Lo que ves nunca es la persona completa


Hace algunos días, una  persona a quien quiero mucho me dijo que mi vida resulta tan increíble que hay mucha gente que cree que cuento mentiras o que solo estoy fanfarroneando o exagerando cuando hablo de ella. Esa misma persona me dijo que incluso algunos tienen la impresión de que mis hijos mienten cuando repiten algunas de mis historias. Desde entonces me he percatado en varias ocasiones que lo que estaba a punto de narrar podría ciertamente sonar un tanto fantasioso para algunas persona. Sin embargo, mi vida es de verdad singular. Déjame que te ofrezca algunos ejemplos:

  • Tengo seis hernias discales y  dos burbujas en la médula ósea. Como resultado, debería haber estado confinada a una silla de ruedas hace más de diez años. Muchas personas dicen que es imposible tener tantas lesiones en una sola espalda. Otras, incluyendo unos cuantos médicos, creen que es imposible seguir caminando con una degeneración tan importante. ¿Qué quieres que te diga? Las pruebas están ahí. Dispongo de todas las imágenes e informes médicos y basta con que me mires caminar para comprobar que puedo. Lo que la gente no suele ver, sin embargo, es el dolor frecuente ni las limitaciones físicas porque hace tiempo que aprendí a convivir con ambas.
  • He conocido a muchas personas famosas y recuerdo una gran cantidad de anécdotas de aquella época. Verás, yo trabajaba como intérprete simultánea y en mi día traduje a los mejores de todos los campos que te puedas imaginar. Así conocí a premios Nobel y científicos varios, a actores y directores, a políticos e incluso a algún miembro de la realeza… La mayoría de las personas con quienes interactúo hoy solo me conocen como humanóloga o tal vez como escritora o coach en optimismo. Pero tengo un pasado, como todo el mundo. Y déjame que te diga que el mío incluye algunos momentos de verdad divertidos.
  • Hasta ahora he vivido en 7 países diferentes durante más o menos tiempo y he visitado otros 31. ¿Te imaginas todo lo que he hecho, visto y aprendido en mi vida? No, no puedes, a no ser que la tuya sea parecida a la mía, ¿no crees?

¿Por qué te cuento todo esto? Porque creo que esconde una lección importante. La gente me escucha y debido a que las experiencias que han acumulado hasta ese momento son tan diferentes de las mías, no se pueden imaginar y menos aún comprender de qué les estoy hablando. Para ellos, todo suena a fantasía, a imaginaciones que me invento. Como su experiencia y todo lo que han aprendido hasta hoy les dice lo contrario, que nadie tiene una vida como la mía, y como además está claro que creen aquello que conocen y que han comprobado, la única conclusión a la que pueden llegar siguiendo ese razonamiento es que estoy mintiendo (!)

Su interpretación es la única con la que se pueden sentir cómodos. Basándose en su conocimiento, en las experiencias que han vivido y en todo lo que han aprendido, nadie vive lo que yo digo haber vivido. Para ellos, su interpretación es la única posible.

¿Qué ocurre entonces conmigo? ¡Yo sé que mi vida es real! Me puedo sentir ofendida, dolida, molesta, enfadada e incluso decepcionada por su reacción, ¿verdad? Pero, ¿cambiará eso la realidad? Me temo que no. No tengo forma de darles las experiencias y el conocimiento que necesitarían para interpretar mi vida de otra manera en unos pocos minutos ni en unas pocas horas. Al fin y al cabo, no se trata de que no lo quieran interpretar de otra manera; se trata de que no pueden hacerlo.

¿Voy a ser como los demás y juzgarlos sobre la base de lo que sé? ¿Me voy a sentir decepcionada o dolida porque no son capaces de interpretarme de la manera que quiero que lo hagan? En ese caso me estaría comportando como ellos. Les estaría juzgando sobre la base de MI conocimiento. Me estaría diciendo a mí misma que deberían ser capaces de comprenderme.

Pero no pueden.

Y esta es mi lección. Juzgamos a los demás sobre la base de lo que NOSOTROS conocemos, de lo que NOSOTROS hemos aprendido y de NUESTRAS experiencias durante NUESTRA vida hasta este momento. Nunca hemos vivido sus vidas. Y a pesar de ello les juzgamos. Hoy me pregunto cómo podemos juzgarles. Cada juicio se verá estará inevitablemente afectado por mi propia visión del mundo. Y mi visión del mundo es la que es por lo que he ido aprendiendo. Además, no puedo ver a la persona en su totalidad. No puedo conocerla completamente. Ni siquiera si la persona es alguien muy cercano a mí. Lo que veo no es nunca más que una pequeña parte del ser humano. Y si eso es así, ¿quién soy yo para juzgarle?

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


¿Cómo puedo ayudar al mundo?

  1. ¿Recuerdas esa persona que siempre está malhumorada y te enfada? ¡No seas como ella!
  2. ¿Recuerdas a esa persona que no responde a tu sonrisa más que frunciendo el ceño? Sigue sonriendo. Su rabia es solo suya, no tuya.
  3. ¿Recuerdas aquella vez que ayudaste a alguien y te respondieron de malos modos? La próxima vez no te lo tomes como algo personal y sigue ofreciendo tu apoyo a otras personas que lo puedan necesitar.
  4. ¿Hay alguna persona que saque lo peor de ti? Quiérete lo suficiente como para no permitir que nada externo te afecte.
  5. ¿Hay alguna persona que saque lo peor de ti? Acepta la humanidad de esa persona y trátala con comprensión y respeto.
  6. Acepta que no tienes todas las respuestas.
  7. Acepta que tal vez las respuestas de otras personas sean las correctas.
  8. Comprende que tu experiencia del mundo es limitada.
  9. Busca al ser humano detrás de la imagen que ves. Ahí detrás hay una persona que se oculta en ese cuerpo, una persona con deseos, miedos, sueños y creencias, igual que tú.
  10. Mira en el espejo. Búscate… mírate de verdad, de verdad, de verdad, y una vez que consigas realmente verte, mándate amor, manda amor a ese ser humano que tú eres. Si te quieres, querrás mejor al mundo.
  11. Esfuérzate por no juzgar a los demás… nadie tiene todas las respuestas… nadie tiene todo el conocimiento. Ni siquiera tú.
  12. Elige tener un buen día.
  13. Elige a quién vas a ayudar esta semana.
  14. Un poco significa mucho. Elige una persona con quien vas a ser especialmente amable hoy. (Si no funciona, recuerda el punto 3.)
  15. Da las gracias y siente la gratitud.
  16. Perdona a quienes te hacen daño, aunque sea con cosas pequeñas, porque tal vez no sepan o puedan hacerlo de otra manera. (Recuerda que tú no lo sabes todo).
  17. Cuando algo te moleste, pregúntate si prefieres estar enojado o disfrutar de este momento en tu vida que nunca volverá a existir. Entonces sonríe 😉.
  18. Pregunta a tus seres queridos por lo menos una vez a la semana cómo les puedes ayudar a tener un mejor día. Y ayúdales.
  19. Recuerda que las personas que ves trabajando en el restaurante, en las tiendas, en los autobuses y trenes también son seres humanos con sueños, miedos, deseos, sentimientos… También, como tú, quieren ser felices.
  20. El sin techo también tiene sueños y quiere ser feliz.
  21. Busca detrás de la ropa, de la piel y del corte de pelo hasta encontrar al ser humano.
  22. Recuerda que solo recibes una vida. Elige bien cómo la quieres vivir.
  23. Recuerda que los demás solo reciben una vida. Elige bien cómo quieres quieres tratarles.
  24. Cuando estés con alguien, estate de verdad.
  25. El momento no vivido no existe.

Disfruta de la vida, de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com


En estos días…

Estamos en la estación de amar y compartir; de abrazarnos y abrir nuestros corazones y nuestros hogares a personas que solemos ignorar. Esta es la estación en la que analizamos y planificamos, buceamos en nuestro interior y deseamos, soñamos y somos buenos. Una inmensa parte del mundo convirtió esta temporada del año en un símbolo de paz y celebración a lo largo de la historia. Con el tiempo también se convirtió en un símbolo de consumo.

Hoy, son muchas las voces que cuestionan esta época del año por considerarla falsa y artificial.

He aquí lo que yo creo…

Muchos, muchísimos seres humanos han aceptado a lo largo de los años convertir esta época del año en un tiempo dedicado a todo lo que he descrito más arriba. Muchas personas hacen el esfuerzo de compartir momentos felices con otros y participar en actividades y planes que en otros momentos rechazarían. Algunos de ellos lo hacen por los niños, para que dispongan de un momento de magia al año en el que soñar y desear. Otros lo hacen por tradición en su cultura. Y también los hay que lo hacen porque realmente desean esforzarse.

Sea cual sea el motivo, yo me pregunto, ¿por qué no?

Aquí tenemos una época del año que fomenta el amor y la comprensión, el respeto y la humanidad, la caridad y la decencia. ¿Qué tiene de malo que dediquemos unos días  (aunque se hayan creado artificialmente) a algo así?

Hay quienes dicen que está mal porque esas metas deberían existir todo el año y no solo unos días. A esas personas yo les respondo: ¿quién te impide perseguirlas todos y cada uno de los días de tu vida? Si hay quiénes solo las pueden perseguir unos pocos días al año, ¿por qué no dejarles? ¿Por qué rechazar lo bueno solo porque sea temporal? ¿Por qué no aceptar aquello que haya de positivo en lugar de rechazarlo solo porque no es permanente?

Otros dicen que esta época del año es falsa. Mi respuesta a ellos es: nadie te está pidiendo que finjas. Tú puedes decidir amar, ayudar y abrazar a las personas a las que realmente quieras. Si de verdad no quieres estar con ciertos miembros de tu familia o con ciertos amigos, ¿quién te obliga? Puedes estar con otros y expandir amor y felicidad entre ellos. ¿No hay realmente ni una sola persona que merezca tu reconocimiento o alabanza, ni siquiera durante un puñado de días? ¿No hay realmente nadie a quien quieras dar las gracias, nadie para quien quieras hacer algo especial, nadie con quien quieras compartir unos momentos especiales? Ellos deberían ser tu compañía. El espíritu de estos días adoptará la forma que tú le quieras dar.

Y aún los hay que rechazan estos días porque les traen recuerdos tristes… recuerdos de deseos insatisfechos o amores no correspondidos. Para ellos mi respuesta es: el pasado no existe. Se fue. El presente está aquí. ¿Por qué no crear nuevos recuerdos hoy? ¿Por qué no vivir y disfrutar el presente? Elegir la melancolía ante la alegría es decisión tuya. Yo elijo la bondad y el calor.

Creo que todos los seres humanos se pueden beneficiar de una época del año como esta; un tiempo en el que aceptamos conscientemente amar y compartir, buscar lo bueno en lugar de lo malo, centrarnos en las personas a quienes amamos y dejar de enfocarnos en quienes no. Creo firmemente que esta época del año, artificial como es, se podría convertir en un oasis en nuestras vidas que cada uno de nosotros podría llenar de recuerdos de amor y compañía. Es elección nuestra. Nosotros decidimos si queremos celebrar o no.

El mundo es nuestro. Nuestras vidas son nuestras. Nosotros elegimos qué hacemos con ellas. ¿Qué tiene de malo elegir ser feliz y dejar que nos guíen los sentimientos, emociones y eventos positivos, aunque solo sea durante unos pocos días? Durante siglos, muchas de nuestras culturas humanas exaltaron el dolor, la privación y el sufrimiento como camino hacia la gloria. Durante siglos, ser feliz o mostrarse alegre era sinónimo de pecado y de impiedad. Curiosamente, sin embargo, esas mismas culturas defendían que nos amáramos los unos a los otros, la caridad, la lealtad y la ayuda mutua como deberes básicos humanos. Yo creo que la humanidad está preparada para dar un paso adelante y buscar la gloria a través del amor. Es el momento de que crezcamos como seres humano aceptando lo que hay de bueno en nosotros y en los demás en lugar de buscar de manera constante lo malo. Es hora de disfrutar y regocijarnos. Es hora de darnos permiso para relajarnos y sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás.

En un mundo en el que hay tanto sufrimiento, ¿por qué luchar contra unos días dedicados al amor y a la ayuda al prójimo?

Sí, los habrá que sigan peleando, matando, saqueando. Sí, seguirá habiendo sufrimiento en el mundo. Es muy triste. Pero quizá nuestro pequeño esfuerzo, hecho desde la conciencia y la voluntad, aporte una gota de luz y calor. Si todos elegimos hacer el bien en lugar de criticar y llorar el mal, ya estaremos aportando algo bueno, ¿no te parece?

Y quizá llegue un momento en el futuro, si el mundo acepta dedicar este tiempo voluntariamente al amor, a la amistad y a la humanidad, en que podamos aumentar los días y convertir esta época del año en algo mayor o que se celebre más a menudo durante el año. ¿Te imaginas qué ocurriría si todo el mundo dedicara de verdad unos pocos días a celebrar el amor y a ayudar a los demás seres humanos? Imagínalo…

Yo elijo disfrutar de la vida, de TODA ella. ¿Y tú?

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com