos siendo amigos durante muchos, muchos años. De hecho, aún lo somos. Nuestra amistad es tan sólida que podemos hablar sin prejuicios ni limitaciones.

Os puedo decir que él nunca eligió sufrir como lo hizo y todavía hoy aún lo hace.

Mi mejor amigo era gay. Curiosamente, un par de años después de salir con ese chico alemán, conocí a otro, aunque este último de la ciudad dónde yo vivía. Nos hicimos inseparables. Llegamos a estar más unidos que si fuéramos hermanos, con ese tipo de amistad que solo ocurre una o dos veces en la vida y dura para siempre. Estábamos tan unidos que, cuando le diagnosticaron VIH, solo su pareja y yo lo supimos durante muchos años, hasta que ya no se pudo ocultar más.

Os puedo decir que él nunca eligió sufrir como lo hizo.

Una persona muy cercana a mí es transgénero. Nació niña pero pronto se dio cuenta que había algo diferente en él. Un día, leyendo artículos en internet, encajaron todas las piezas y comprendió qué le ocurría: era un niño en el cuerpo equivocado. Aceptar un cambio de esa magnitud le provocó durante años un profundo dolor  y un enorme sufrimiento. Y todavía hoy recibe amenazas por haberse extirpado los pechos. Por lo que el dolor continúa.

Os puedo decir que nunca eligió sufrir como lo hizo y aún hoy lo hace.

Muchos de mis clientes se han planteado el suicidio. Si tener una orientación sexual diferente fuese algo tan fácil y divertido, no habría suicidios ni tratamientos en hospitales de salud mental para la comunidad LGTB!!! El sufrimiento es real y a menudo para toda la vida.

Mis clientes nunca eligieron sufrir como lo hicieron y como aún lo hacen hoy.

Qué he aprendido y me gustaría compartir aquí…

La comunidad LGTB tiene dos opciones: aceptarse a sí mismos como son u ocultarlo al resto del mundo y fingir durante todas sus vidas que son lo que no son.

Veo campañas y acciones dirigidas contra la comunidad LGTB por todo el mundo; oigo hablar de castigos, encarcelamientos, penas de muerte y otros abusos. ¿Todavía creéis que eligen sentir lo que sienten? ¿Todavía creéis que pueda haber alguien que sufra tanto por voluntad propia? ¿Todavía de verdad podéis creer que estos seres humanos lo hacen solo por diversión?

Soy humanóloga. Trabajo ayudando a las personas a enfocar y resolver sus problemas en cualquier aspecto de sus vidas. Una de las cosas que he aprendido después de tantos años trabajando con seres humanos es que TODOS QUEREMOS SER FELICES. Sin excepción. Es cierto que la felicidad puede significar conceptos diferentes para las diferentes personas pero no he conocido a ninguna persona, ni tan solo a una, que no haya querido ser feliz. Así que dejadme que cuestione vuestras creencias que dicen que la comunidad LGTB solo se quiere divertir. La cantidad de sufrimiento que tienen que soportar en sus vidas claramente refuta esas creencias.

La próxima vez que os permitáis juzgar a otra persona recordad, por favor, que no la conocéis realmente. Recordad que tiene sus propias historias; historias que vosotros no habéis vivido. Y que nadie elige sufrir tanto a no ser que no le quede otra opción.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

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