¿QUÉ HACER CUANDO TE SIENTES DESBORDADO POR TU REALIDAD?

En ocasiones, la vida parece desbordarnos. Hay demasiado que hacer, demasiado que pensar, demasiado por lo que preocuparse. ¿Cómo podemos enfrentarnos a esa sensación?

(Publicado originalmente en www.uptoyourself.com)

A veces la vida parece ser difícil de sobrellevar. Algunas personas se sienten desbordadas por las prisas constantes y lo mucho que hay que hacer. Otras no pueden soportar el incesante murmullo de sus pensamientos. Y las hay que no pueden manejar sus sentimientos de insuficiencia e inseguridad. Todas esas personas prueban diferentes soluciones, entre las que podrían estar la meditación o la atención plena, pero que no siempre bastan para contrarrestar esas sensaciones.

Permíteme que primero te presente algunas de las causas de estas situaciones y después te comente algunas posibles soluciones y herramientas que puedes utilizar.

  • Demasiado por hacer:  la mayoría de nosotros hemos crecido en sociedades en los que la competición y el éxito resultan fundamentales y la auténtica medida de nuestro éxito. Como consecuencia, nos sentimos obligados a perseguir siempre metas más grandes y elevadas. Ser bueno nunca es suficiente, ya que la excelencia y las supremacía son los únicos niveles aceptables. Este tipo de creencia, heredada del entorno en el que crecemos, nos empuja a hacer más, a buscar más, a esperar más de nosotros mismos. Hay todo un mundo al que impresionar ante nosotros y eso exige que dediquemos la mayor parte de nuestro tiempo a hacer cosas que nos acerquen a nuestra meta y que cualquier rato libre que encontremos, si lo hay, también se sacrifique en pos de nuestra constante mejora.
  • Demasiado que pensar: lo que comienza como soñar despiertos con el tiempo se suele convertir en “rumiar los problemas”. Ya en la infancia, algunas personas dedican mucho de su tiempo a perderse en sus pensamientos a la par que desconectan de la realidad. Este proceder, que rápidamente se convierte en un hábito, casi siempre va acompañado de proyecciones negativas del futuro, preocupaciones sobre qué puede ocurrir. Son muy pocas las personas que “rumian” o se ensimisman con pensamientos positivos; la inmensa mayoría se sumerge en cuestiones negativas, preocupantes o dolorosas. Ese pensamiento negativo constante pronto se convierte en una forma de vida y quienes se embarcan en ella tienen dificultades para cambiar su patrón. Cualquier costumbre de rumiar pensamientos, estén centrados en el pasado o en el futuro, producirá sustancias químicas que causarán ciertas sensaciones adictivas para el cerebro. Cuando las sustancias dejan de fluir, se producen síntomas de abstinencia y la necesidad de recuperarlas de manera permanente. Así, esas personas siguen rumiando de por vida.
  • Vivir en el pasado: cuando los seres humanos rumian sus pensamientos, suelen centrarse en uno de dos escenarios, y solo en ellos: el pasado o el futuro. Cuando se quedan en el pasado, lo que suelen estar haciendo es intentar encontrar sentido a algo que ocurrió y que aún les causa sentimientos de culpa, tristeza o dolor. No ser capaces de cambiar lo que pasó les lleva a una sensación de que la vida les desborda porque no tienen ningún poder sobre ella.
  • Vivir en el futuro: cuando los seres humanos viven en el futuro, están intentando prepararse para confrontar algo que les asusta, preguntándose de manera constante, “¿y si…?” Cuanto más tiempo pasan en estos escenarios, mayor es la necesidad de quedarse allí. Quienes dedican tantas horas al futuro en sus mentes se suelen sentir desbordados por la gran gama de dificultades y obstáculos que tal vez se vayan a encontrar y por la creciente creencia de que fracasarán ante ellos.
  • Sentirse insuficientes o inseguros: muchos son los que sufren de una baja autoestima o de inseguridades como resultado de unas creencias y convicciones débiles. Cuando una persona tiene creencias firmes, no hay inseguridad. Quienes sienten no ser suficiente tienden a encontrar mayores dificultades para manejar sus circunstancias y la realidad que les rodea, no porque le estén planteando demasiados desafíos, sino porque piensan que no son capaces o no tienen la fuerza necesaria para salir victoriosos. Todo se complica y los problemas se acumulan hasta que la persona se siente del todo desbordada.

Entonces, ¿qué se puede hacer?

  • En primer lugar, respirar profundamente. Nada cambiará a no ser que podamos detenernos durante un segundo y centrarnos en la tarea que tenemos ante nosotros. Cuanto más descentrados estemos, más complicadas serán las cosas. Esto ocurre con todas las causas citadas más arriba; cuanto más te preocupas por algo, más ansiedad sientes y menos energía te queda para realmente enfrentarte a tus problemas. Para cuando has de pelear, ya estás exhausto.
  • Segundo, céntrate en el AQUÍ y en el AHORA. Cuanto más tiempo pases en el pasado o en el futuro…
    • menos tiempo tendrás para centrarte en resolver el problema que tienes ante ti;
    • menos energía tendrás cuando finalmente te decidas a plantarle cara;
    • menos consciente serás de las circunstancias que te rodean y ello provocará que percibas y descubras menos recursos o ayudas; y
    • menos aprenderás para prepararte para situaciones similares más adelante.
  • Para estar en el aquí y en el ahora, deberás hacer el esfuerzo consciente de estarlo. Has de luchar contra el hábito que te arrastra al pasado o al futuro. Una buena herramienta es cualquier forma de atención plena:
    • céntrate en un objeto de tu entorno y percíbelo con el mayor detalle posible utilizando tus 5 sentidos: oído, tacto, vista, gusto y olfato;
    • céntrate en sentir los diez dedos de tus pies sin moverlos;
    • sumérgete del todo en cualquier acción o actividad utilizando tus 5 sentidos.
  • Otra herramienta importante que puedes utilizar es detener de inmediato lo que estés haciendo y hacer lo contrario o algo del todo diferente. Por ejemplo, si estás sentado y de pronto te das cuenta que estás rumiando tus pensamientos o que te estás metiendo en tu mente, levántate y muévete. O, si estás caminando, siéntate o comienza a bailar. Cambiar de acción nos obliga a estar en el aquí y en el ahora.
  • Tercero, usa la técnica Kaizén. Con frecuencia nos sentimos desbordados, como lo hemos explicado antes, cuando tenemos demasiadas cosas por hacer. Hay muchas metas que conseguir y parecen inalcanzables. Esta técnica nos lleva a reducir los objetivos en metas y pasos más manejables y dar esos pasos uno a uno. Por ejemplo, si necesitas hacer ejercicio porque así te lo ha indicado tu médico, tal vez te parezca imposible correr o andar en bicicleta durante una hora diaria. Aplicando este método japonés, comenzarías haciéndolo solo durante 5 minutos el primer día y celebrando conseguirlo al terminar. El segundo día lo harías durante 10 minutos, lo celebrarías y aumentarías el tiempo de 5 minutos en 5 minutos cada día hasta alcanzar la meta deseada de una hora. Celebrar las metas conseguidas cada día es una parte fundamental de este proceso porque nos permite cambiar de creencias y mejora nuestra autoestima.
  • Cuarto, identifica y cuestiona las creencias que te hacen dudar de ti mismo. Para hacerlo, suelo recomendar usar un “diario de conversaciones conmigo mismo,” que es un cuaderno (o sistema de grabación) en el que anotarás cualquier mensaje negativo o crítico que te digas o te des cuenta que estás transmitiendo a los demás. Todos esos mensajes se basan en nuestras creencias más profundas. Un ejemplo sería que te dijeras…  ‘nunca me darán ese puesto porque no le gusto a nadie,’ que no es más que otra forma de decirte que no resultas simpático a los demás o no mereces su atención. Identifica todas las etiquetas que utilizas sobre ti para comprender por qué tu autoestima es tan baja. Esos son los mensajes que te repites a ti mismo una y otra vez. ¿Te sorprende tu inseguridad? Utiliza este método durante al menos un par de semanas.
  • Una vez identificas tus creencias (con esas etiquetas y mensajes), pregúntate si te impulsan o te limitan y si deseas mantenerlas o cambiarlas. Si decides dejarlas marchar, habrás de encontrar nuevas creencias que las sustituyan, porque no se pueden simplemente eliminar y dejar un vacío. Para sustituir una creencia, busca un mensaje que anule el anterior y comienza a repetírtelo. Hay una norma importante para hacerlo, sin embargo, y es que el nuevo mensaje no puede ser el opuesto al anterior, ya que tu cerebro no se lo creería. Ha de ser un mensaje que anule de forma parcial la limitación del anterior y te abra nuevas avenidas por las que avanzar. Usando el mismo ejemplo de antes, tal vez te hayas estado diciendo que no gustas a los demás. Tu nuevo mensaje podría ser algo parecido a, “gusto a algunas personas,” “a veces me gusto a mí mismo,” o incluso, “hay mucho en mí que gustar.” Una vez lo repites lo suficiente, puedes comenzar a percibirlo en tu realidad. En ese momento has de celebrar esa sensación. Cuanto más lo hagas, más fácil te será comenzar a aceptar la nueva creencia y sustituir la vieja. Cuidado: cuestiona y cambia solo una creencia cada vez y no comiences con una segunda hasta haber trabajado en la primera durante por lo menos dos semanas. Cuestionar demasiadas creencias a la vez puede llevar a una situación de crisis.
  • Quinto, utiliza la herramienta 4 para cuestionar tus creencias también sobre la competencia y el éxito. ¿Qué opinas sobre ellos? ¿Cuáles son tus expectativas? ¿Qué mensajes te das a ti mismo? ¿Quieres que sigan siendo así?

Sentirse desbordado por la vida es algo muy prevalente y limitante. Utiliza esta información para comenzar a comprender y manejar los motivos de tus sentimientos y las cosas comenzarán a cambiar con rapidez. Tú tienes el poder de cambiar la manera en la que interpretas tus circunstancias y tu realidad. Comienza a liberarte de esas limitaciones y toma un mejor control de tu vida.

El proceso aquí descrito es un resumen de las muchas técnicas y estrategias que se utilizan en humanología y su manera óptima de funcionamiento es con un humanólogo profesional que estudia y explica a los seres humanos.

Disfruta de la vida, de TODA ella

Jessica J. Lockhart – humanología – www.jessicajlockhart.com

Jessica J. Lockhart is humanóloga, autora y renombrada conferenciante internacional. Síguela aquí :
Jessica J Lockhart, EzineArticles Basic Author

 

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