La pasión es el combustible de los seres humanos

Los niños se concentran con tenacidad en todo aquello que hacen mientras lo están haciendo. El mundo se limita a ellos mismos y a lo que estén llevando a cabo en ese preciso instante: el juego al que estén jugando, la película que estén viendo, el juguete que tengan entre manos… Y con esa concentración surge la pasión, su fuente inagotable de energía. Pero entonces los niños crecen…

 

Al crecer, nuestra atención se divide en un millón de necesidades y tareas. Pocas veces hacemos una única cosa a la vez y la mayor parte de las cosas que hacemos ni siquiera necesitan toda nuestra atención. Aprendemos a cambiar nuestro enfoque de un problema al siguiente, de una tarea a la siguiente o de vuelta a la anterior. Se nos olvida el arte de estar completamente inmersos en una única actividad, fluyendo, sin ser conscientes del mundo que nos rodea ni inquietarnos por nada más. Al hacerlo, nuestra energía se disemina a fin de nutrir y alimentar esa multitud de acciones menores en las que nos embarcamos. ¡Y luego nos preguntamos por qué ya no tenemos tanta energía!

La pasión es el combustible de la energía humana. Lo vemos en los niños pero también en esos pocos adultos que mantienen su pasión en lo que hacen. ¿Has conocido alguna vez a alguien que sintiera auténtica pasión por algo y se quejara de que le faltaba energía para ello? Más bien todo lo contrario, ¿verdad? Las personas que conocemos que parecen no cansarse nunca sienten una profunda pasión por lo que hacen. Sin pasión la energía se apaga y lo hace porque la pasión requiere concentración, de tal forma que las tres van de la mano: pasión, concentración y energía.

Muchas personas vienen a mí porque se sienten agotadas y sin energía o porque no son capaces de rendir como ven que yo lo hago o como lo hacen otros. . ‘¿Cómo lo haces? ¿Cuál es tu secreto?‘ me preguntan. ‘¿Cómo puedes tener tanta energía?‘ La respuesta es mi pasión. Adoro lo que hago apasionadamente. Me apasiona escribir y dar conferencias, interactuar con otros seres humanos, conocerlos…  Me apasiona vivir. Cuando las personas vienen a verme, suele ser porque carecen de una pasión propia y, sin ella, no se pueden concentrar.

Piénsalo durante un momento. Echa la vista atrás a tu infancia, u observa algunos niños que estén jugando. Cuando juegan, nada más existe, solo el juego. ¿Recuerdas haber sentido esa concentración absoluta, esa devoción total? Eso es lo que te falta. Tal vez vas al trabajo pero, ¿estás allí del todo? Te apuesto algo a que no. O si lo estás, solo es a ratos. Ese es el motivo por el que los profesionales que se dedican a lo que les apasiona nunca parecen cansados. Desafortunadamente, la mayoría de los seres humanos solo tienen un trabajo, no una pasión. La mayoría se limitan a cumplir con sus horas o a desarrollar una carrera, no porque la adoren, sino por otros muchos motivos. Los hay que eligen ciertos estudios por la mayor probabilidad de encontrar un puesto después, por la cantidad de dinero que en teoría les va a permitir ganar, o por quién sabe qué. Y eso está muy bien, siempre y cuando también sean conscientes de que los días les parecerán muy largos y aburridos y que siempre estarán sobrecogidos por esa perenne sensación de agotamiento.

Tengo la impresión de que esta es una de las leyes de la vida: la pasión se transforma en energía; cuando no hay pasión, falta energía. Así de sencillo. Si quieres tener más energía, vas a tener que cambiar tu manera de vivir y apasionarte más o crear más oportunidades de sentir ese arrebato por algo.

Permíteme que te ofrezca algunas pequeñas ideas sobre cómo convertir una profesión en algo sobre lo que puedas sentirte apasionado. (Aunque también puedes dejar tu puesto de trabajo y perseguir tu sueño, la siguiente sección de este artículo está dedicada a quienes ya tienen un trabajo, carecen de pasión y no se pueden permitir un cambio laboral en este momento.) Así que si, por ejemplo, eres un director en una empresa y sientes que las jornadas laborales te roban del todo tu energía…

  1. pregúntate en qué aspectos de tu trabajo sientes alguna chispa de pasión … ¿En ninguno? ¿En muy pocos? ¿Por qué será que no me sorprende? Intentemos entonces descubrir o provocar algo de pasión en ti.
  2. repasa la lista de tareas que realizas normalmente e intenta identificar algo en ella que te pudiera llegar a apasionar: las interacciones con otros seres humanos, alcanzar la excelencia, ser el mejor en por lo menos un aspecto de tu trabajo, la creatividad, la productividad… o incluso tal vez, ascender el siguiente peldaño de la escalera empresarial… lo que sea. Una vez lo encuentres, comienza a dedicarle toda tu atención pero en pasos crecientes: primero 10 minutos al día, después 15, más tarde 20, etcétera. Esos minutos han de ser como cuando los niños juegan, totalmente concentrados y dedicados. Si te distraes, vuelve a tu tarea y céntrate en lo positivo que te aporta. Piensa en qué es lo que disfrutas llevándola a cabo, cómo te hace sentir, qué es lo que te interesa de su realización. Céntrate en esos aspectos en ese momento y no en lo que podrían llegar a ofrecerte en el futuro.
  3. mientras realices otras tareas que no sean las que has identificado como posibles fuentes de pasión, intenta concentrarte en cada una de ellas mientras las realizas, casi como si estuvieras practicando mindfulness (atención plena.) Al cambiar de tarea, desvía tu atención hasta concentrarla de manera absoluta en la nueva tarea que debes llevar a cabo.
  4. Si no te ves capaz de concentrate del todo en algo, pregúntate qué parte de esa actividad en particular te está distrayendo o qué otra tarea te resulta tan importante como para estar llamando tu atención tan constantemente. Céntrate en ese aspecto o tarea, quítatelos de encima, por así decirlo, y vuelve a enfocarte en un objetivo cada vez.
  5. Cuando sientas aunque sea la más mínima chispa de emoción positiva con cualquiera de las actividades que realizas, comienza a buscar otras parecidas o incluso algún paso más avanzado en tu trabajo que las incluya y que te pueda abrir nuevas vías u oportunidades para seguir haciendo lo que acabas de descubrir que te apasiona. Si fuera necesario, habla con tus superiores sobre tu pasión. Los directores saben que los empleados apasionados siempre rinden mejor, por lo es probable que te ofrezcan más de lo mismo que te motiva.
  6. si no encuentras nada que te apasione, aplica los 5 pasos anteriores a tu vida personal… ¿Qué haces fuera del trabajo que enciende tu pasión? Y céntrate en eso a fin de construirte una vida que tenga significado para ti y te aporte energía.

¿Tienes alguna pasión en la vida? ¿Qué te emociona o te impulsa? ¡Úsalo? Porque una vida sin pasión es como una película a cámara lenta; agradable y divertida de ver un rato pero muy aburrida si se alarga.

Disfruta de la vida… de TODA ella,

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart es humanóloga, escritora y reconocida oradora internacional. Síguela aquí:
Jessica J Lockhart, EzineArticles Basic Author

 

Deja un comentario