¡Tu Año Nuevo comienza hoy!

El año está a punto de comenzar y muchas personas comienzan a pensar en “cerrar ciclos,” “resoluciones de año nuevo” y qué van a hacer de manera diferente en el año que comienza. 

 

‘El viejo año termina y comienza uno nuevo con el que surgen nuevas oportunidades. Se cierra un ciclo y ante mí se abre uno nuevo. Podré hacer todo lo que no pude hacer este año. Alcanzaré todas mis metas… Seré mi yo más perfecto… Este próximo año seré quien lo haga todo.’

El futuro. Los seres humanos siempre están centrados en el futuro. ¡Oh, el espejismo del tiempo! Cuántas horas, cuántos pensamientos, cuántas esperanzas invierten las personas en la falsa ilusión del tiempo. Al planificar y pensar en el futuro, nuestra mente nos lleva a un lugar que no existe… al mañana. Pasamos allí muchas de nuestras auténticas horas, pensando cómo serán las cosas y qué haremos cuando ocurran, cómo reaccionaremos ante ellas y qué harán los demás. Entonces también pensamos cómo reaccionaremos ante lo que hagan ellos. ¡Nos sumergimos a tanta profundidad en ese futuro que casi lo podemos sentir como si estuviéramos allí!

Nos planteamos diferentes escenarios y posibilidades. Imaginamos posibles resultados y reacciones. ¡A veces incluso nos vemos planificando el futuro después del futuro!

Y con frecuencia, ese mirar hacia el mañana llega acompañado de preocupación, temores y dudas. ¿Y si algo no sale como me gustaría? ¿Y si algo no va bien? ¿Y si resulta que no valgo lo suficiente? La preocupación se acumula y crece hasta convertirse en estrés que con facilidad evoluciona hasta volverse ansiedad.

Entonces, ¡puf! el futuro se desvanece cuando volvemos al presente; cuando miramos a nuestro alrededor y nos percatamos de que aún estamos aquí. ¡Toda esa planificación, todo ese preocuparnos, todo ese imaginar hace puf! Solo nos queda la amargura del estrés y de la ansiedad en la boca del estómago.

O algo incluso peor… planificamos, nos preocupamos, imaginamos, sufrimos… y cuando por fin llega el día, la realidad no se parece en absoluto a lo que teníamos en la mente. ¡Todas esas horas malgastadas!

Cuando permitimos que nuestros sueños y planes nos arrastren, no solo estamos invirtiendo nuestra energía y nuestros esfuerzos en algo que no existe, sino que también estamos malgastando el tiempo real que sí tenemos entre nuestras manos ahora. Cuando nos preocupamos por todos los “y síes” y todos los “y cuándos” que todavía no están aquí, olvidamos que toda esa energía convertida en preocupación nos podría haber ayudado a crear algo en el aquí y en el ahora. Todo aquello en lo que nos centremos en el futuro constituye solo un gran espejismo. Cada minuto que dediquemos a planificar u organizar solo será una ilusión. Sí, se tratará de una poderosa ilusión basada en lo que siempre hemos escuchado de que las “personas serias y capaces” siempre planifican con antelación. Pero si me permites, hoy me gustaría explicártelo de otra manera ligeramente distinta…

Las personas “serias y capaces” trabajan en el ahora para producir un mejor mañana. Cada vez que quieras que tu futuro sea mejor, trabaja en el aquí, puesto que tu única posibilidad de afectar a la realidad es la de hacer algo en este momento, antes de que este momento se convierta en el pasado. El presente es la única realidad que de verdad existe. Cualquier esfuerzo y cualquier rato que se dediquen a hacer algo para mañana se convertirán en energía arrojada al gran vacío de lo inexistente.

Los buenos directivos y ejecutivos conocen bien esta paradoja. La única planificación que funciona de verdad es la que se pone en marcha ahora, aquella sobre la que se actúa en este momento para que produzca frutos más adelante. Lo que se hace no se puede deshacer y lo que está por hacer aún no existe. Cada vez que un ejecutivo o un subordinado se centran en planificar solo lo que está por hacer, se pierde la oportunidad de trabajar en lo que se puede hacer ahora y se malgasta mucha energía.

La única planificación que da frutos es la que actúa en el ahora. Por consiguiente, la próxima vez dedica menos tiempo a planificar lo que está por venir y más tiempo a mejorar el hoy que siembre lo que buscas para mañana. Soñar está muy bien siempre que tus pies estén sólidamente afincados en el aquí y en el ahora y dediques tu tiempo a construir en el presente y no a dejarte llevar por los miedos del futuro.

Y no te olvides de disfrutar de la vida… de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanology – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart es humanóloga, autora y reconocida conferenciante internacional. Síguela aquí:
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